24 nov 2020

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Covid-19 y seguros de vida

José María Torras Coll

El aparcamiento del tanatorio de Collserola, reconvertido en depósito funerario, el 16 de abril.

El aparcamiento del tanatorio de Collserola, reconvertido en depósito funerario, el 16 de abril. / FERRAN NADEU

Desgraciadamente a la tragedia familiar por el fallecimiento de un ser querido víctima del virus, se une el drama económico derivado del obligado confinamiento por la emergencia sanitaria provocada por el covid -19. Muchos desconocen que, dependiendo del Ministerio de Justicia, existe un registro, el de contratos de seguro de cobertura de fallecimiento, al que pueden acudir los familiares de los fallecidos para obtener información acerca de si el finado tenía concertado algún seguro de vida. Ese desconocimiento propicia que muchas pólizas de seguros se queden sin cobrar engrosando las arcas de las aseguradoras. Se trata de pólizas vinculadas a la contratación de productos bancarios para garantizar el cobro de las hipotecas, préstamos y tarjetas.

Entretodos

Es harto censurable que los bancos, tras haber obligado a los clientes a contratar un seguro de vida para concederles la hipoteca o un préstamo personal, producido el fallecimiento del prestatario, orillen esa cobertura, sin informar a los beneficiario. Como quiera que la entidad bancaria no es la beneficiaria tampoco hace la reclamación y opta por reclamar a los sucesores o herederos del cliente fallecido. Así, el interesado puede dirigirse por internet a su página web a fin de que  dicho registro emita una certificación en la que se precisan los seguros pudiéndose reclamar a las aseguradoras con las que se contrataron las pólizas la indemnización pertinente en favor del beneficiario.

En esta difícil y dura encrucijada es necesaria más que nunca la transparencia y la información a los consumidores y usuarios para que puedan afrontar las secuelas económicas de la pandemia.

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