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"Barce-no-na: una ciudad no puede decir 'no' a todo"

El crucero Oceania Riviera en el puerto de Barcelona.

El crucero Oceania Riviera en el puerto de Barcelona. / JOSEP GARCIA (Delegaciones)

José Luis Posa Lozano

'No' a la ampliación del aeropuerto, 'no' a los cruceros, 'no' al Hermitage, 'no' a la ampliación del puerto, 'no' a los nuevos hoteles, 'no' a los rascacielos... 'no' a todo. Barcelona se está convirtiendo en una capital provinciana; si seguimos en esta dirección, acabará siendo una ciudad-museo para turistas de bajo poder adquisitivo, sin industria ni autoridad económica.

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El futuro de la ciudad es convertirse en una 'city', un centro de negocios, comercio y espectáculos para un área residencial de cinco millones de habitantes, potenciar una red ferroviaria metropolitana de alta velocidad y cuidar las reservas y espacios naturales que la rodean y oxigenan; convertir el litoral en un paseo hasta la Costa Brava y recuperar un comercio local que le dé personalidad y carisma.

Barcelona necesita un nuevo Pasqual Maragall que catalice la ilusión de vivir en Barcelona y ofrezca nuevos retos y proyectos. El 'noísmo' es la ruina de un pueblo, y el ayuntamiento barcelonés, como el avestruz, no saca la cabeza de su agujero.

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