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Cospedal y Santamaría, enemigas íntimas

Mario Martín Lucas

Mario Martín Lucas

Salardú

Pablo Casado, María Dolores de Cospedal y Soraya Sáenz de Santamaría, en el pleno de este martes en el Congreso, aplauden al portavoz del grupo del PP, Rafa Hernando.

Pablo Casado, María Dolores de Cospedal y Soraya Sáenz de Santamaría, en el pleno de este martes en el Congreso, aplauden al portavoz del grupo del PP, Rafa Hernando. / DAVID CASTRO

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Corría el año 2005 cuando oí hablar por primera vez de María Dolores de Cospedal, cuando era consejera de Transportes e Infraestructuras del Gobierno de Madrid, nombrada por decisión de Esperanza Aguirre. De entonces para acá el apellido Cospedal lo ha sido todo menos desconocido: senadora, diputada en las Cortes de Castilla-La Mancha, presidenta del PP en Castilla-La Mancha, secretaria general del Partido Popular, presidenta de la Junta de Castilla-La Mancha, diputada en las Cortes Generales y ministra de Defensa de España.

Aunque, sin duda, para la gran mayoría de españoles, el recuerdo más popular que permanecerá sobre ella será (al margen de su celebérrima frase sobre el finiquito en diferido de Luis Bárcenas) el de su famosísima inquina con Soraya Sáenz de Santamaría. Calificativos como el de "enemigas íntimas" ya se han ganado su propio espacio en el imaginario a pie de calle, casi tanto como los alias que se dedicaban la una a la otra: "la pequeñita" llamaba Cospedal a la exvicepresidenta, y "la legionaria" ésta a aquella.

Las razones de Rajoy para equilibrar el poder, situando a Saénz de Santamaría como factotum en el Gobierno, mientras entregaba el día a día del Partido Popular a Cospedal, a pesar de las advertencias de Javier Arenas, quedan custodiadas, de momento, bajo la llave de la discreción del expresidente. Pero la realidad es que la mayor parte de las fuerzas de ambas se dilapidaron en combates entre la una y la otra.

Cospedal fue ministra de Defensa, pero los servicios de inteligencia y el CNI quedaron fuera de su control, porque fueron reclamados para sí por la vicetodo, siendo legendarias las filtraciones sobre informaciones que pudieron ser aireadas con algún interés, se tratara del tema Cifuentes o de pequeñas cuestiones relacionadas con el señor López del Hierro.

Sáenz de Santamaría ganó la primera vuelta de las primarias en el PP a través de voto directo de los afiliados, pero el apoyo explícito de los compromisarios elegidos desde la candidatura de Cospedal propiciaron la elección de Casado como nuevo líder, lo cual generó dos de las más grandes satisfacciones en la exministra: que Soraya no fuera la nueva lideresa y que dentro del lote se incluyera la renuncia de ésta a la vida política.

Se dice que "lo peor de ser, es dejar de ser", y este proceso que está viviendo la, no hace demasiado tiempo, poderosa exsecretaria general popular, cesando en la dirección de su partido, desalojada de su privilegiada ubicación al lado del líder y siendo abocada a abandonar el Parlamento. Es un camino que recorrió hace tan solo cuatro meses Soraya Sáenz de Santamaría, al inicio del pasado verano, aunque no es probable que una encuentre en la otra su paño de lágrimas. Pero sí más que posible que una tímida sonrisa ilumine la cara de una de las dos "enemigas íntimas" en este otoño "aunque quizás lo ocurrido no sea más que el resultado de una batalla más, a la espera de nueva munición" en su particular guerra.

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