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La batalla de Barcelona

2019: las municipales del 'procés'

El pulso entre independentismo y constitucionalismo ha marcado la elección de los alcaldables

Los perfiles de las candidaturas cuestionan la tesis de que primará el debate sobre la ciudad

Toni Sust

Valls presenta su campaña electoral.

Valls presenta su campaña electoral. / FERRAN NADEU

¿De qué se hablará en la campaña electoral de las elecciones municipales del 26 de mayo? No tardaremos mucho en saberlo. En el terreno de las predicciones, ha abundado la idea que pese a todo primará el debate sobre las cuestiones que más afectan a Barcelona. La alcaldesa de Barcelona, Ada Colauabonaba esa tesis cuando, en abril pasado, afirmó: "En Barcelona hay mucha identidad barcelonesa, mucho patriotismo barcelonés. El tema nacional no será ajeno, Barcelona es capital de Catalunya, pero creo que la gente quiere escuchar compromisos de ciudad”.

La paulatina designación de los candidatos que optarán a la alcaldía pone en cuestión que eso suceda. Quizá haya sorpresa y el debate sea sobre el carril bici, la vivienda y el futuro del barrio de La Marina, pero cuesta imaginarlo a la vista de quiénes son las personas que participarán en ese debate electoral y de los motivos por los qué han sido elegidos.

Bou, candidato del PP, afirma que su primer objetivo como alcaldable es rechazar el separatismo

Tres bandos y de 10 a 11 candidatos

Hasta ahora, hasta el 2015, los partidos habían elegido a sus candidatos por cuestiones ajenas al eje Catalunya-España, el eje identitario, el eje nacional, como se prefiera denominarlo. Cierto es que ya en las últimas municipales se dejó notar el efecto del ‘procés’, que explicó en gran parte que Ciutadans lograra cinco concejales después de haberse quedado fuera en el 2011, cuando lo intentó con Jordi Cañas como alcaldable. Pero aquella lista del partido de Albert Rivera estaba encabezada por Carina Mejíaselegida para tal plaza por su experiencia previa en el consistorio como concejala del PP.

A estas alturas, el grueso de los candidatos que ya han sido confirmados no estarían en la carrera electoral del municipio si no se hubiera producido el ‘procés’. Hablamos de 10 a 11 alcaldables que estarían en tres bandos: independentistas, constitucionalistas y colauistas. Estos últimos son vistos por los independentistas como constitucionalistas que disimulan y por los constitucionalistas como independentistas que no quieren que se sepa). 

Collboni y Colau, en el 2016. / ALBERT BERTRAN

El exprimer ministro

El alcaldable ‘fundacional’ de las municipales del ‘procés’ es sin duda Manuel Valls. ¿Cómo podría alguien haber imaginado en otras circunstancias la posibilidad de que se presentara a la alcaldía de Barcelona? Si incluso en el contexto actual se hizo extraña esa posibilidad: durante meses, mientras Valls meditaba si optaba o no a la alcaldía muchos consideraban que no iba a suceder, que era imposible que un exprimer ministro francés se presentara en Barcelona.

Esos mismos escépticos pudieron verle este jueves en el acto de presentación de su campaña. A estas alturas es un candidato normalizado, casi un alcaldable convencional, si se le compara con los dos que han confirmado esta semana que también se presentarán. Cierto es que uno es relativamente anecdótico, porque aunque las sorpresas ya hace años que no se descartan en la política catalana, cuesta imaginar que el empresario alemán Karl Jacobi tenga opciones de lograr un resultado notable en las municipales.

ERC resiste por ahora la presión de los exconvergentes para pactar una sola lista independentista

Jacobi presentó el miércoles su candidatura como independiente del partido Nosotros, fundado por un antiguo concejal del PP de Palafolls que un día mandó “a fregar” a Ada Colau. El hombre ni tan solo se hizo especialmente famoso por ello así que tampoco es necesario darle publicidad ni citar su nombre. Jacobi montó una presentación divertida por lo grotesco, pero si merece una cita no es por el acto en sí mismo, ni porque vaya a presentarse acompañado en la lista por Victoria Álvarez, la examante de Jordi Pujol jr., sino por el hecho de que ha acabado siendo alcaldable porque un día, en un acto del Círculo Ecuestre, abroncó al presidente del Parlament, Roger Torrent, por el proceso independentista.

Josep Bou, el no político

“¿Por qué me presento? Me lo pregunté hace unos días”, afirmó Josep Bou el miércoles en su presentación como alcaldable “independiente” del PP. Su figura es una novedad absoluta en las filas populares, que si algo se habían tomado en serio, en el sentido de apostar por un interés real por el pulso de la ciudad, por sus problemas, era su papel en el consistorio. Es cierto que Alberto Fernández Díaz no ha dejado de criticar nunca el independentismo, y que se ha prodigado en gestos y fotos vinculados a la pugna entre secesionistas y constitucionalistas.

Josep Bou durante su presentación, el jueves. / ELISENDA PONS

 Pero también es el concejal del consistorio con más antigüedad y, probablemente, con mayor conocimiento de la ciudad. Bou, en un claro contraste con la figura de su antecesor, dejó el miércoles muy claro el orden de sus prioridades: primero, combatir el separatismo, después el empleo y en tercer lugar la vivienda. Por algo presidía hasta ahora la asociación antiindependentista Empresaris de Catalunya. Que nadie del PP le arropara dejó claro hasta qué punto el partido en Catalunya ha participado de la designación. Bou es candidato directo de Pablo Casado, el líder de los populares. Por último, en el campo constitucionalista queda el alcaldable del PSC Jaume Collboni. También ganó unas primarias de su partido, pero la presión de la candidatura de Valls, es decir, otro efecto del ‘procés’ ha hecho que no se descarte un cambio de última hora.

Forn es el único que hubiera sido alcaldable sln y con el 'procés'

En el frente independentista quedan bastantes incógnitas por despejar. El frente de ERC ha quedado claro, una vez la dirección forzó el relevo de Alfred Bosch por Ernest Maragall. Aunque acaso este sea un caso contracorriente: quizá Maragall fue el elegido porque la posibilidad de un hipotético acuerdo con Barcelona en Comú para gobernar juntos sería más fácil con él que con Bosch, que tenía una química escasa con Colau.

Maragall y Bosch tras su relevo, en septiembre. / joan cortadellas

Los republicanos se resisten a la presión de los exconvergentes en sus diferentes manifestaciones –PDECat, la Crida, no alineados- para que formen una única lista independentista para ganar Barcelona para la causa. Pero quedan tres meses y mejor no descartar nada, que también parecía que Bosch era inamovible: para algo había ganado unas primarias.

Una de las subtramas más interesantes es la de la galaxia exconvergente. Neus Munté ganó las primarias del PDECat, y lleva meses profundizando en el conocimiento de la ciudad y opinando de forma crítica sobre la gestión de Colau. Resulta francamente injusto que todos den por hecho en privado que Munté no será alcaldable, sino segunda en una lista que debe bendecir el expresidente Carles Puigdemont. Ferran Mascarell parecía el elegido para encabezarla, y aunque hace unos días anunció una candidatura independiente, no se descarta que lo haga. Lo paradójico en este caso es el papel de Joaquim Forn.

Forn, la paradoja

El exconseller, encarcelado por el procés en Lledoners, está en huelga de hambre, como varios de los encarcelados. Una huelga que ha incrementado la reclamación a ERC de una lista conjunta independentista. La paradoja del caso de Forn es que podría acabar como alcaldable, por el peso simbólico de su figura a causa del ‘procés, y que de hecho era elegido por Xavier Trias para sucederle como candidato.

Forn y el resto de encarcelados en Lledoners. / ÒMNIUM CULTURAL

Entre los independentistas quedará por ver cómo se articula la candidatura que salga de las primarias que postula Jordi Graupera. El tertuliano ha adquirido un discurso de ciudad de innegable solidez, pero difícilmente sería candidato si no existiera el propósito de preservar Barcelona como la futura capital de un Estado catalán.