DERECHO A LA VIVIENDA

Los movimientos sociales tildan de "farsa" la moratoria de desahucios

La suspensión afecta solo a los procesos relacionados con el covid y excluye a las personas sin contrato

Este jueves tiene desalojo una de las últimas de la Rambla y el vecino que expulsó a los narcos del Raval

Maite, vecina de la Rambla amenazada de desahucio, en su casa. 

Maite, vecina de la Rambla amenazada de desahucio, en su casa.  / RICARD CUGAT

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Helena López
Helena López

Redactora

Especialista en movimientos sociales y vecinales

Escribe desde Barcelona

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Lejos de tranquilizarles, el anuncio de la suspensión de desahucios hasta enero hecho por el gobierno de Sánchez hizo hervir los ya de por sí hiperactivos chats de los movimientos sociales en defensa de la vivienda de la ciudad. "¿Será verdad? ¿Entonces el desahucio de María queda parado? ¿Y el de Fátima?" fueron las preguntas más repetidas tras cada 'ping'. La respuesta, después de una lectura rápida de la letra pequeña, fue siempre la misma: "No". 

Martí Cusó, portavoz de Resistim al Gòtic, habla directamente de "farsa". "Es absurdo hacer ahora una suspensión exclusiva a impagos derivados del covid, ya que la mayoría de estos desahucios no llegarán hasta de aquí a un año. La inmensa mayoría de casos que estamos atendiendo ahora desde las asambleas de los barrios son previos al covid. A la práctica, no existe ninguna suspensión. Los desahucios siguen a decenas todas las semanas. Este jueves, solo los colectivos del Gòtic y Raval estamos trabajando en ocho", apunta. Una fecha la de este jueves, 1 de octubre, cargada de simbolismo, como lo están algunos de los desahucios programados en ella, como el de Maite, una de las pocas vecinas que todavía habita la Rambla; el de Riereta, 3 (símbolo del "rescate vecinal" de los narcopisos) o el de La Caracola, donde convive un refugio para mujeres migrantes mayores sin hogar y un taller del Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes. 

Cusó tiene claro que la medida que debería tomar el gobierno "si realmente quiere proteger a la ciudadanía en plena pandemia" es suspender todos los desahucios en situación de vulnerabilidad. "El covid lo único que ha hecho es acentuar una vulnerabilidad que ya existía", subraya. Opina lo mismo Iñaki García, de Stop Desahucios Raval, quien critica, además, que los casos de ocupaciones -la mayoría, tras años de crisis de la vivienda- quedan también fuera de la suspensión. "Este jueves será un día importante para el Raval y para toda la ciudad. Habrá mucha gente indignada en la calle", vaticina. 

Rueda de prensa de los vecinos de Riereta, 3, este martes. / JOAN MATEU PARRA

El bajo del 3 de la calle de Riereta fue uno de los peores focos de narcotráfico del Raval. "Hacían fuego dentro de la casa, sufríamos amenazas constantes, llevaban machetes y tenían a menores en condiciones pésimas. Estábamos en una situación límite y el banco, propietario del local, no nos daba ninguna respuesta. Ninguna. Lo único que nos decía la gestora es que traspasaban las quejas a la propiedad. Nada más", recordaba la presidenta de la comunidad de vecinos en junio del 2018 justo antes de una primera orden de desahucio que lograron frenar. La vivienda es icónica porque fue la primera ocupada por vecinos organizadas para evitar que los narcos volvieran a entrar en ella. Los vecinos no están dispuestos a que la policía desaloje a unos vecinos que han traído la paz al barrio para que el local vuelva a quedar abandonado o, todavía peor, vuelva a ser tomado por los narcopisos. "Vamos a ser muchos para pararlo, igual que en la Caracola. Son espacios que representan el Raval en estado puro", añade García.  

Las naves conocidas como La Caracola, en la calle de Agustí Duran i Sanpere, en el corazón del Raval, tienen el mismo pasado que Riereta, 3Fueron también un narcopiso (y también son propiedad de una entidad bancaria). Desde hace un año y medio, tras echar a los narcos, en el espacio se estableció el Espacio del Inmigrante. Allí nació el refugio para mujeres mayores migrantes y solas que es La Caracola, y abrió un taller el Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes, que durante toda la pandemia hasta estado cosiendo allí batas y mascarillas. Este jueves es también la fecha marcada en su orden judicial (aunque en su caso, el desahucio puede llegar cualquier día entre el 1 y el 15).

"Defendamos la Rambla, defendamos nuestras casas"

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El tercero de los desahucios cargados de simbolismo programados este jueves es en el 75 de la Rambla, donde vive desde hace más de 30 años Maite, caracterizadora de cine y teatro con una incapacidad que le impide trabajar desde hace algunos años. Los movimientos sociales de la ciudad han tomado su caso como una defensa de la vida en la Rambla. Y es que Maite es una de las pocas vecinas de un paseo que se vendió al turismo. "Defendamos la Rambla,  defendamos nuestras casas" es el mensaje con el que han convocado a la ciudadanía a parar el desahucio.     

Pobreza energética en plena pandemia y a las puertas del invierno

El gobierno central ha acordado no prorrogar por el momento la moratoria de cortes de suministros en todos los hogares del Estado en una decisión que, a ojos de la Alianza contra la Pobreza Energética (APE),  puede conllevar "consecuencias nefastas". "No entendemos que hayan dejado fuera del llamado escudo social la garantía de los suministros de electricidad, más necesaria que nunca en plena pandemia. Miles de familias en situación de vulnerabilidad van a quedar a expensas de las compañías, que podrían iniciar una oleada de cortes", denuncian.

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