24 oct 2020

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UNA FIESTA MAYOR INÉDITA

Tortell Poltrona: Risa y llanto de un payaso

El pregón de la Mercè arrancó con la lectura de una carta de Cuixart que el artista acababa de recibir

El acto combinó un emocionado homenaje a su madre, una juerga gitana y un tono reivindicativo y de denuncia

Gemma Tramullas

Tortell Poltrona y la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, durante el pregón de la Mercè.

Tortell Poltrona y la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, durante el pregón de la Mercè. / FERRAN NADEU

Tortell Poltrona condujo a quienes escucharon su pregón de la Mercè a través de una montaña rusa de emociones. El artista, un icono para tres generaciones de catalanes, preparó su intervención en forma de emocionada carta a su madre, "una mujer valiente" que se llamaba Mercè como la patrona de Barcelona. El acto celebrado en la tarde del miércoles tuvo su contrapunto festivo a ritmo de rumba gitana y un marcado tono de denuncia de la destrucción del medioambiente, de reivindicación de la cultura, de las mujeres y de la lengua catalana, y de denuncia de la situación de los activistas y políticos presos por el referéndum del 1 de octubre.

Antes del parlamento, la alcaldesa Ada Colau hizo una larga intervención y afirmó que "este es el pregón más difícil de la historia". "No será una 'festa major', las calles y las plazas no estarán llenas, pero es una reafirmación de Barcelona, de su gente y de su cultura", dijo. Asimismo, hizo un llamamiento "a la Barcelona del amor" y "a soñar la ciudad del futuro".

Pero el momento era de Tortell Poltrona, que empezó su pregón leyendo una carta que había recibido apenas unas horas antes firmada por el presidente de ÒmniumJordi Cuixart, preso desde hace casi tres años en la cárcel de Lledoners. Siguiendo con un tono emocionado, tocó con un pequeño acordeón un Ave Maria dedicado a su madre y a todas las personas desaparecidas recientemente, entre las que citó al pare Manel, a Pau Donés y a Rosa Maria Sardà.

Los concejales Valls y Guitarte se van de la sala al criticar el discurso el rechazo a la lengua catalana

Como si el pregón fuera un espectáculo y el Saló de Cent la carpa de Circ Cric, el público iba encadenando emociones, pasando de la tristeza a la alegría. El acróbata del acordeón Joan Garriga, con algunos de los músicos gitanos de los mariatxis galàctics, llenaron el Palau de rumba catalana y de palmas, que resonaban en el Saló de Cent. Por cierto, el pueblo gitano lleva en Catalunya casi el mismo tiempo que la sala más solemne del Ayuntamiento, que fue construida en el siglo XIV.

Cazador de sonrisas

Por si queda alguien que aún piensa que los payasos solo sirven como entretenimiento en las chocolatadas infantiles, Tortell leyó la definición de su oficio tal como la dejó escrita Pompeu Fabra: "'Persona que pel seu capteniment només pot ser tinguda en compte com a objecte de divertiment'". Él se autodenominó "cazador de risas y sonrisas" y, rompiendo el protocolo, se paseó entre el público de las primeras filas.

El artista lucía su maquillaje habitual, la cara blanca con una gran sonrisa roja pintada en la cara, y uno de los trajes que viste en sus espectáculos. Aunque empezó bromeando con la alcaldesa mientras se hacía la foto oficial, su discurso tuvo un marcado tono crítico, muy acorde con su espíritu 'anarcocampestre'.

Reprodujo uno de los textos que recitó en el espectáculo inaugural del festival Grec y clamó "¡somos naturaleza!", apuntando a la relación entre la destrucción del medioambiente (incluyendo "las mascarillas de polipropileno") y la pandemia del covid-19. También reivindicó la Barcelona "de la gente que se mueve para rescatar personas del mar y para votar". 

Nacido en en 1955 en Sarrià, "el pueblo anexionado de forma fraudulenta por Barcelona", Jaume Mateu i Bullich desarrolló simultáneamente su vena artística y su activismo social y político contra el franquismo. En el barrio adquirió también su sobrenombre artístico, en recuerdo de los dulces y 'tortells' que repartía cuando era ayudante en la pastelería del poeta J. V. Foix. Con Montse Trias, sentada en primera fila del Saló de Cent, creó el Circ Cric, que el año próximo cumplirá 40 años y que tiene su sede en un paraje natural del Montseny.

La confirmación de su vocación la había encontrado en un viaje a París al volante de un Citroën 2CV. Allí dio con un libro prologado por Federico Fellini en el que, según explica en la biografía 'Animal de circ', leyó que el personaje blanco era el payaso conservador y el augusto, el que rompía esquemas. ¿Adivinan con cuál de los dos se identificó él?

"'Alcaldessa de Barcelona, protegiu vostra ciutat'", dijo Tortell Poltrona versionando los Goigs de la Mercè

Del miedo a las risas

Durante su parlamento, recordó el proyecto más importante de su vida, Pallassos sense Fronteres, una iniciativa que nació en 1993 y que ha llegado a más de cuatro millones de niños de 116 países, según recordó. Precisamente, en uno de sus números más conocidos hace que un niño sostenga un bomba falsa que al final no explota. No se cortó y lo hizo también en los Balcanes, convirtiendo el miedo de los niños en risas. El payaso también pidió a la alcaldesa la recuperación de la iniciativa Districte 11, por la que Sarajevo se sumaba simbólicamente a los 10 distritos de Barcelona.

Los concejales Manuel Valls (Barcelona pel Canvi) y María Luz Guilarte (Cs) abandonaron la sala cuando el pregoneró criticó los ataques a la lengua y la cultura catalanas. "Quienes rechazan la lengua y cultura de un lugar se puede decir que son unos inadaptados", había dicho. También recitó una retahíla de oxímorons: "la justicia es injusta", "el Estado de derecho está torcido" y "en el Parlament no es parla". Y el mayor de todos: "la nueva normalidad".

La salida precipitada de ambos políticos hizo que se perdieran la apoteosis final, en la que el artista versionó los tradicionales 'Goigs' de Jacint Verdaguer dedicados a la Mare de Déu de la Mercè a ritmo de rumba: 'Els reis moros tenen plenes / ses masmorres de captius / que al remor de las cadenes / ploren llàgrimes a rius / Dels Captius Mare i Patrona / puix del cel ens heu baixat; / Princesa de Barcelona / protegiu vostra ciutat'.

En el siglo XVII los barceloneses se encomendaron a la Mercè para que les librara de una plaga de langostas, hecho que dio origen a las fiestas de la ciudad. Entre las palmas del público del Saló de Cent, reducido por los protocolos del covid-19, Tortell cambió el verso final del poema popular y cantó: 'Alcaldessa de Barcelona, protegiu vostra ciutat!'