Fiesta Mayor de BCN

El Turó de la Peira, una 'montaña de risas' en la Mercè más descentralizada

  • Payasos sin fronteras ofrecen en seis espacios repartidos por el parque sobre las 'casas baratas' de Can Peguera -uno de los escenarios nuevos de esta edición de la fiesta mayor- espectáculos de circo con los que ha hecho sonreír a miles de niños de Colombia a Etiopia

’Naguis&Bobas’, en el escenario de la RD Congo, en el parque del Turó de la Peira, este viernes.

’Naguis&Bobas’, en el escenario de la RD Congo, en el parque del Turó de la Peira, este viernes. / ANNA MAS TALENS

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Helena López
Helena López

Redactora

Especialista en movimientos sociales y vecinales

Escribe desde Barcelona

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Tras acabar la primera sesión con un público entregado aplaudiendo con las manos alzadas, Boris Ribas el 'Bobas', de la compañía Circ Los, sonríe emocionado, cubierto con un batín rojo y sujetando una nota en la mano. Papel que debería leer, dice, en el que se explica que la República Democrática del Congo es uno de los países más ricos en recursos naturales y, a la vez, uno de los más devastados, con millones de personas desplazadas. "Tengo aquí un montón de cosas apuntadas que ni me veo capaz de leer, ni vosotros de escuchar, espero que no me regañen desde la organización -bromea-; no leeré el papel, pero os explicaré por qué este escenario se llama República Democrática del Congo y por qué he actuado en él. Mi primer viaje al Congo supuso un antes y un después en mi vida. Cuando estábamos en el avión y me iban explicando la situación del país pensaba: '¿Tienes un paracaídas, que me tiro?'", explica emocionado el Bobas, miembro de Payasos sin fronteras, como todos los artistas que durante este viernes han llenado de risas el parque del Turó de la Peira; organización que ha actuado para 70.000 personas solo en este país africano; prosigue el payaso sin necesidad de leer el guion.

La intervención del 'Bobas' tras su sanador y divertido espectáculo -'Naguis&Bobas'- es breve e intercalada de bromas constantes, por algo es un payaso, pero cala en el público que a las once de la mañana de este viernes llena este rincón de Nou Barris, en el marco de unas fiestas de la Mercè que celebran su 150 aniversario siguiendo con la descentralización iniciada en los últimos años (hasta el domingo la programación cultural está presente en siete de los 10 distritos de la ciudad).

El día de la Mercè amanece con el cielo encapotado, pero sin amenaza de lluvia; falta de sol que se agradece en los paseos por el empinado barrio y dentro del propio parque, hasta llegar a cada uno de los escenarios. En los clásicos postes verde clarito de los parques barceloneses, grandes flechas indican los distintos países. Además del de la RD Congo, hay un escenario dedicado a Colombia, otro a los Balcanes, Burkina Faso, Etiopia y Oriente Pròximo.

Los guías de las sonrisas

Para garantizar que se cumplen las medidas covid, durante este viernes el parque ha estado cerrado -medida criticada por algunos de sus usuarios habituales- y solo se puede acceder por uno de los accesos con entrada previamente reservada por internet. Los asistentes solo pueden ir al espectáculo para el que tengan la entrada, no moverse libremente por los distintos 'países' -es una reserva por función-, pero cada entrada, eso sí, abre la puerta a disfrutar de tres espectáculos, ya que la comitiva que les recibe en la puerta y les acompaña hasta el espacio de su función y la que les acompaña hacia la salida al terminar, son ellas mismas un delicioso espectáculo. Un ejemplo: como el parque está lleno de subidas y de bajadas, uno de los grupos de animación simula ser un grupo excursionista y bromea con "las horas" que tardarán en llegar a su destino "tras pasar por el Pedraforca y Montserrat".

Espectáculo en el escenario de Próximo Oriente en el parque del Turó de la Peira, este viernes.

/ ANNA MAS TALENS

El paseo, además de estar amenizado, sirve para disfrutar de las vistas -de las de verdad- que van desde la ropa tendida en las casas baratas de Can Peguera a los colores estridentes con los que recientemente repintaron los bloques de Canyelles.

Este es el tercer año que Payasos sin fronteras tiene un espacio propio en las fiestas de la Mercè para que niños barceloneses puedan ver algunos de los espectáculos que llevan décadas mostrando a niños de países en guerra para ayudarles a superar el estrés postraumático. El primer año, en 2019, aquel tiempo en que las mascarillas eran solo cosa de los quirófanos y el gel hidroalcóholico vivía relegado en los pasillos de los hospitales, algo así como la prehistoria, levantaron su campamento en el Parc del Besòs (uno de los escenarios que este año ha caído de la programación y que se ha echado en falta). El dificilísimo año pasado –en el que el pregonero fue Tortell Poltrona, alma de la organización- mantuvieron la apuesta aunque en un formato muy reducido y en el Eixample, y este 2021 regresan inaugurando una nueva localización de la Mercè: el parque del Turó de la Peira, barrio que la pasada Navidad forzó que el ayuntamiento paralizara la instalación de un espectáculo de luces privado que significaba cerrar el parque e imponer una entrada; y que ahora ha celebrado convertirse en escenario de la Mercè, pese a que desde la asociación de vecinos han criticado la falta de información.

Uno de los seis escenarios instalados en el parque el Turó de la Peira, en el distrito de Nou Barris, para la Mercè 2021.

/ ANNA MAS TALENS

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Entre malabares, narices rojas, trompetas, cajas gigantes, tutús, paraguas, kilos de maquillaje y toneladas de solidaridad -cada uno de los artistas dona un 30% de su caché a la organización- algunas sillas vacías que duelen. Algunas, pero no muchas, ya que los artistas tienen muchas ganas de verse unos a los otros y ocupan los espacios que dejan libres las personas que reservan y no van.

Otro asunto pendiente es cómo hacer que "la Mercè de los barrios" no sea solo una manera de que los barceloneses conozcan rincones –preciosos- de su ciudad que se les antojan lejanos y no visitarían de otro modo, sino que los vecinos de los barrios en los que se programan esos espectáculos los sientan como propios y participen de ellos, algo que la necesidad de inscripción previa dificulta.

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