Contenido de usuario Este contenido ha sido redactado por un usuario de El Periódico y revisado, antes de publicarse, por la redacción de El Periódico.

"La solidaridad es clave para acabar con el virus"

Pruebas de laboratorio en Alemania.

Pruebas de laboratorio en Alemania. / Reuters / Andreas Gebert

César Carulla

La pandemia que sufre el mundo entero desde hace exactamente dos años se encuentra en un momento clave que podría suponer la verdadera inflexión que permita su remisión absoluta, cosa que desea todo aquel que se considere sensato.

Entretodos

Publica una carta del lector

Escribe un post para publicar en la edición impresa y en la web

Como hemos podido comprobar todos, el anterior punto de inflexión fue la vacunación masiva allí donde se ha podido realizar este hito. Ha quedado demostrada su eficiencia en esta sexta ola en la que la variante Ómicron es la predominante absoluta con respecto a la anterior, la Delta, que continuó haciendo estragos en la anterior ola de contagios.

Da la sensación de que todos vayamos a infectarnos con Ómicron. Pero también da la sensación de que no nos vaya a suceder nada malo. Cuando menos se aprecia una enfermedad menos lesiva, a la que como sociedad tememos menos, sobre todo porque los datos científicos arrojan que se trata de una variante considerablemente menos mortal. Eso sí, esta apreciación solo la experimenta quien se ha vacunado.

Si la ciencia no se equivoca, en los próximos tiempos solo los no vacunados serán víctimas de coronavirus, y, así como ocurriera en otros tiempos, como por ejemplo en los tiempos del carbunco y la viruela, todo aquel que albergue dudas acabará por vacunarse, pues va quedando claro que ningún riesgo corren los que lo hacen y mucho los que no.

Pero si desde los países donde sí hemos podido vacunar masivamente no somos capaces de proporcionar de forma eficiente a todas las personas del mundo, incluyendo aquellas que viven en países donde no tienen sistemas sanitarios capaces de administrarlas, por mucho que les enviemos nuestros restos no dejarán de producirse variantes que, ola tras ola, nos irán alcanzando sin remedio.

Por tanto, si queremos ser eficientes, igual que vacunar a todos de la viruela fue la clave para erradicar la viruela, con la misma solidaridad deberíamos erradicar el virus que actualmente nos mata.

Participaciones de loslectores

Másdebates