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Solo un tercio de las escuelas catalanas tienen un plan 'antibullying'

Ensenyament da un ultimátum de tres años para que todos los centros creen comisiones de convivencia

El Ministerio de Educación exigirá, por su parte, que cada colegio cuente con un mediador de conflictos

MARÍA JESÚS IBÁÑEZ / BARCELONA

Alumnos del instituto escuela Sant Adrià de Besòs, uno de los pioneros en la creación de las comisiones de convivencia.

Alumnos del instituto escuela Sant Adrià de Besòs, uno de los pioneros en la creación de las comisiones de convivencia. / DANNY CAMINAL

Todos los centros educativos de Catalunya, desde las guarderías hasta los institutos de secundaria, deberán presentar, en un plazo máximo de tres años, un plan de convivencia, que incluirá la creación de una comisión que proponga medidas de prevención y que actúe para la resolución de los conflictos y los casos de 'bullying' que se produzcan en ese colegio. En la actualidad solo un tercio de las escuelas e institutos catalanes tienen programas de este tipo, a pesar de que la ley de educación de Catalunya (LEC) obliga a ello desde hace siete años. El ultimátum, dado por la Conselleria d'Ensenyament, incumbe tanto a escuelas públicas como a privadas.

La medida, firmada por la 'consellera' Meritxell Ruiz y publicada el pasado viernes en el Diari Oficial de la Generalitat, va un paso más allá del plan estratégico que el Ministerio de Educación va a presentar el próximo jueves a los consejeros autonómicos del ramo, en el que propone implantar una nueva figura del mediador o jefe de convivencia. Se tratará, en este caso, de un profesor que se dedicará a esta función en exclusiva y al que estudiantes, padres y profesores podrán acudir si se produce cualquier problema en la escuela.

La ley de educación de Catalunya obliga desde hace ya siete años a redactar planes para la mejora del clima escolar

"Esta misma labor, la de prevención, detección y mediación, es la que, según Ensenyament, desempeñará en las escuelas catalanas una comisión, cuya organización, funcionamiento y composición será determinado por el propio centro. "Las medidas y actuaciones previstas en el proyecto de convivencia han de responder y adaptarse a las necesidades y a la realidad de cada centro", ha insistido este martes Meritxell Ruiz, en la presentación del proyecto. 

El plan de convivencia debe contemplar iniciativas con carácter preventivoacciones de intervención y medidas organizativas y de gestión del centro. "Para dar continuidad y coherencia educativa a las acciones propuestas en el proyecto, conviene prever tres ámbitos de actuación: el centro, el aula y el entorno", prosigue la resolución de Ensenyament.

LOS PLANES DEL MINISTERIO

El plan estratégico que Íñigo Méndez de Vigo pondrá el jueves sobre la mesa de la Conferencia Sectorial de Educación es, en palabras del ministerio, el primero de estas dimensiones que se pone en marcha a nivel estatal. Su punto de partida es el proyecto (ampliado y corregido) que el Consejo de Ministros aprobó en enero del 2016, promovido por el exministro José Ignacio Wert tras la muerte del profesor Abel Martínez a manos de un alumno en el instituto Joan Fuster de Barcelona. 

Una de las primeras medidas puestas en práctica de ese proyecto fue la creación de un teléfono antiacoso escolar, el 900018018, que solo en los primeros dos meses de funcionamiento detectó casi 2.000 casos de abusos, o lo que es lo mismo, en torno a 33 situaciones de 'bullying' diarias.

En los primeros dos meses de servicio, el teléfono contra el acoso habilitado por el Gobierno registró 33 casos diarios de 'bullying' en toda España

La previsión del ministerio es que el mediador, además de trabajar en tareas de sensibilización para la mejora del clima escolar, garantice el cumplimiento del protocolo de detección e intervención en casos de violencia, un proyecto con 75 medidas para combatir el 'bullying' y fomentar el respeto en las escuelas. 

CASOS DE BUENAS PRÁCTICAS

La comisión de convivencia es un elemento ya presente en la mayoría de las 1.700 escuelas que han desarrollado planes para reducir la conflictividad y el acoso escolar. "Nosotros llegamos a la conclusión, tras años de experiencia, de que una de las claves es abordar los incidentes de forma inmediata, por eso nuestra comisión de convivencia se reúne a diario, al final de la jornada", explica Anna Pérez, jefa de estudios del instituto escuela Sant Adrià de Besòs y responsable de ese servicio escolar. A él llegan alumnos, "tanto para ser amonestados como para ser felicitados", derivados por sus profesores o por propia voluntad.

"Al terminar las clases, los profesores anotan, en unas carpetas que ya tenemos preparadas para ello, si ha habido alguna incidencia", detalla Pérez. Y cuando la comisión de convivencia detecta algún hecho poco habitual -"aunque solo sea que un alumno empieza, por causas desconocidas, a dormirse o a desconectar de la clase, por ejemplo- o si registra algún incidente grave, el estudiante es citado para tratar el tema. "Allí tratamos de ir a la raíz del problema, averiguar qué les ocurre, porque muchas veces el problema viene de fuera del ámbito escolar", indica la mediadora. "Y no solo abordamos temas relacionados con conflictos o indisciplinas; a veces, también damos refuerzos positivos a alumnos que nos consta que están haciendo un esfuerzo por mejorar, por ejemplo, en puntualidad", afirma.

También van de 'motu propio' los estudiantes del colegio de primaria Jaume I de Barcelona al conocido en la escuela como Punt d'Escolta. "Los chicos saben que ese es un espacio en el que pueden explicar sus problemas e inquietudes, de forma totalmente confidencial", cuenta Carme Pardo, responsable del aula, "que ha sido habilitada como un lugar cómodo, con un sofá y una mesa redonda, en el que se estimula a los alumnos a hablar".

El Jaume I ha estado trabajando desde el 2011 en temas de mejora del clima escolar. Este año han estrenado el Punt d'Escolta. "Basta con que un alumno nos deje una nota en una buzón, especialmente colocado para ello, y yo misma me pongo en contacto con el interesado", indica la mediadora, que es también profesora de Educación Física y ha cursado un máster en 'coaching'. "Utilizo cuentos, juegos o dibujos para que ellos se suelten y expliquen qué ha pasado y qué les preocupa", explica. La experiencia, afirma, "está siendo muy satisfactoria".

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