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En Catalunya

Los pacientes oncológicos, el eslabón más débil de la ley de la eutanasia: el 60% de quienes mueren esperando la prestación tiene cáncer

En 2025, unos 499 catalanes solicitaron la muerte digna, un 39% más que el año anterior, y se practicaron 233 eutanasias, un 64% más

Representan solo el 0,34% de todos los fallecimientos: "Es un derecho que se ejerce en situaciones muy concretas y sometido a múltiples garantías y controles", defiende Dret a Morir Dignament

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Una imagen de archivo de una paciente ingresada en un hospital.

Una imagen de archivo de una paciente ingresada en un hospital. / BIEL ALIÑO / EFE

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Beatriz Pérez

Barcelona
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La ley de la eutanasia, conocida como el derecho a morir dignamente –una de las conquistas sociales más importantes en los últimos años en España–, se consolida poco a poco. Cada vez más pacientes recurren a ella –si bien este procedimiento sigue representando un porcentaje ínfimo del total de fallecimientos– y disminuyen los tiempos de espera. Pero los pacientes oncológicos siguen siendo el eslabón débil de la ley: en Catalunya, 87 de las 144 personas que habían pedido la eutanasia y que murieron durante el procedimiento tenían cáncer. Esto supone un 60% del total. La entidad Dret a Morir Dignament (DMD) de Catalunya reclama adaptar los plazos a situaciones como estas –en las que la muerte es "previsible" a corto plazo– y no únicamente cuando existe "riesgo de pérdida de capacidad".

DMD ha hecho este miércoles su tradicional balance anual. La entidad valora "positivamente" la consolidación de la prestación de ayuda para morir y también el "rigor" de los informes anuales sobre esta ley que cada año publica la Comissió de Garantia i Avaluació de Catalunya (CGAC), cuyos datos presenta DMD. Pero la entidad también advierte, como ya ha hecho anteriormente, de que "todavía hay personas que mueren durante el procedimiento" y de que el "acceso" a este derecho en Catalunya "sigue siendo desigual".

Durante 2025, según el informe de la CGAC, 499 catalanes solicitaron la prestación de ayuda a morir, un 39% más que el año anterior. Además, se practicaron 233 eutanasias: un 64% más que en 2024. Desde la entrada en vigor de la LORE –la ley de la eutanasia–, en 2021, ya son 1.325 las solicitudes registradas y 594 las prestaciones realizadas en territorio catalán. Al mismo tiempo, las muertes por eutanasia representaron solo el 0,34% del total de defunciones en Catalunya. "Consideramos que estos datos contribuyen a situar el debate en su justa dimensión: hablamos de un derecho que se ejerce en situaciones muy concretas y sometido a múltiples garantías y controles", dice Dret a Morir Dignament.

Garantizar el acceso

La entidad avisa, no obstante, de que "consolidar un derecho no significa darlo por garantizado". Así, denuncia las "diferencias territoriales" en el acceso a la prestación. Hay comarcas catalanas donde no consta "ninguna solicitud" y por eso DMD llama a "profundizar en la causa de estas desigualdades".

La entidad también pone el foco en la sanidad privada: solo 12 solicitudes de eutanasia en 2025, el 2,4% del total, correspondían a centros privados. "Hace falta más transparencia sobre los protocolos de los centros privados y concertados, especialmente los de titularidad religiosa, para garantizar que la objeción de conciencia no dificulte ni interrumpa una solicitud", apunta DMD.

También critica que en 2025 un total de 144 catalanes murieron en pleno procedimiento de tramitación de su petición. 87 de ellos tenían cáncer. DMD pide adaptar los plazos a las situaciones en que la muerte es rápida. "Los datos muestran que las personas con patologías oncológicas llegan a menudo al proceso en fases muy avanzadas. Por eso consideramos necesario actuar específicamente con los profesionales de oncología y cuidados paliativos: la posibilidad de solicitar la ayuda para morir debe explicarse entre las alternativas de final de vida y no solo cuando la persona la reclama explícitamente", dice DMD.

Acortar los plazos

El tiempo medio entre la primera solicitud de eutanasia y la emisión del requerimiento favorable ha bajado de 63 a 58,5 días. "Es una evolución positiva, pero todavía insuficiente", según DMD. Después de la segunda solicitud, el tiempo medio hasta el requerimiento es de 38,7 días, una fase que ya no depende de la persona solicitante.

"Consideramos imprescindible ajustarse a los plazos legales y evitar dilaciones administrativas u organizativas innecesarias. No se trata de reducir garantías, sino de evitar que estas garantías se conviertan en barreras para ejercer el derecho", dice la entidad, que también pone el foco en las personas que quieren solicitar la eutanasia pero no llegan a iniciar formalmente un expediente de petición. "La falta de información, las dificultades para encontrar un profesional responsable, las derivaciones o la objeción de conciencia pueden dejar a una persona sin respuesta", avisa.

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