La batalla de Barcelona

¿Para qué sirven las primarias?

Los partidos relevan a candidatos a la alcaldía de Barcelona pese a que ganaron elecciones internas

El fichaje de alcaldables va forzando cambios en los rivales al más puro estilo del mercado futbolístico

Munté presenta su programa como alcaldable del PDECat en el recinto modernista del Hospital de Sant Pau, en junio.

Munté presenta su programa como alcaldable del PDECat en el recinto modernista del Hospital de Sant Pau, en junio. / JORDI COTRINA

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Toni Sust

Cuando Neus Munté se impuso a Carles Agustí y ganó las primarias del PDECat para ser designada alcaldable en Barcelona, en mayo pasado, declaró que se disponía a "plantar batalla" contra el proyecto de Ada Colau. La votación en la que ganó contó con la participación de 600 personas, de las que 405 la votaron a ella. No fueron unas primarias de masas.

En junio, Munté presentó su programa y el lema ‘Remuntem’. Lo hizo arropada por la cúpula exconvergente aunque fuera solo físicamente: los que mandan acudieron al acto, incluso aunque tuvieran claro que ella no acabaría siendo la rival de Colau. Munté se ha mostrado en todo momento favorable a una lista conjunta de los partidos que abanderan el independentismo, sin dejar de asegurar que ella será la cabeza de lista. Un mensaje frágil: entre los que conocen un poco la cocina del asunto nadie dudaba de que al final la persona elegida sería otra. El grupo del PDECat empezó a informar a diario de sus actividades como candidata a la alcaldía, actividades de innegable intensidad. Una entrega laboriosa que quizá acabe con un premio menor al esperado: la segunda o la tercera plaza de la lista. Solo si todos los planes de todos los que tienen planes en la órbita soberanista, que son muchos, se tuercen, podría tocarle a Munté ser la primera.

En marzo, Alfred Bosch ganó las primarias de ERC para reeditar su condición de alcaldable en Barcelona. No tuvo rival interno. Como en el caso de Munté, la fiesta de la democracia fue en este caso más bien un guateque entre amigos. Bosch obtuvo 519 votos, el 87,1% del total. El resto, 77 votos, fueron en blanco. Bosch proclamó días después que él era el único candidato de ERC y rechazó sumarse a una lista unitaria secesionista.

Pero meses después, la dirección republicana optó por fulminarlo de una manera especialmente perversa, aunque nada llamativa en política: el defenestrado aceptó decir que era él quien se inmolaba para dar paso al preferido por la cúpula, en este caso Ernest Maragall, de quien dijo que será mucho mejor candidato que él.

La participación democrática

Las primarias, abiertas a militantes e incluso a los que no lo son, aparecieron como fórmulas que permitieron a los partidos de larga tradición y escasísima democracia interna -es decir, todos los partidos tradicionales- dar una imagen de apertura aparente, de que las decisiones no recaen en una o dos personas, que es lo que al final sigue pasando. Por eso Munté nunca ha sido vista por los suyos como la alcaldable posconvergente. Por eso los republicanos no se han rebelado en exceso ante una operación tan chusca como la que se ha llevado por delante a Bosch para dejar paso a Maragall.

Maragall, por cierto, afrontará unas primarias para ser designado alcaldable. Sí, parece una broma. El partido anunció esta semana que el todavía 'conseller', con 442 avales, es el único aspirante a candidato que ha reunido el apoyo necesario para participar en esas primarias, que tendrán lugar el 26 de octubre. La militancia podrá elegir ahora al alcaldable que la cúpula de ERC eligió antes, para lo cual tocó degradar al anterior alcaldable, que fue designado por los votantes -cuando aún era el preferido de la dirección- en unas primarias anteriores que ahora ya no cuentan. Es decir, participación de la base siempre y cuando esta decida lo mismo que la dirección ha decidido antes.

Collboni y Colau

También el socialista Jaume Collboni ha sido proclamado como alcaldable del PSC, tras ser el único que se presentó a las primarias, en las que esgrimió 515 avales. Sí, desde lo de Bosch son muchos los que le miran de reojo: a nadie le sorprenderían ya más decapitaciones. Entre los que todavía deben superar el plácet de los suyos figura la propia alcaldesa. También Colau afrontará primarias: sorprendería que no superara el trámite.

En el caso de Munté, todos en el PDECat tenían claro que había que esperar a que el expresidente Carles Puigdemont indicara quién era el alcaldable que prefería. Un hombre o una mujer que debería encabezar la lista conjunta del independentismo, conjunta pero menos, a la vista de que ERC no se suma. El hombre de Puigdemont era Ferran Mascarell, un candidato-fusión, con toques de 'maragallismo' (de Pasqual), 'exconseller' del tripartito y de Artur Mas, independentista confeso, venido del socialismo anticonvergente. Eso podía entroncar con otras primarias, las que postula Jordi Graupera para Barcelona, que ahora, en coincidencia con la ANC son ya primarias para Catalunya, para buscar candidaturas unitarias secesionistas en 52 ciudades de más de 25.000 habitantes.

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Fichajes que provocan fichajes

Pero el fichaje de Ernest Maragall por ERC devaluó el gancho electoral de Mascarell -quien por cierto también anunció unas primarias- y llevó a Puigdemont a sondear a mediáticos de todo tipo, sin éxito aparente. Hasta que el movimiento lo ha hecho el PDECat, que sopesa presentar como alcaldable al 'exconseller' encarcelado Joaquim Forn, Joaquim Forn un hombre que suscita adhesiones incluso entre sus rivales. Así que en este caso el candidato no lo impondría Puigdemont al PDECat, como parecía escrito en el guión, sino al revés. Y mientras los jefes deciden, se van celebrando elecciones primarias.