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El espigón de Darth Vader en Barcelona

Ha aparecido esta semana en el fondo del mar de la Nova Mar Bella. Es el nuevo Lado Oscuro de Barcelona

Los peces urbanitas de Barcelona: se ven desde caballitos de mar hasta tiburones  

El casco de Darth Vader, en el espigón de la Nova Mar Bella. 

El casco de Darth Vader, en el espigón de la Nova Mar Bella.  / Víctor Pérez

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Ana Sánchez
Ana Sánchez

Periodista

Especialista en Barcelona. Busca historias increíbles y coordina las páginas de ocio de ‘On Barcelona’.

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Los peces miran de reojo a su nuevo vecino con cara de buscar una cámara oculta. En este rincón del fondo marino, La Sirenita acabaría con espada láser y trenzas a lo princesa Leia. Es lo último que uno se espera encontrar bajo el mar: das la vuelta al espigón y ahí está Darth Vader, mirándote desafiante desde una roca, entre bancos de castañuelas, pulpos con soltura jedi y cangrejos gigantes. George Lucas te hace una trilogía con menos. Impresiona verlo mientras escuchas en vivo su mítica respiración de ultratumba. El sonido original del malo malísimo de ‘Star wars’ se sacó de un regulador de buceo

 

Esta es una galaxia muy, muy cercana. El espigón de la Nova Mar Bella en Barcelona, rebautizado esta semana como “el espigón de Darth Vader”. El nuevo Lado Oscuro de la ciudad. Es el sentido homenaje submarino a Dani Vader, así lo llamaban desde hace años; Dani Robles, sin capa de villano. Era el Darth Vader de la asociación Star Wars Catalunya. Falleció el año pasado de forma repentina. Solo tenía 49 años.

 

Este era su espigón favorito. Donde solía bucear cuando se quitaba el traje de villano intergaláctico. Le encantaba hacer salidas nocturnas aleteando con linterna. Le seguirán encantando –dan por hecho familia y amigos- solo de ver las caras de los submarinistas que se topen de noche con él. “A Dani esto le parecería una locura maravillosa”, aseguraba su mujer, Rocío Fernández, ante un corro de buceadores con sonrisas nostálgicas. “Desde donde esté, está muerto de risa”.  

Un pez se pasea sin miedo frente al Darth Vader submarino.

/ Víctor Pérez

Ni Yoda en su mejor día sería capaz de echar a este Vader submarino del espigón. La máscara está llena de hormigón y está soldada a una plancha de acero. A prueba de jedis y temporales, esperan. Pesará 30-40 kilos. Casi hora y media de maniobras submarinas. Un plan más concienzudo que el de la construcción de La Estrella de la Muerte

Hace meses que lo planean desde el centro de buceo del que Dani era habitual, Vanasdive. El casco de Darth Vader lo ofreció Juan Antonio Ecija, amigo de Dani, compañero de buceo y uno de los soldados imperiales de la asociación de Star Wars. Tiene un estudio de efectos especiales. “Con Dani siempre habíamos hecho la broma de la relación de Darth Vader con el buceo –recuerda-. El regulador del buceo –justifica- es lo que usaban para hacer el ruido de Darth Vader en las pelis”. Ironías peliculeras: esa respiración de otra galaxia que pondría los pelos de punta hasta a la niña de 'El exorcista' es lo que se escucha en modo zen al bucear. Así que los astros se alinearon y la Fuerza, obviamente, les acompañó. 

La “misión Vader” tuvo momentos de hazaña épica. Hubo corriente, mucho vaivén y máscaras empañadas por la emoción. Es muy difícil llorar bajo el agua, descubrieron. Los submarinistas salieron del mar ya de noche, todos de espaldas, mirando al horizonte marino. “Ya está ahí Dani - susurraba Oliver con voz entrecortada- haciendo la nocturna”. 

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Apenas lleva ahí abajo un día y los peces ya se pasean por delante con la chulería de Han Solo. Es previsible que les sigan un puñado de curiosos con máscara y tubo. Nota a pie de apnea: el Darth Vader submarino está instalado a apenas 7 metros de profundidad, pero lejos de la orilla. “En esnórquel no llegas a verlo si no sabes dónde está”, avisa Oliver Sanchez, el propietario de Vanasdive. “Está por fuera de la línea de boya: a 300-350 metros de la costa”. Él mismo eligió la roca la semana pasada: más o menos plana y protegida de temporales. Y sí, organizará salidas de buceo con parada con selfi en el Lado Oscuro del espigón.  

El casco de Darth Vader, en Vanasdive, minutos antes de instalarse en el mar.

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Impresiona verlo allí abajo. “Impresiona bastante”, insistían los buceadores al salir del agua, los primeros en estrenar el espigón de Vader. “Se harán fotos chulas”, prevé Oliver. “Nos va a dar juego el amigo”, añade con cariño. “Tener una foto con la cabeza de Darth Vader debajo del agua haciendo la coña del regulador”… “Es que él –asegura su mujer con emoción- sería el primero que querría esa foto”.