Educación en Catalunya

¿Prohibir el móvil en el instituto? Los centros, divididos, mientras el Govern no se moja

Àlex Salleras, profesor: "Dijimos que prohibiríamos los móviles y las familias aplaudieron"

Rosa Liarte, profesora: "Prohibir el móvil en el colegio nos causará muchos problemas el día de mañana"

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A1-173643318.jpg / ZOWY VOETEN

Helena López

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Sobre la mesa, no pocos consensos: la relación de los adolescentes con los móviles no es sana; se trata de un mal de nuestro tiempo (los chavales no son los únicos que lo sufren); urge asumir y afrontar el problema y, por último, para hacerlo es necesaria la implicación de toda la sociedad (el colegio solo no lo solucionará). Como punto de partida, no está mal. La encendida discusión, pues, no está en el diagnóstico -compartido por docentes y familias-, sino en cómo y quién pone el cascabel al gato.

"Temíamos que hubiera conflicto, pero parece que los niños estuvieran esperando que alguien regulase todo esto", señalan desde un insti que lo ha prohibido

El curso ha empezado con un importante número de institutos que ha optado por prohibir su uso y una 'consellera' reticente a hacerlo. "La prohibición de los móviles por parte del Departament no es la vía; si hacemos eso, ¿dónde queda el debate en los centros?", defendió Anna Simó la semana pasada en el Parlament, dejando la decisión en manos de los docentes, en virtud de la autonomía de centros.

"El móvil lo van a tener de todas formas, es imprescindible educarles en su uso, es nuestra obligación como escuela pública", defienden desde otro centro

Por el momento, y ante la controversia, el pasado viernes, en el correo semanal que la 'conselleria' envía a los centros adjuntó información sobre cómo se regula el uso de los móviles en los centros educativos en la que se advierte de que "prohibir indiscriminadamente el uso de móviles podría constituir una restricción del derecho de los menores a ser considerados ciudadanos" y recuerda su "gran potencial".

Beneficiar a todo el alumnado

Lidón Gasull, directora de la aFFaC, señala que la federación de familias "es partidaria de regular el uso de los móviles en los centros; que no quiere decir prohibir". "Entendemos que esta regulación debería hacerse sobre todo el sistema educativo público catalán a través del Departament, y no delegar la decisión en los centros", prosigue la portavoz de la familias, quien añade que "la autonomía de centro no puede servir para eludir la responsabilidad de Govern sobre algo que afecta al conjunto del alumnado".

"Si entendemos que el uso descontrolado de los móviles tiene efectos perjudiciales para los adolescentes, debemos asumir que de la regulación que se haga se deben beneficiar todos", concluye.

La autonomía de centro no puede servir para eludir la responsabilidad del Govern sobre un tema que afecta al conjunto del alumnado

Lidón Gasull, portavoz de las familias

Los centros, en cuyo tejado Simó ha lanzado el balón, tienen puntos de vista distintos sobre qué hacer (pese a, es importante insistir en ello, coincidir en el diagnóstico). "Nos daba miedo que hubiera conflictos, pero, al contrario; nos da la sensación de que los niños estaban esperando que alguien regulara todo eso. Niños jugando a videojuegos a la hora del patio no tenía ningún sentido", resume Marc Hortal, director del instituto Picasso de Barcelona, uno de los centros que este curso ha estrenado prohibición tras aprobarlo en consejo escolar y que, en paralelo, ha reforzado la educación del uso responsable del móvil en tutoría y tienen previsto hacer actividades con las familias en el mismo sentido.

Laura Roig, directora del Joanot Martorell de Esplugues de Llobregat y Maribel Tarrés, directora del Freixes de Terrassa, en cambio, siguen convencidas de que "si el alumnado tiene móvil, tienen que aprender a usarlo también en la escuela".

"Las prohibiciones no ayudan a educar"

"Las prohibiciones no ayudan a educar", coinciden ambas, quienes han llegado al consenso de que lo importante es "hacer una gran pedagogía y enseñarles a poner límites". "Lo que hay que hacer es regular, como con los patinetes o los chicles", sentencia Tarrés.

Cada centro conoce la realidad de su alumnado, en nuestro caso el móvil muchas veces es el único dispositivo del que disponen para trabajar

Antonio Clavijo, instituto Joanot Martorell de Esplugues

A ojos de Antonio Clavijo, profesor de Ciencias Sociales y coordinador del programa Mòbils.Edu del Joanot Martorell, es positivo que el Departament no haya prohibido los móviles y ceda la decisión a las direcciones. "Cada centro conoce la realidad de su alumnado”, resume el docente, quien considera que su función como escuela pública -en su caso, de máxima complejidad- es educar al alumnado en su uso responsable y sus riesgos; y quien ve imprescindible la cooperación con las familias.

"Los alumnos de aquí se van a las tres menos cuarto, ¿y después qué?", subraya. "El contexto a veces condiciona y a veces determina. A nosotros nos determina. Todavía no nos han llegado los portátiles para primero y segundo de ESO y para muchas criaturas el móvil es el único dispositivo del que que disponen para trabajar", concluye Clavijo.

La adicción del alumnado a las pantallas es muy bestia, hay que pararla; nunca había sido tan inflexible, pero ahora lo veo así

Sandra Vallès Castro, profesora de Matemáticas

En cuanto a su uso en el patio, en el Joanot Martorell empezaron a no dejarlo usar en primero de ESO, y esto año son ya primero y segundo.

"Esto hay que pararlo"

Pese a que hasta hace poco pensaba que prohibir no era el camino, la profesora de Matemáticas Sandra Vallès Castro se muestra contundente. "Acaba de empezar el curso y ya estoy desesperada. Siempre había pensado que ya que los chicos tienen móvil hay que aprovecharlo; pero no hay término medio. Los alumnos tienen una adicción muy bestia", se sincera la docente, quien persevera en que "ahora mismo esto hay que pararlo". "Nunca había sido tan inflexible, pero ahora lo veo así", zanja.