Salud mental

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Activistas en la manifestación contra el cambio climático en Turín

Activistas en la manifestación contra el cambio climático en Turín / EFE / ALESSANDRO DI MARCO

Guillem Costa

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"No podemos normalizar la ecoansiedad, tampoco banalizarla ni menospreciarla", advierte Virginia Kirchner, doctora en Psicología Clínica y Psicobiología de la Universitat de Barcelona (UB). Esta profesional afirma que las sequías, los incendios catastróficos o el aumento generalizado de las temperaturas tienen efectos sobre la salud mental.

“¿Cómo podemos permitir esta sensación de falta de futuro? Las respuestas de los gobiernos a esta crisis climática no convencen a quienes están preocupados por el problema. Lo que tenemos que hacer es entender esta ansiedad y afrontarla", propone Caroline Hickman, psicoterapeuta de la Universidad de Bath y autora del mayor estudio científico sobre la ansiedad climática en niños y jóvenes.

"Las respuestas de los gobiernos a la crisis climática no convencen a quien está preocupado por el problema"

— Caroline Hickman, psicoterapeuta

Ambas especialistas han coincidido esta semana en las Jornadas Ambientales de la UB organizadas por la Familia Torres y que han acogido a un amplio panel de científicos para poner sobre la mesa el problema de la ecoansiedad.

Tanto Kirchner como Hickman consideran que el problema irá a más y que no es algo exclusivo de niños y jóvenes. "Evidentemente los adolescentes lo sufren especialmente porque se trata de todo su futuro, pero también los adultos pueden padecer las consecuencias de la crisis climática en forma de ansiedad", dice Kirchner.

Traumas ambientales

Lo primero que plantea Kirchner es que existen algunos factores genéticos y de conducta que convierten algunas personas en más propensas a la hora de sufrir esta "ansiedad climática". Es decir, es más probable que padezca este problema una persona muy sensible o que tenga dificultades para gestionar sus emociones. También pueden influir las relaciones familiares o sociales.

Activistas en la cumbre del clima, en Sharm el-Sheikh

Activistas en la cumbre del clima, en Sharm el-Sheikh / Mohamed Abd el Ghany

Sin embargo, el desencadenante suele ser la inquietud provocada por la crisis climática: "Informaciones sobre el calentamiento global, la pérdida de biodiversidad o algunos hechos catastróficos son algunos ejemplos que pueden colaborar a generarla". Según el estudio liderado por Hickman, de un 10% a un 15% de personas reportan un grado de preocupación importante ante el cambio climático.

Kirchner detalla que los niños suelen mostrar tristeza y rabia extrema: "Piensan que el mundo se va a la basura, que pierden su casa, su familia, como si perdieran un juguete. Les molesta mucho". "En cambio, los adolescentes tienen una percepción más apocalíptica: ira, miedo, duelo, impotencia y vergüenza por no salir adelante", expone la psicóloga. También asegura que las mujeres muestran más implicación que los hombres.

Más allá de eso, están los casos en los que la angustia está provocada directamente por un episodio traumático relacionado con el clima que conlleva una situación estresante: "Un gran incendio, una inundación u otro evento imprevisible que causa incertidumbre".

De un 10% a un 15% de personas reportan un grado de preocupación importante ante el cambio climático

Por lo tanto, la ansiedad puede tener el origen en el miedo crónico a la fatalidad ambiental o en el estrés postraumático de una migración obligada por cuestiones ambientales. Hickman añade otro motivo de desasosiego: "Algunas personas sienten culpa, por ejemplo, por traer niños a un mundo con poco futuro".

El momento final de las jornadas ambientales de la UB organizadas por la familia Torres.

El momento final de las jornadas ambientales de la UB organizadas por la familia Torres. / Familia Torres

¿Cómo se puede intervenir para mitigar las consecuencias de la ecoansiedad? Las dos doctoras proponen aplicar lo que llaman "alfabetización ecológica" en la educación a través de talleres: "Se trata de una estrategia enfocada a la solución de los problemas. Se puede trabajar con valores mediante actividades proambientales".

"También ayuda fomentar los pensamientos positivos y no negativos. De esta forma se rebaja la sensación de amenaza", propone Kirchner. "Necesitamos optimismo, pero un optimismo realista", añade.

La otra solución habitual es parecida a la que se requiere en otros problemas de salud mental. "Es importante desarrollar métodos de anticipación al problema para reducir la angustia, trabajar la consciencia emocional y la gestión de la ansiedad y la depresión. Lo ideal es que los chavales conviertan su ansiedad en una estrategia positiva".

Aun así, durante las Jornadas Ambientales de la UB, en las que también intervinieron la 'consellera' Teresa Jordà y la secretaria de Acció Climàtica, Anna Barnadas, quedó claro que la desaparición de la ecoansiedad todavía está lejos. La mesa redonda en la que participaron representantes de End Fossil, Greenpeace, Asse u otros activistas climáticos ha servido para demostrar que se puede estar convirtiendo en un problema creciente.

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Según un estudio de Hickman, el 80% de la población mundial reconoce no haber sabido cómo cuidar del planeta. Los siguientes retos son dar respuestas a este abandono del medio natural "aunque sea por puro egoísmo" y aprender a gestionar la tristeza, el estrés y el enfado provocados por la situación.