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Andreu Nin, impulsor social y cultural

Andreu Nin.

Jordi MartínBarcelona

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Viernes, 16 de junio del 2017 - 13:45 h

Con el tiempo, todo se descubre: las mentiras más ocultas, las razones más ciertas y los amigos más falsos. Así le ocurrió al político e intelectual catalán Andreu Nin, asesinado misteriosamente -aunque las razones de su muerte se atribuyen a agentes stalinistas soviéticos-, ya que todavía no se han aclarado los verdaderos motivos de su muerte ocurrida hace 80 años.

Una placa colocada en su memoria en Las Ramblas por sus compañeros le recuerda como verdadero luchador por la libertad, pues fue uno de los primeros políticos en darse cuenta de que el fascismo constituía una verdadera amenaza, especialmente si se combinaba con movimientos militares.

Su salvaje asesinato fue un símbolo de la derrota del movimiento obrero. Pero quedó su importante obra escrita, ya que Nin se interesó rápidamente por el esperanto, aquella lengua artificial que esperaba poder unir a todos los pueblos de la tierra. Junto con sus magistrales traducciones al catalán de las legendarias y morales obras rusas, tales como ‘Infancia, adolescencia y juventud’ y ‘Ana Karenina’, de León Tolstói, y ‘Crimen y Castigo’, de Dostoyevski, que le otorgan la categoría de triunfo.

Con todo, su objetivo consistió en el habitualmente fallido intento de mejorar las condiciones de vida de las clases más humildes. Y fue entonces cuando se dio cuenta de algo muy importante. No encajaba en el momento que le tocó vivir, pues había venido a crear uno nuevo más reformado y avanzado. Se adelantó a lo que más tarde diría la periodista Montserrat Roig: "La cultura es la opción política más revolucionaria a largo plazo".

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