09 jul 2020

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Asientos numerados, guantes y gel desinfectante en la iglesia

Jordi Verdaguer Vila-Sivill

Feligreses este miércoles en València, una de los territorios que ha pedido pasar a fase 1

Feligreses este miércoles en València, una de los territorios que ha pedido pasar a fase 1 / Miguel Lorenzo

Soñé que eran tiempos de pandemia. Los desplazamientos, vigilados. El portón de la iglesia, cerrado. Pasos callados en la puerta lateral, susurros, olor a incienso y a velas al son de las notas de un órgano. Éramos pocos, muy pocos, en la inmensa nave de mármol presidida por un cristo de plata. Sabíamos que nos podían sancionar y detener. Celebrábamos la misa en comunión, como los antiguos cristianos. Rezábamos por los fallecidos, los enfermos, los sanitarios, las fuerzas del orden y la iglesia perseguida. Antes de finalizar las piadosas manos de un sacerdote octogenario elevaban con temblor en un manto de seda el Altísimo, entonando una milenaria salmodia en latín.

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Hoy he vuelto a la iglesia, la puerta abierta, el gel y las mascarillas en la entrada, los asientos en los bancos previamente numerados, la policía organizando la entrada en el templo, ya nada era lo mismo.

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