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pobreza infantil

El Gobierno creará becas comedor de verano para niños en riesgo de exclusión

Oenegés como Educo llevan cinco años ofreciendo ayudas alimentarias y programas de actividades

La entidad pone énfasis este año en los pequeños que viven con sus familias en pisos compartidos

Felipe Valenzuela

Niños en un campamento de verano.

Niños en un campamento de verano. / ALBERT BERTRAN

Cinco años lleva ya la oenegé Educo ofreciendo becas comedor y organizando programas de actividades de verano para los llamados "niños de la llave", pequeños que vuelven solos de la escuela y pasan la tarde en casa también solos. O a cargo de hermanos. La cifra de estos niños de la llave, unos 580.000 según cálculos de la entidad, sigue inmutable desde hace tiempo, como un tozudo indicador de la pobreza infantil. Por eso, y porque la situación en verano es especialmente dolorosa, el Consejo de Ministros del próximo viernes "reforzará" con becas los campamentos urbanos, que organizan en su mayoría los ayuntamientos, para que estos aumenten las plazas y puedan ir todos los niños de familias con dificultades económicas, ha anunciado este lunes la nueva alta comisionada contra la Pobreza Infantil, María Luisa Carcedo.

Se trata, ha explicado Carcedo -su cargo fue uno de los primeros anuncios hechos por Pedro Sánchez, tras ser nombrado presidente del Gobierno-, de que los "menores en riesgo de exclusión no solo ejerzan su derecho a una alimentación básica durante los meses de verano, sino también su derecho al ocio y la cultura, como indica la Convención de Naciones Unidas de Derechos del Niño". 

Hasta ahora, la financiación y la organización de comedores infantiles estivales ha dependido, en muchas ocasiones, de las aportaciones de oenegés, como Educo (en España) y de las fundaciones Pere Tarrés y Fundesplai (en el caso de Catalunya).

Niños solos en casas compartidas

"Hablamos muchas veces de niños cuyos padres se van a trabajar y ellos no se quedan solos pero no tienen a nadie que les preste atención", ha explicado Clarisa Giamello, responsable de Incidencia de Educo. "La recuperación económica no ha llegado a las familias con más riesgo de pobreza y con estas becas garantizamos que los niños tengan al menos una comida saludable al día", ha afirmado. Y ha alertado de que la situación es especialmente preocupante en el caso de las familias que se han visto abocadas a tener que compartir piso. "Los niños hacen todo su vida en la habitación, muchas veces para no molestar al resto de inquilinos." Según datos de la oenegé, el 8% de las familias formadas por una pareja con hijos comparten vivienda con otras personas como abuelos, familiares u otros. Este porcentaje sube al 17% en el caso de familias monoparentales.

La Fundación Comtal es una de las entidades que acoge esta beca y este lunes ha inaugurado la temporada con los primeros niños disfrutando del verano en su centro. En Catalunya hay 20 organizaciones más que, como la fundación, se dedican a garantizar un verano lúdico para los más pequeños. 

Un programa construido por voluntarios

En la mañana de este lunes, los niños ya comenzaron su primer día del verano. Con ellos siete voluntarios, jóvenes monitores que dedican parte de su tiempo a acompañar a los pequeños durante el día. "Es una buena manera de sacarlos del ambiente de casa. Hay muchos padres que no están por los hijos porque no pueden y después se muestran muy agradecidos", relata Pol, un joven de 17 años que repite por segunda vez como monitor en la fundación.

"Yo tengo dos hijos, uno de cuatro añitos y otro de dos. Llevamos cuatro veranos viniendo", relata Sheila, una de las madres que se beneficia del programa. "No les importa quedarse dormidos los días que hay que ir al cole pero llega esto y se vuelven locos por comenzar", explica entre risas. "A otros niños los conocen de otros veranos o porque también vienen en invierno. Los primeros días ya me vienen explicando qué tal les ha ido y las ganas que tienen de volver".

Por su parte, Giamello pone en relieve la importancia de participar en este tipo de proyectos. "Tienen la oportunidad para conocer y también cambiar la realidad -apunta- Son jóvenes que con el tiempo podrán aplicar estos conocimientos en su vida profesional". La directora de la fundación, Marta Galligó, también destaca la labor de los monitores. "Tenemos algunos que llevan bastantes años. Es una manera de saber en qué situación se encuentran algunos niños y les permite aportar lo que puedan", afirma. Solo en la Fundación Comtal se encargan de entre 160 y 180 pequeños repartidos en dos turnos y varios grupos.

Para la alta comisionada Carcedo el refuerzo en las becas se va a hacer de forma rápida. "Queremos poner este programa en funcionamiento este verano para llegar a todos los niños que se encuentran en hogares bajo el umbral de la pobreza severa". 

Temas: Becas comedor

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