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TREGUA MUNICIPAL

Colau acepta las demandas de los restauradores para salvar las terrazas y "dinamizar la economía"

El consistorio permitirá que los distritos decidan las excepciones a la ordenanza general de ciudad

Derogará las zonas de regulación singular pero acepta que se creen áreas de "excelencia" de diseño

Patricia Castán

Terrazas en la calle de Blai, el pasado día 16 de marzo, día en el que se conoció la sentencia.

Terrazas en la calle de Blai, el pasado día 16 de marzo, día en el que se conoció la sentencia. / JULIO CARBO

Por muy distintos motivos, el gobierno de Colau y los restauradores respiran aliviados desde hoy martes. La firma de un principio de acuerdo para modificar la controvertida ordenanza de terrazas zanja una guerra en la que Barcelona en Comú se había quedado sola, después de que prácticamente todos los grupos de la oposición arropasen la propuesta "de mínimos" consensuada desde el Gremi de Restauració de Barcelona. La alcaldesa deja atrás un enfrentamiento con un sector económico importante en la ciudad, mientras que los restauradores que en los últimos dos años y medio habían sufrido recortes en sus terrazas o tenían que eliminarlas ven el final a sus pesadillas. Los cambios implican más poder para los distritos a la hora de "flexibilizar" la norma general y crear "excepciones". 

A partir de esa premisa, caben muchas lecturas sobre el desenlace y la aparente victoria del sector. Patronal y consistorio aseguran que los restauradores han recortado mucho sus demandas iniciales. Pero ha sido la propuesta del gremio elaborada el pasado verano y que incorporaba sugerencias de los demás partidos políticos, la que ha servido de clara base a esa modificación que el gobierno local apoya repentinamente, tras meses de silencio. Colau ha vestido ese 'cambio de paso' como una demostración de que "Barcelona no se para" y "dinamiza sus sectores económicos", vista la que estaba cayendo en ese ámbito tras el atentado de agosto y con el conflicto político. 

La modificación -se aprobará hacia marzo- supondrá una fórmula mucho menos restrictiva que la vigente y hasta permite que las licencias ya otorgadas se sometan a revisión con los nuevos criterios si así lo desean los operadores. De lo contrario, se renovarán en dos años.

El nuevo articulado final, que se rematará con las aportaciones de entidades vecinales y de colectivos de personas con discapacidad, introduce interesantes aspectos como la prohibición de las terrazas de autoservicio (sin "calidad") y dinamita las normas para zonas singulares (fuente de conflicto en muchos barrios).

Sin obras en lavabos

Tras el acuerdo se abre la vía a una rápida tramitación -mucho más que si se hubiera seguido el cauce de la iniciativa popular presentada con 18.000 firmas-, lo que permitirá liquidar la temida implantación (prevista para el 2018) de nuevas fases de la ordenanza. Tales como la obligatoriedad de no ocupar la acera más allá de la fachada del negocio (lo cual suponía una escabechina en locales estrechos), o de incorporar más lavabos según el aforo de terraza, inviable o ruinoso en muchos casos. Ahora solo tendrán que hacerlo en el caso de negocios posteriores al 2014, o cuando afronten obras mayores, según ha explicado la concejala de Urbanismo, Janet Sanz, que ha.  

Con el giro que han tomado los acontecimientos en apenas dos semanas se evidencia que el ayuntamiento necesitaba cerrar esta pugna que tanto le estaba erosionando, vistas las hábiles estrategias del gremio para poner cara y ojos a los afectados por los recortes, sensibilizar a los clientes y a líderes de opinión. Pero además, "los que más han sufrido han sido los pequeños operadores", asumían hoy las dos partes, eran los que menos ruido podían hacer cuando se quedaban sin mesas y sillas que en ocasiones llevaban décadas en la vía pública. 

De esa ordenanza parida por Xavier Trias (CiU) en el 2013 y pactada con entidades y algunos grupos políticos, poca cosa quedará, ya que el propio exalcalde ha admitido hoy que a la hora de implantarla, en el 2015, se reveló inasumible. La "flexibilización" que ayer avanzó EL PERIÓDICO, se traduce en cuento a "condiciones generales" en la ubicación "preferente" de las terrazas ante los locales, pero "flexible en casos en que se considere necesario". También se incorpora la posibilidad de aumentar su longitud "de forma justificada".

Nuevos criterios

Deberán dejar espacio libre que garantice la accesibilidad universal y la seguridad, con una distancia de 1,8 metros desde la fachada, "excepcionalmente" reducida hasta los 1,5 metros. Las distancias mínimas entre elementos urbanos serán "orientativas" pero no podrán dificultar la utilización de los servicios públicos y el mobiliario urbano. En calles con calzada diferenciada se mantendrá libre un 50% de la acera, pero de forma "justificada" podría situarse entre un 40% o 60%. En el caso de terrazas emblemáticas pegadas a la fachada, se estudiarán junto con el Instituto Municipal de Personas Discapacitadas "propuestas de solución". 

Las licencias actuales se renovarán de oficio por dos años, pero los operadores podrán pedir antes su revisión

Aparecen en escena "zonas de criterios territoriales", donde el ayuntamiento, de "forma excepcional" podrá concretar en un lugar concreto los porcentajes de ocupación de espacios públicos, entre otros. Es llamativo también que se eliminen las figuras de ordenación singular (había 31, de la Rambla Catalunya al Poblenou, entre otras). Las que ya estaban aprobadas se derogarán en dos años desde la aprobación de la modificación y se tendrán que adaptar a la nueva normativa, aunque en este periodo ya pueden ser revisadas. Es previsible que en los casos con más controversia (Poble Sec, Poblenou, Sagrada Familía...) haya ajustes.

Espacios con identidad

Por contra, se implantarán las tan reivindicadas por el gremio zonas de "excelencia", para mejorar la calidad de espacios destacados de la ciudad. Allí se cumplirá un libro de estilo en cuanto a diseño y requisitos, integración en el entorno y mantenimiento. Para ello tendrán que ponerse de acuerdo al menos un 50% de los operadores de un área y el consistorio, para trabajar de la mano. Será una colaboración público-privada, con la aprobación necesaria de la comisión de gobierno. Un ejemplo claro sería parte de la Barceloneta, donde los restaurantes y bares ya han trabajado para hacer una propuesta que caracterice su zona, con la arquitecta Benedetta Tagliabue

Horarios iguales

En cuanto a otros aspectos relevantes, las estufas de combustión se permitirán en invierno pero se deberán ir sustituyendo por las eléctricas antes del 2025. Los horarios se mantendrán como en la actualidad, de 8.00 a 00.00 de domingo a lunes y hasta la 1.00 el resto de días. 

La prohibición de las terrazas con autoservicio supone una medida importante para garantizar la calidad de los veladores y su papel como fuente de empleo, tal y como habían reivindicado diversos grupos de la oposición.

A efectos de gestión, se mantiene la Comisión técnica de terrazas pero se crean ponencias técnicas para discutir las particularidades en el seno de cada distrito. Cabe destacar que cuando entre en vigor la modificación las licencias actuales se renovarán de oficio por dos años, aunque sus titulares pueden "solicitar expresamente la revisión para aplicar las nuevas condiciones".

Si todo va según lo previsto, tras su paso por la comisión de gobierno en dos semanas, el periodo de alegaciones, aprobación en comisión de Urbanismo y, finalmente en el pleno, la modificación tendría luz verde final en marzo. 

Inaudita presentación con casi toda la oposición

La foto que ha colgado Roger Pallarols, director del Gremi de Restauració de Barcelona, en su facebook poco después de presentar el acuerdo para la modificación de la ordenanza de terrazas deja claro el alcance que había tomado el conflicto. Allí posan sonrientes no solo la alcaldesa Colau y sus concejales Janet Sanz y Agustí Colom, sino también la mayoría de los líderes de los grupos de la oposición, con los que hubo entente previa, junto con el propio Pallarols y el presidente de la patronal, Pere Chías.

A Pallarols se le adivina su pasado político (como concejal en las filas socialistas) por la forma en que ha negociado con unos y otros, primero desde la contra, y en los últimos días en un esprint final con Sanz, resuelta a resolver este foco de enfrentamientos. Presentar un principio de acuerdo -sobre un tema a priori no vital- con semejante alineación constata hasta qué punto se había convertido ya en un problema de ciudad, y por qué todos han querido su minuto de gloria. Y es que si la alcaldesa ha sacado pecho por liderar una ciudad “abierta al mundo” y que “funciona”, todos los líderes de los grupos han glosado su aportación -empezando por Collboni, "coorresponsable" del pacto-, excepto la CUP, única formación que no apoya la modificación.

La mayoría han puntualizado que están de acuerdo con el documento base, pero que su voto favorable –que se da por hecho- queda pendiente de conocer toda la letra pequeña. Quien se ha desmarcado de la foto de grupo ha sido Ciutadans. Carina Mejías ha dicho tras el acto que porque pese a apoyar al gremio desde el minuto uno, están en desacuerdo con la maniobra de Colau de aprobar a toda prisa y casi sin aviso unos cambios que “hace mucho tiempo” podría haber llevado a cabo, evitando muchos perjuicios al sector, opina.    

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