La falta de sueño

El calor extremo actúa como disparador de los trastornos mentales

El calor extremo aumenta el riesgo de suicidio y provoca más "descompensaciones" y "cambios conductuales"

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BARCELONA 25/06/2023 Barcelona Dia de mucha calor, gente bebiendo, con agua o refrescandose en el centro. FOTO de RICARD CUGAT

BARCELONA 25/06/2023 Barcelona Dia de mucha calor, gente bebiendo, con agua o refrescandose en el centro. FOTO de RICARD CUGAT / Ricard Cugat

Beatriz Pérez

Beatriz Pérez

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Las olas de calor, cada vez má frecuentes e intensas en verano, aumentan los brotes psicóticos y agravan los trastornos de salud mental. No solo los cambios lumínicos y de temperaturas habituales de la llegada de la primavera o el otoño, sino también las temperaturas extremas del verano afectan a este colectivo.

"Se ha visto que, cuando se incrementa mucho la temperatura, hay más episodios de alteraciones de la conducta, como brotes psicóticos, y más descompensaciones de trastornos que ya habían debutado previamente", certifica el jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau (Barcelona), Narcís Cardoner. Además, en verano también aumentan el riesgo de suicidio y los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) debido a la mayor exposición del cuerpo, como advierte la Associació Contra l'Anorèxia i la Bulímia de Catalunya (Acab).

El doctor Cardoner advierte de que, en épocas de un incremento "significativo" de temperaturas, puede haber "descompesaciones" en pacientes que ya sufrían un trastorno mental. "Hay más ingresos psiquiátricos o gente que hace una consulta urgente por este tipo de problemas", advierte este psiquiatra. El calor, cuando se mantiene en el tiempo, provoca dificultades para conciliar el sueño, y esta falta de sueño incrementa, a su vez, el riesgo de que se produzcan descompensaciones.

"Hay cambios emocionales, la gente está más cansada, irritable, y hay más conductas agresivas. Todo esto se da durante picos mantenidos de altas temperaturas", advierte este psiquiatra, quien además apunta que las olas de calor también afectan a las personas "frágiles", esto es, a los ancianos con problemas de salud. "Estos aumentos de temperatura pueden provocar problemas físicos, deshidratación, lo que lleva a que las personas mayores sufran cambios conductuales". Así, la "demencia" es un estresor que puede provocar cambios conductuales al mezclarse con el calor extremo. "No hay una única explicación sobre este fenómeno, que tiene múltiples causas. Pero está objetivado", dice Cardoner.

En un hospital como el de Sant Pau, hay un aumento general de las urgencias generales durante las olas de calor, entre ellas, las urgencias psiquiátricas. "Las subidas de temperatura son una situación de riesgo global. El año pasado por ejemplo [Barcelona vivió tres olas de calor administrativamente declaradas el verano de 2022] hubo un incremento significativo de urgencias a nivel global, pero no solo por salud mental", señala este psiquiatra.

Más trastornos alimentarios

El verano y la exposición del cuerpo, más que el calor en sí, también aumentan los trastornos de la conducta alimentaria (TCA). Cada septiembre, la Associació Contra l'Anorèxia i la Bulímia de Catalunya (Acab) ve un pico de usuarias producto de los estragos del verano. "Cuando llega el verano, nos ponemos menos ropa o vamos con ropa más ligera, el cuerpo se muestra más, la gente va a la playa... Y vemos picos de ansiedad y de conductas restrictivas, compensatorias", apunta la directora de Acab, Sara Bujalance.

Así, advierte, se "disparan" los TAC, al igual que la "angustia y la ansiedad". Pero no es exactamente en verano cuando hay "más demanda de ayuda", sino a la vuelta, en septiembre y octubre. "En pandemia vimos un incremento muy elevado. La demanda de ayuda a la asociación aumenta entre un 20% y un 25% en septiembre y octubre", señala. Y, aunque la situación ha mejorado con respecto a la época prepandémica (el covid-19 disparó los TCA), la sociedad sigue "arrastrando" los trastornos alimentarios que se agravaron con el coronavirus.

"Aún atendemos muchos más casos que en 2020. Aún nos mantenemos en un número de casos muy superior al que existía en 2018 y 2019. Seguimos atendiendo aproximadamente al doble de casos que entonces. Todavía estamos muy arriba y no hemos bajado a los números prepandémicos", advierte Bujalance.

Más riesgo de suicido

El calor extremo es "perjudicial" en la salud general y, en concreto, en la salud mental de las personas. "Está probado que hay una relación entre temperaturas altas y riesgo de suicidio", dice por su parte Daniel Muñoz-Samons, psiquiatra y coordinador de la Unidad de Hospitalización y de la Unidad de Trastornos Psicótics infanto-juveniles del Hospital Sant Joan de Déu (Esplugues de Llobregat). "Si hablamos de trastornos concretos, hay estudios que muestran que [las olas de calor] desencadenan trastornos bipolares y demencias", añade Muñoz-Samons.

En el caso concreto de los jóvenes, algunas publicaciones señalan que, con las temperaturas extremas, los niños y adolescentes sufren más trastornos depresivos y trastornos bipolares, y los adultos jóvenes, más trastornos psicóticos. Los psiquiatras también ven alteraciones de este tipo con la llegada de la primavera, pero no tanto por el calor, sino por el "cambio de luz". "En primavera vemos más trastornos bipolares y maníacos, pero por el cambio de luz. Es diferente. El calor provoca más desequilibrios en la serotonina", dice Muñoz-Samons.

Como su colega Cardoner, este psiquiatra recuerda que el calor causa "alteraciones del sueño", lo cual aumenta el riesgo de trastornos de salud mental, además de provocar irritabilidad. "Unas olas de carlor largas alteran las rutinas, la conciliación familiar y siempre golpean más a las clases desfavorecidas", concluye Muñoz-Samons.