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AGRESIONES SEXUALES A MENORES

El Ayuntamiento de BCN también ignora a los Maristas en los abusos de Benítez

El consistorio reclama 26 años de prisión para el exprofesor del colegio de Sants-Les Corts

El procesado, por su parte, solicita su absolución, aunque también alega que ha confesado

Guillem Sánchez / J. G. Albalat

Benítez, tras declarar en la Ciutat de la Justícia en abril del 2016.

Benítez, tras declarar en la Ciutat de la Justícia en abril del 2016. / ARCHIVO / RICARD CUGAT

El círculo judicial del 'caso Maristas' se estrecha definitivamente solo contra el exprofesor Joaquim Benítez y libera por completo a la orden religiosa. El escrito de acusación del Ayuntamiento de Barcelona, el último que faltaba por conocerse, también ha omitido en su texto contra el exprofesor de Educación Física -para quien reclama 26 años de cárcel- cualquier mención a la posible implicación de la congregación dueña del colegio en el que ocurrieron los hechos. El consistorio ha seguido la senda de la Generalitat, que también eludió en su calificación reprochar actitud alguna a los Maristas.

El pederasta confeso Benítez será el único que se sentará en el banquillo de los acusados. Y será juzgado tan solo por los abusos que todavía no han prescrito, los que cometió en la última etapa contra cuatro víctimas. Las otras catorce denuncias que otros tantos exalumnos presentaron contra él se archivaron por prescripción de los delitos. 

La congregación marista figura en la causa contra Benítez como simple responsable civil subsidiaria. Los dueños del colegio donde se cometieron estos delitos pagarán solo las indemnizaciones si el exdocente no puede hacerse cargo de ellas.

El proceso judicial por el 'caso Maristas' ha quedado reducido así a uno de los 12 profesores que fueron denunciados por abusar sexualmente de una cuarentena de alumnos durante décadas en tres colegios maristas. La investigación de EL PERIÓDICO destapó que estas acciones fueron cometidas con total impunidad por docentes maristas entre 1970 y el 2010.

La justicia española no trató el caso como un proceso único y eso provocó que distintos juzgados dieran carpetazo a todos los pleitos, salvo la causa abierta contra Benítez. Este proceso judicial está en su recta final. El Ayuntamiento de Barcelona hace una única referencia a los Maristas para decir que el exprofesor trabajaba en un colegio de su propiedad. Ni un reproche. El consistorio, que se personó como acusación casi desde el inicio de las pesquisas, tampoco ha solicitado ninguna prueba ni declaración durante la instrucción. Su escrito es muy similar al de la Generalitat, que también ejerce la acusación popular, aunque la Administración autonómica reclama una condena más dura  para Benítez: 35 años de cárcel. La fiscalía pide, en cambio, 22 años de prisión, pero tampoco pide que declare nadie de la congregación.

El Ayuntamiento detalla en su calificación que Benítez empezó a trabajar en el colegio de los Maristas de Sants-Les Corts, sito en la calle Vallespir, en 1976, ejerciendo de profesor de Educación Física de 1986 al 2011. El consistorio relata que "aprovechando dicho puesto y el ascendente que con dicho cargo tenía sobre sus alumnos", el exdocente abuso sexualmente de cuatro niños a los que daba clase. Para ello, "se prevalió de su condición profesional, de la superioridad derivada" de su posición en la escuela y "de la diferencia de edad y corpulencia respecto a los menores". El acusado utilizaba siempre de una forma similar: recomendaba a sus víctimas que sufrían alguna lesión que fueran a su despacho para hacerles un masaje, les hacía tumbar en la camilla y allí abusaba de ellos.

Estrategia de la defensa

A pesar de que Benítez confesó a EL PERIÓDICO y ante el juez instructor haber abusado de estudiantes, su defensa pide la absolución. Es un texto simple. De entrada niega las acusaciones de la fiscalía, sin detallar hechos concretos, a la vez que impugna la pericial efectuada a las víctimas por los médicos forenses. Niega asimismo la comisión de delito alguno, pero, de forma alternativa solicita que en caso de considerársele culpable se le apliquen las atenuantes de dilaciones indebidas en el proceso y la colaboración con la justicia, al reconocer los hechos. Parece una incongruencia, pero no lo es. Es, según las fuentes jurídicas consultadas, una mera estrategia de defensa.

Con la presentación por parte del Ayuntamiento de Barcelona y la defensa de Benítez de su calificación jurídica, solo queda por entregar su escrito la Fundación Champagnat, que gestiona los colegios de los Maristas, que figura en la causa como responsable civil subsidiaria. Cuando esta entidad culmine el trámite, el tribunal de la Audiencia de Barcelona que se encargará de juzgar el asunto podrá fijar la fecha de celebración.

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