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el problema de la vivienda

Viena, la ciudad del alquiler modélico

El longevo plan de apoyo público a la vivienda social ha mitigado el aumento de precios de alquiler en una capital que sigue siendo asequible

Carles Planas Bou

Una vista de Viena.

Una vista de Viena.

Como el curioso caso del mercado inmobiliario alemán, Austria también ha seguido a lo largo de los años una fuerte cultura de alquiler que la ha convertido en el segundo país con un porcentaje más bajo de pisos de propiedad, de tan solo el 55%. Pero ha sido su capital, Viena, la que ha acaparado todos los focos, convirtiéndose en un referente para todas las grandes ciudades europeas que se han visto afectadas por un ‘boom’ en el precio de la vivienda.

La capital austriaca no ha sido ajena a los cambios urbanísticos que están golpeando a las urbes de todo el mundo. Cada año unas 30.000 personas se mudan a Viena, haciendo que la relación entre la oferta y la demanda de pisos sea cada vez más ajustada. Aun así, la ciudad cuenta con un longevo plan para evitar que los precios de la vivienda se disparen, y es que la creación de un amplio parque de vivienda pública que se remonta a 1920 ha hecho que en el sistema inmobiliario vienés predomine el alquiler y un fuerte acento social.

En el 2015, el alquiler medio en Viena salía a 646,8 euros, lejos de los 1.907 euros de Londres pero cerca de los 598 de Barcelona y de los 557,8 de Berlín. Aun siendo una de las ciudades con mayor calidad de vida del continente es solo la número 21 en la lista de las más caras. "Viena tiene el gran tesoro de la vivienda social, esto actúa como un colchón contra el aumento de las rentas", comenta la geógrafa de la Universidad de Viena Yvonne Franz en declaraciones al diario 'Welt'.

Un 21% del parque de vivienda de toda Austria es de alquiler social, siendo el segundo país de la Unión Europea en esa lista. En Viena un 32% de la vivienda de alquiler es social, mientras que de esta un 22% es de titularidad pública, por lo que requiere a sus inquilinos una mensualidad más moderada. A diferencia de Berlín, donde la Administración vendió a inversores privados gran parte de los apartamentos de titularidad pública, Viena los ha mantenido activos. Actualmente tiene 220.000 apartamentos de alquiler públicos. Más del 80% de los vieneses alquilan su vivienda y de esos un 66% viven en pisos con algún tipo de subvención municipal.

Desde el 2010 la compra de vivienda en Austria se ha encarecido un 39%, mientras que lo ha hecho un 11% en el alquiler. Protegida por su política pública, en Viena los precios de la vivienda subvencionada por el Estado solo crece si lo hace la inflación.

En la capital del antiguo imperio se encuentra Wiener Wohnen, la compañía pública más grande de Europa en administración de propiedades municipales. Los 220.000 apartamentos sociales que gestiona suponen casi el doble de los que tiene Berlín. Aun así, no todo es perfecto, pues como critican los conservadores, los casos de corrupción dentro de la empresa han hecho que el gasto destinado a la vivienda social sea mucho más abultado que el que destinan compañías privadas.

A pesar de que en Berlín viven el doble de personas que en Viena, entre el 2011 y el 2016 la primera construyó 28.000 apartamentos nuevos para hacer frente a esa creciente población, mientras que en la segunda la cifra de pisos sociales construidos fue de 23.000 unidades. Además, el ayuntamiento vienés ha impuesto desde 1917 un precio máximo de alquiler.

Aunque el apoyo a la vivienda social ha acolchado el impacto, la gentrificación también es un problema creciente en Viena. Como Neukölln en Berlín, el Gótico en Barcelona o Malasaña en Madrid, el barrio vienés de Leopoldstadt ha empezado a ver cómo el vecindario tradicionalmente obrero está siendo substituido por rentas más altas.