Pendientes del cielo

Locos por el tiempo: "La llegada de una DANA es nuestra semana grande, una recompensa a la afición de todo el año"

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Miembros de Projecte 4 Estacions montan una estación meteorológica.

Miembros de Projecte 4 Estacions montan una estación meteorológica. / El Periódico

Guillem Costa

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Para que se forme un cumulonimbo, una nube que provoca violentas tormentas, son imprescindibles tres elementos: humedad en el ambiente, una masa inestable de aire caliente y una fuente de energía para que esta masa de aire caliente suba rápidamente. La agitada nube de pasión por la meteorología que descarga en las redes sociales cuando se avecina una borrasca requiere otros ingredientes: algo de conocimiento, mucho amor por lo que pasa en el cielo, ganas de aprender, capacidad de comunicación y un punto de osadía. Es lo que tienen estos hombres y mujeres, 'frikis' del tiempo.

"Acumulamos muchos meses de sequía y calor. Cuando se empiezan a cocer fenómenos como una DANA, todos nos ponemos las pilas y disfrutamos con los posibles pronósticos. Es nuestra semana grande". Así lo resume Jan Ponsa (20 años), un joven aficionado que forma parte del Projecte 4 Estacions. Su "frikismo meteorológico" se manifestó cuando era un niño: "Siempre me fascinó lo que sucedía en el cielo. Quería entender por qué aparecían las nubes y cómo adivinar si llovería o no".

Miembros de Projecte 4 Estacions montan una estación meteorológica.

Miembros de Projecte 4 Estacions montan una estación meteorológica. / El Periódico

Junto con otros jóvenes, inició el proyecto con el afán de compartir su obsesión: "Quien está enganchado a los videojuegos abre la Play Station y se conecta con sus amigos para jugar. Nosotros hacemos lo mismo, pero en Twitter o en Instagram". Su perfil empieza a ser uno de los más influyentes en Catalunya. "En el mundo amateur, somos los segundos con más seguidores, solo nos supera Àlex", saca pecho.

"Si llega la tormenta, disfrutamos como niños"

— Àlex Van der Laan

Semana de locura

Àlex es Àlex Van der Laan, un catalán de origen neerlandés que acumula más de 37.000 fieles y que se muestra encantado de ver cómo las nuevas generaciones entran en el mundillo. "La 'enfermedad' también dio los primeros síntomas cuando era pequeñito. Mi padre me contaba cómo patinaba sobre hielo por los canales para llegar a la escuela, en Holanda. Todo lo relacionado con la nieve y el frío me generaba mucha curiosidad", rememora emocionado. "Más tarde, como soy informático y profesor de matemáticas, empecé a observar modelos de los americanos, siempre obcecados por fenómenos como 'El Niño' o el vórtice polar estratosférico. En aquella época, recibía los datos por radiofrecuencia", recuerda.

Ahora, a sus 54 años, y con 65 millones de impresiones en Twitter en lo que llevamos de año —palabras mayores— admite que lo suyo ya se puede catalogar como "hobby profesionalizado": "Antes publicaba mis primeros pronósticos en Facebook y acertaba. Mis amigos a menudo me preguntaban qué tiempo tendríamos, hasta que al final acabé en Twitter, donde hubo una explosión total de afición a la meteorología". Siempre intenta ser riguroso y pedagógico con los suyos. "Tienen que saber que buceamos en un océano lleno de incertidumbre. No podemos acertar siempre", avisa.

Vaguadas y dorsales

Sin embargo, las previsiones son el mayor reto de esta comunidad de locos por las nubes. "Lo más difícil es predecir las lluvias. Prever una ola de calor no tiene tanto mérito", detalla Ponsa. Van der Laan describe la actual semana como "brillante": "El lunes, ya calenté al personal con los efectos de la posible DANA. Después, resulta que no hay para tanto y me caen palos de algunos 'haters'. Luego, llega la tormenta y la disfrutamos como niños. Es divertídisimo".

"Antes vivíamos nuestro entusiasmo en silencio, con las redes lo canalizamos"

— Carles Nerín, meteorólogo

Van der Laan tiene su humilde estación meteorológica en La Molina y ha escrito un libro sobre el tiempo que publicará pronto. También ha abierto un canal de Twitch con Carles Nerín, meteorólogo del Observatori Fabra, para tratar de ayudar a la gente a comprender el tiempo. "Se puede hablar de que se avecina una vaguada o una dorsal africana, pero lo importante es que nuestros lectores entiendan que habrá un ascenso de masas de aire cálido y húmedo o que el calor asediará", considera Ponsa.

Nerín confiesa que no piensa abandonar el barco de los apasionados: "Soy meteorólogo profesional, pero no quiero dejar de formar parte del frikismo aficionado". "Con las redes todo se ha magnificado. Antes vivíamos nuestro entusiasmo en silencio. Ahora, el 'boom' es espectacular", asegura. De todas formas, la popularidad conlleva sus riesgos: "Es como el fútbol, todo el mundo se cree que es entrenador. Aquí, a veces, también hay más valentía de la cuenta, a la hora de pronosticar. Pero también hay ganas de aprender, no está mal que la gente sea atrevida".

Osada competencia

A lo largo de esta semana, por ejemplo, la competencia se ha hecho evidente: "Ya advertíamos de que los escenarios eran posibles y no seguros, pero claro, la gente se anima. Solo en Catalunya, a perfiles como el de Van der Laan, Nerín o 4 Estacions, se suman Seguim la méteo, Alfons Puertas o Comando Tibidabo. Los hay más cautos, más apocalípticos, más influyentes o más científicos. Pero todo este ecosistema interactúa con un mismo objetivo: compartir el amor por el tiempo.

"Cada día consulto varias páginas web y aplicaciones, el tiempo nos puede regalar fenómenos bestiales"

— Marta Vallès, física

El engranaje de esta locura borrascosa no existiría sin seguidores como Xavi Martín: "Creo que en Catalunya tenemos una extraña veneración por la meteorología". Él siempre está pendiente de lo que dicen sus prescriptores de confianza. Cuando sus perfiles de referencia advierten de que puede haber nieve en el área metropolitana de Barcelona, activa las alarmas y se prepara para desplazarse hasta donde caigan los primeros copos: "Lo vivo con intensidad. A veces, con dos semanas de antelación, ya avisan de que puede nevar. Y puede que después no acabe sucediendo. Pero los días de nervios y emoción ya no nos los quita nadie".

Imagen general de la tormenta de esta madrugada sobre Barcelona.

Imagen general de la tormenta de esta madrugada sobre Barcelona. / Alfons Puertas / Observatori Fabra (RACAB)

Y después, están los aficionados que no se se lucen en las redes. Francesc Roura tiene 27 años y es meteorólogo profesional, trabaja en el Barcelona Computing Center. "De niño, me fascinaban las nevadas y las tormentas. Soy de la Garrotxa y ahí solía nevar una vez al año. Aquel era el día interesante. La nieve cada vez fue menos frecuente, pero yo mantuve el interés", expone. "A veces, cuando veo el show que se monta en las redes tengo dudas. Los aficionados se pueden permitir el lujo de dejarse llevar por la pasión, pero claro, los que nos dedicamos a esto debemos ser comedidos y quedarnos el runrún para nuestros grupos de WhatsApp", cree él.

Marta Vallès (24 años) es física y descubrió este mundo en la universidad: "En la asignatura de meteorología flipé. Lo mejor es que para entender lo que ocurre en el cielo necesitas conocimientos sobre muchos campos distintos de la física". Ahora, trabaja en The Weather Partner, una empresa que pronostica el tiempo. Ella se dedica a representar los datos, pero además de su trabajo, mantiene el entusiasmo por el tema en su tiempo libre: "Cada día consulto varias páginas web y aplicaciones. El tiempo nos puede regalar fenómenos bestiales. Es algo cotidiano que se convierte en espectacular".