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lacra social invisible

El calvario de los padres del niño que sufre 'bullying'

Las escuelas, responsables de intervenir en los casos de acoso, priman demasiado a menudo su propia reputación

Las asociaciones que ayudan a los niños denuncian que falta transparencia y exigen campañas de sensibilización

María Jesús Ibáñez

Valèria, con sus padres, hace un par de semanas en un parque de Barcelona.

Valèria, con sus padres, hace un par de semanas en un parque de Barcelona. / FERRAN NADEU

Una pide que la identifiquen como Valèria y la otra, como Carmen. Las dos fueron víctimas de acoso escolar nada más empezar la primaria y por eso las familias de ambas reclaman mantenerlas en el anonimato. En los dos casos, el 'bullying' acabó cuando las niñas cambiaron de colegio. Sus padres denunciaron a la dirección de los respectivos centros educativos por no prestarles el socorro necesario y por los perjuicios psicológicos que les produjo el acoso, pero ambas familias recibieron sentencias en contra. Por falta de pruebas, dijeron los jueces. "Es que basta con que la escuela demuestre que ha organizado una reunión, que ha activado un protocolo o que ha intervenido de algún modo, para que quede eximida de cualquier responsabilidad… Aunque ninguna de esas medidas hayan resultado eficaces para resolver el conflicto", denuncia Javier Pérez, presidente de la asociación NACE-No al Acoso Escolar.

Desde la entrada en vigor de la ley orgánica para la mejora de la calidad educativa (LOMCE) en España, en el 2013, y de la ley de educación del 2010 en Catalunya, que conceden plena potestad a los directores de colegios para gestionar este tipo de situaciones, en virtud de la autonomía que tiene cada centro, "es el responsable la escuela quien interviene cuando se produce una acción violenta entre los alumnos", señala Blanca Barredo, vicepresidenta de la comisión de abogados mediadores del Col·legi d'Advocacia de Barcelona. "Antes era el consejo escolar, donde están representadas también las familias y la Administración, el que trataba estos asuntos", observa la letrada, que es codirectora de un programa del Instituto de Formación Continua IL3 de la Universitat de Barcelona, dirigido a formar a expertos en mediación ante el acoso y el ciberacoso.

Primero juez y luego, parte

Lo que ocurre, constatan tanto Javier Pérez como Blanca Barredo, es que en demasiadas ocasiones la escuela se deja llevar por una cuestión de reputación. "No puede ser que el propio centro sea el encargado de investigar un caso de acoso escolar, o cualquier otro conflicto que pueda surgir, porque su tendencia es a ocultarlo, para que eso no le suponga una publicidad negativa de cara al resto de familias, especialmente en localidades pequeñas o medianas", agrega Carmen Cabestany, secretaria de NACE. "En estos casos -prosigue Cabestany-, los colegios son primero juez y luego, cuando la víctima presenta denuncia contra ellas, se convierten en parte interesada".

"No puede ser que el propio centro sea el encargado de investigar un caso de acoso escolar porque su tendencia es a ocultarlo, para que eso no le suponga un publicidad negativa"

La asociación, que recuerda que uno de cada siete estudiantes españoles ha sufrido 'bullying' en algún momento de su etapa escolar, recomienda a los padres "que tomen nota de lo que pasa desde el primer minuto, en cuanto tengan la más mínima sospecha". "¿Cuántos protocolos se habrán aplicado sin ningún éxito? ¿Cuántas víctimas hay realmente?", cuestiona Cabestany, que lamenta la poca transparencia que hay en este ámbito. Oficialmente se sabe, porque la Generalitat lo publicó hace unos meses, que en Catalunya solo un tercio de los centros educativos tienen planes específicos para tratar ese problema.

Es, asegura la asociación NACE, "una lacra social en la sombra", porque en torno a ella hay desinformación, falta de sensibilidad y poca voluntad de colaboración, denuncia. La entidad reclama, como ya ha ocurrido en otros ámbitos como el de la violencia machista o el de los abusos a menores, "más campañas de sensibilización, sobre todo para los profesores, pero también para el resto de alumnos, que en estos temas suelen ser los primeros en poder hacer una detección". La organización de la escuela "ha de ser abierta, flexible y debe dejar claro a qué personas puede recurrir cualquier posible víctima", subraya por su parte Barredo.

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"Tú confías en el colegio"

"Tú confías en la escuela, piensas que has dejado a tu hija en las mejores manos y cuando empiezas a ver que a la niña le pasa algo, que no quiere ir al colegio, en un principio te dejas guiar por lo que el colegio te dice... hasta que ves que no, que no están haciendo nada, que lo único que les preocupa es preservar su nombre y su reputación porque es un colegio concertado", lamenta Sònia, la madre de Valèria, que tiene ya 14 años y ahora estudia tercero de ESO en Banyoles.

"Es increíble, porque el juez llega a decir, en su auto, que algo habría hecho la niña para merecer lo que le estaba ocurriendo"

También lo piensa Silvia, la madre de Carmen. "Confías en el colegio, en mi caso un centro privado de corte religioso muy prestigioso, de Sevilla, hasta que abres los ojos y ves que no hacen nada porque prima la reputación", dice. Carmen, de 9 años, no vive ya en Sevilla, donde sufrió el episodio de acoso escolar. Su familia se ha mudado a Irlanda, bien lejos, después de que la niña cometiera incluso una tentativa de suicidio. "Pero a pesar de la distancia, a pesar de la atención psicológica que recibe, sigue sufriendo unas pesadillas espantosas y muchas mañanas se levanta con ataques de ansiedad", explica vía telefónica Silvia. La progenitora, que es abogada, acaba de presentar un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional, después de haber agotado las vías judiciales anteriores por la vía penal.

"Jueces y fiscales han reconocido, en los autos que han emitido hasta ahora, el padecimiento de Carmen, pero afirman también que no hubo omisión de socorro por parte de la escuela", explica la madre. "Lo argumentan en el hecho de que la niña iba al psicólogo… ¡Aunque fue la familia la que decidió prestarle ese apoyo porque el colegio no actuaba!", exclama.

"Ni la sociedad en general ni los fiscales y jueces son conscientes de cómo se gesta el acoso escolar, de cómo se elige a una víctima inocente y se la machaca convirtiéndola en el blanco de todo tipo de ataques hasta destrozarla totalmente como persona", reflexiona Silvia. "Es una constante en todos los casos penales de acoso escolar -denuncia esta madre- el ninguneo de fiscales y jueces hacia las víctimas, archivando sin investigar o limitando la investigación a recoger un informe del colegio que tiene presunción de veracidad 'iuris et de iure', es decir, sin dar cabida a prueba en contra, sin tener en cuenta que el colegio no es un ente imparcial sino el responsable legal del acoso".

También prepara un recurso la abogada de Sònia, después de que a finales de enero la Audiencia de Girona desestimara su demanda contra la escuela de Valèria. "Es increíble, porque en un momento dado el juez llega a decir, en su auto, que algo habría hecho la niña para merecer lo que le estaba ocurriendo… ¡Una niña que aún no tenía ni nueve años!", se lamenta la madre.

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