Ir a contenido

reordenación de la fachada marítima

Los restaurantes marineros de la Barceloneta proponen un diseño singular para sus terrazas

Los establecimientos situados frente al mar quieren ser la primera "zona de excelencia", con servicio común de mantenimiento

El Gremi de Restauració busca opciones tras lo que consideran el fracaso de la ordenación de la Diagonal

PATRICIA CASTÁN / BARCELONA

Imagen virtual del diseño que proponen operadores y Gremi de Restauració de Barcelona para la franja marítima de la Barceloneta, realizado por el equipo de Benedetta Tagliabue.

Imagen virtual del diseño que proponen operadores y Gremi de Restauració de Barcelona para la franja marítima de la Barceloneta, realizado por el equipo de Benedetta Tagliabue. / EMBT

Con la vista puesta en la ordenación de las desangeladas terrazas de la Diagonal, considerada por el sector como un fracaso, los propios restauradores y la patronal han comenzado a ser proactivos con algunas de las zonas que consideran que por su identidad pueden asumir un estilo estético y forma de funcionamiento específica. Y han debutado con una propuesta para los veladores de la franja marítima de la Barceloneta, con la reivindicación de que se convierta en la primera "zona de excelencia de terrazas", no solo por su diseño sino también por su gestión, con un servicio de limpieza y mantenimiento propio.

Curiosamente, y pese a su especial ubicación, la zona no forma parte de la treintena de zonas consideradas por el ayuntamiento de ordenación singular. En los establecimientos de la parte del barrio que dan al paseo Marítim creen que la coincidencia con el 25º aniversario de los JJOO, que tanto cambiaron el perfil del litoral barcelonés, supone un buen momento para reinventar lo que de hecho es su escaparate comercial. Unas terrazas que actualmente son heterogéneas, incluso feas en algunos casos, para las que se ha encargado un proyecto de renovación al estudio EMBT, que lidera la arquitecta Benedetta Tagliabue.

Con la vista puesta en el horizonte y en el carácter marinero, su equipo se ha inspirado en los antiguos 'llaguts' o barcas de madera con vela latina. Tagliabue explica que no pretenden que todos los veladores sean idénticos, sino que "compartan el carácter", un estilo identificador pese a que cada operador podría utilizar tonos diferentes. "El proyecto es muy interesante y, si se llevase a cabo, sería espectacular", defiende. A su juicio, sería fácil de implementar y ha sido desarrollado tras varias reuniones con sus instigadores: empresarios de la zona y el Gremi de Restauració de Barcelona.

CARÁCTER COMÚN

Se plantea también orientar el mobiliario al mar, destacando que, aunque sea específico para la Barceloneta, también sería compatible con mesas y sillas ordinarias. Cada establecimiento podría decidir en qué grado adaptarlo. Siempre con materiales sostenibles y elementos fabricados en Catalunya, desde el parasol a los muebles.

Pero más allá de mejorar la imagen de esta quincena de balcones de bares y restaurantes cara al mar, la patronal persigue la creación de la que sería la primera zona de excelencia de terrazas "con la complicidad del ayuntamiento", un punto que no será fácil porque hasta ahora el actual gobierno ha actuado en base a la ordenanza de terrazas vigente, pese a que está en vías de modificación, y no ha logrado consensos con el sector. El colectivo pedirá un encuentro con la concejala de Ciutat Vella, Gala Pin, y con el concejal de Arquitectura, Daniel Mòdol, para explicarles el detalle de su propuesta.

Los operadores están a la espera de cómo acabe esa reordenación de la parte de los negocios que se desarrolla en la vía pública, en concreto de si se mantendrán las zonas singulares, para ver qué encaje puede tener el formato de la Barceloneta. Anteriormente ya habían solicitado que la zona a pie de mar también fuera de tratamiento singular.

Por excelencia, el gremio alude a "una apuesta colectiva por la calidad", como ya recogieron en el Libro Blanco de las Terrazas que elaboraron con una comisión de expertos para dar a conocer sus planteamientos al gobierno de Colau. La idea sería instaurar servicios comunes de limpieza y mantenimiento en las terrazas, lo que redundaría en mejorar el paisaje urbano, en su opinión.

La patronal remite al plan de BIDs o zonas APEU (área concretas comerciales de autogestión) que el ayuntamiento implantará próximamente en pruebas en algunos barrios, en un formato menos liberal que el que ha proliferado en otras grandes urbes. 

Un conflicto que dura ya dos veranos

El equipo de gobierno de Ada Colau heredó una ordenanza de terrazas de CiU envenenada, que todavía no se había implantado, pero preveía reajustes. La propia concejala de Urbanismo, Janet Sanz, en cuanto vio la polémica que generaba la calificó de "nyap". Aunque se acordó modificarla, el ayuntamiento considera que al estar algunos puntos en vigor hay que acatarla de momento. 

El conflicto se basa en que, al aplicar los criterios de distancias (una de las primeras fases), gran parte de los veladores tenían que ser modificados e incluso suprimidos. Su proximidad a un semáforo, árbol o mobiliario urbano los hacía inviables. Rápidamente el sector se movilizó desde el Gremi de Restauració de Barcelona. 

Los dueños de bares y restaurantes piden que la modificación no sea tan restrictiva, porque en algunos casos les aboca al cierre, y algunas entidades vecinales reclaman que el espacio público prevalezca sobre los negocios privados.

0 Comentarios
cargando