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Un PSOE en aparente guerra

Mario Martín

Patxi López, expresidente del Congreso de los Diputados, a propuesta del PSOE, dirigido entonces por Pedro Sánchez, además de miembro de su ejecutiva federal y exlendakari del Gobierno vasco, ha sido el primer dirigente socialista en anunciar su candidatura a la secretaria general en el próximo Congreso Federal, aún no convocado, pero que parece no se producirá antes de junio del 2017.

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Decía Maquiavelo que "el vulgo se toma siempre por las apariencias y el mundo se compone fundamentalmente de lo vulgar". Aplicando esta 'maquiavélica' cita, ¿lo evidente será lo cierto?. Puede ser que el, hasta no hace demasiado tiempo, estrecho colaborador de Pedro Sánchez haya utilizado los acontecimientos ocurridos, ya desde antes de la dimisión del último secretario general, para proyectar su imagen como "tercera vía de consenso" ante las alternativas opuestas que representan Susana Díaz y quien defendió hasta las últimas consecuencias el 'no es no' a Rajoy.

Esta parece la posibilidad más evidente, con Patxi López interesado en volver a jugar ante el 39º congreso del PSOE el mismo papel que jugó Rodriguez Zapatero en el 35º congreso, para ser elegido líder, desde una posición de 'outsider', mientras los otros candidatos al cargo (Jose Bono, Matilde Fernández y Rosa Díez) se penalizaban entre ellos, canalizando votos de sus afines al 'outsider' para que los rivales más potentes no contaran con apoyos extra.

Pero caben al menos dos posibilidades más. Por un lado, que la ambición de poder que todo político profesional lleva dentro haya hecho que Patxi Lopez haya pactado con Susana Diaz, agrupando en torno a él la oposición a la propia presidenta andaluza y lideresa de facto de la actual gestora socialista y jibarizando así las posibilidades reales de Pedro Sánchez de canalizar todo el desencanto de las bases ante ella misma. Y así, en un 39º congreso hecho a la medida de la señora Díaz, ser aclamada e incluir en su equipo a Patxi López, teórico contrincante, haciendo de ello un signo de magnanimidad e integración.

Pero también cabe otra posibilidad, que pasaría por la estrategia coordinada de Pedro Sánchez con Patxi López para que, a la vista del largo tiempo que resta ante la celebración del 39º congreso, este último dinamice el proceso de presentación de candidaturas públicas, defendiendo la bandera del PSOE como fuerza de oposición al PP y no de soporte, agrupando en torno a él a dirigentes antes vinculados al exsecretario general.

Todo esto, tarde o temprano, llevaría a Susana Díaz a oficializar su nada disimulada ambición de erigirse como lideresa socialista y presentar su candidatura a la secretaría general del PSOE, lo que llevaría implícita su dimisión como presidenta de la Junta de Andalucía. Y, quizá a partir de ese momento, saltara a la palestra Pedro Sánchez, capitalizando su conexión con las bases de votantes y militantes y los hechos ocurridos desde el 'golpe' de la Ejecutiva Federal de pasado octubre.

En política una semana es mucho tiempo y cinco meses una barbaridad. Lo que se presenta ante nuestros ojos ahora no forma parte más que de los movimientos previos. No caigan en las apariencias de esta guerra de egos y poder.

Mientras tanto, la gente, la ciudadania, sigue con sus problemas: el desempleo, la desigualdad, los recortes sociales, la insostenibilidad del sistema de pensiones y siendo espectadores de los privilegios de unos pocos, financiados a través de fraude fiscal y blanqueo de capitales. Lo que se necesitan son soluciones y otra forma de ejercer el poder, y ello es posible.

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