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indicadores económicos

Una economía baja en salarios

El Gobierno se propone aumentar el peso de las remuneraciones de los trabajadores en el PIB

Las nóminas han descendido hasta su menor proporción en el conjunto de las rentas en 30 años

Agustí Sala

Una economía baja en salarios

DAVID CASTRO

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, recordó esta semana en el Congreso de los Diputados que los salarios han caído hasta los niveles más bajos en los últimos 30 años. Su objetivo, aseguró, es que incremente su peso en la economía. La tendencia, por el momento, no parece revertirse. La tarta (la economía) crece, pero la porción que les corresponde se reduce. En el primer trimestre de este año, las remuneraciones de los asalariados significaron el 46,35% de la riqueza, por debajo de, 47,29% del año pasado, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

El jefe del Ejecutivo situó entre sus prioridades "crear empleo, y que este empleo sea digno". En este sentido destacó que "España arrastra un problema endémico de salarios bajos, que no se explica únicamente por la evolución baja de nuestra productividad, sino también por la merma en el poder de la negociación de los trabajadores, favorecida por la reforma laboral del anterior Gobierno. La segmentación y la elevada temporalidad asociada a empleos de baja calidad y salarios bajos configuran una realidad que para este Gobierno no puede ser asumible".

Una de las metas es que "los salarios recuperen el peso que tenían en el reparto de la renta nacional en el periodo previo a la crisis". Un paso en esta dirección son los incrementos salariales pactados por los agentes sociales en el marco del Acuerdo Estatal de Negociación Colectiva (AENC), a jucio del jefe del Ejecutivo. El objetivo del aumento de los salarios es "el reparto equitativo de la riqueza entre los beneficios empresariales y las rentas asalariadas". En este contexto se enmarcan también el plan director contra la explotación laboral que anunció o planes específicos para combatrir el paro juvenil.

Distribución de rentas

Lo cierto es que la crisis hizo mella en la distribución de rentas. A pesar de la recuperación económicalos salarios pierden peso en el conjunto de la riqueza del país. Y, entretanto, los beneficios empresariales y las rentas del capital no han dejado de ganar terreno en los últimos tiempos. Desde 1989, cuando suponían el 46,41%, las remuneraciones recibidas por los trabajadores no alcanzaban un nivel tan bajo o, dicho de otra forma, no obtenían una porción tan pequeña de la tarta económica como en la actualidad. En contrapartida, los beneficios obtenidos por las compañías, así como los rendimientos del capital se han situado en niveles récord.

En el periodo entre el 2008, cuando estalló la crisis, hasta el ejercicio pasado, las remuneraciones de los asalariados acumularon un descenso de casi el 1,7%, hasta los 550.272 millones de euros. Aún se encuentran lejos del nivel récord de 559.777 millones de hace una década, cuando las nóminas suponían más del 50% de la riqueza. Por su parte, durante el mismo periodo, los beneficios empresariales y los intereses, dividendos y rentas del capital acumularon un aumento del 6,12%, hasta los 493.627 millones de euros, unos valores que no se lograron ni siquiera antes de que estallara la crisis.

Sostenibilidad de las pensiones

A juicio de Sánchez, el objetivo de que crezca el peso de los salarios está ligado a la sostenibilidad del sistema público de pensiones, que "se debe asentar en un cambio de modelo productivo a largo plazo, en el que el peso de los salarios recupere el vigor de la mano de obra en contratación indefinida". La evolución, hasta ahora, "con un modelo que penaliza la contratación indefinida frente a los contratos de duración exigua", da como resultado que "tengamos el mismo número de cotizantes a la Seguridad Social que antes de la crisis y, en cambio, recaudemos menos", recordó Sánchez. 

Otro efecto muy contundente de todo ello es que con alzas muy ligeras o incluso retrocesos en su valor, las retenciones a los salarios en el impuesto de la renta (IRPF) se han seguido moviendo en los últimos años entre el 88,6% y el 89% de los ingresos totales del tributo, mientras que las rentas del capital han reducido su aportación. De ahí que los incrementos de impuestos previstos por el Gobierno no vayan dirigidos a las familias, pymes y autónomos, sino a las grandes empresas. El impuesto de sociedades, mediante el que las compañías tributan por sus beneficios, llegó a recaudar casi 45.000 millones de euros en el 2007 y actualmente aporta en torno a la mitad de esa cifra. Mientras, el IRPF ha aumentado su recaudación casi el 9% con respecto al 2007, el año antes del estallido de la crisis, hasta los 77.000 millones el año pasaod y una previsión de llegar a 82.000 millones este año, más del triple que el impuesto de sociedades.              

Salarios por beneficios

Otro elemento significativo es que la distancia entre la cantidad total de salarios pagados durante el año pasado y la de beneficios alcanzó fue la más corta de los últimos años. La salida de la crisis no es para todos igual. En especial, para los asalariados, con la excepción de los sueldos de lujo de los máximos directivos de grandes compañías como las que cotizan en el Ibex-35, lo que se traduce en elevados niveles de desiguladad y un crecimiento poco inclusivo, según denunció recientemente el Foro Económico Mundial, elitista club económico que se reúne anulamente en la ciudad suiza de Davos.  

Los últimos datos del Banco de España reflejan que las ganancias de las empresas aumentan a un ritmo mucho mayor que los incrementos salariales. Aunque menos que en el 2016, con un alza del 17%, el resultado ordinario neto de las empresas no financieras creció el 7,4% el año pasado, impulsado por los dividendos y el descenso de los gastos financieros, según los datos del instituto emisor.

Por su parte, el coste salarial (que comprende todas las remuneraciones, tanto en metálico como en especie) subió el 0,5% respecto al cuarto trimestre del 2016, con lo que se situó en una media de de 2.020,1 euros por trabajador y mes. Los costes laborales, en los que además se incluyen las cotizaciones sociales, avanzaron el 0,7% en el mimso periodo, hasta los  2.668,84 euros por trabajador y mes.

Incrementos en convenio

Según los datos, del Ministerio de Empleo, los incrementos salariales pactados en convenios colectivos de más de siete millones de trabajadores fueron del 1,43% en diciembre del año pasado, si bien la media fue del 1,14% en los pactos en empresas y del 1,45% en los de ún ámbito superior a la empresa, que son los que tienen mayor número de beneficiarios. 

El mercado de trabajo ha sido uno de los grandes perjudicados por la crisis. No solo hubo quienes perdieroin su empleo sino que quienes lo mantuvieron se vieron afectados por una política de devaluación salarial potenciada por la reforma laboral. A su vez, los salarios, que suponen en torno al 86% de toda la recaudación por el impuesto de la renta,  fueron los que soportaron la parte del león de la subida del IRPF con la llegada al Gobierno del PP en el 2012. El incremento se revertió en parte en el 2015.

La necesidad de aumentar los salarios que, a su vez, se trudciría en un alza de las cotizaciones sociales para las pensiones públicas, ha sido reclamada ya por el Gobierno. Una señal en este sentido es el aumento del salario mínimo interprofesional del 4% para este año, hasta los 735,9 euros al mes. En el  2019 el incremento será del 5%, hasta los 773 euros al mes (10.819 euros anuales), hasta llegar a los 850 euros en el 2020. Otro indicador es el acuerdo para subir el salario de los funcionarios un mínimo del 6% e incluso más del 8% hasta el 2020 (un mínimo del 1,75% este año). 

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