Las cuentas de la Generalitat

Salvador Illa salva los presupuestos y Pere Aragonès apuntala la legislatura

El Govern y el PSC rubrican un acuerdo compatible con el de los Comuns gracias a la orfebrería del lenguaje sobre los grandes proyectos

Sara González
Xabi Barrena
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La incomodidad era casi palpable cuando el 'president' Pere Aragonès y el líder del PSC, Salvador Illa, se han estrechado la mano tras firmar el acuerdo de presupuestos, pero el gesto marca un antes y un después en la política catalana. Para el primero, es el precio a pagar por un apoyo que le da oxígeno para continuar la legislatura con su Govern en minoría durante este año multielectoral. Para el jefe de la oposición, el pasaje para ganar una centralidad con un gesto que, queriendo ser alternativa, va en detrimento de sus intereses electorales. Porque salvar las cuentas, al fin y al cabo, supone dar cuerda al mandato de ERC tras la salida de Junts del Consell Executiu y cuatro meses de turbulencias propios de quien pilota la Generalitat con tan solo 33 diputados en el Parlament. Y, para los dos, supone una disolución evidente de los bloques cimentados durante el 'procés'.

Los equipos negociadores de Palau y del PSC han alcanzado, tras más de una veintena de reuniones, un pacto que suma el 'sí' de los 33 diputados socialistas a los ocho de los Comuns, dando a Aragonès el margen de 74 votos favorables (contando los 33 republicanos) para que su proyecto salga adelante. Las tres partes han insistido por activa y por pasiva que no es un pacto de estabilidad, como señala Junts con la proclama de que se ha consumado un tercer "tripartito". De hecho, las desconfianzas cruzadas son manifiestas, menores, eso sí, que antes de la firma del acuerdo, pero a nadie se le escapa que hasta hoy ERC, que estaba en la cuerda floja de verse abocada a un vía crucis parlamentario si no había nuevos presupuestos, apuntala la legislatura y aleja el botón electoral.

Este jueves las cuentas aterrizarán en la Cámara catalana y, una vez empiece la tramitación, se habilitarán 10 días para la presentación de enmiendas y la comparecencia de cada 'conseller' en comisión antes del primer debate. En total, hará falta un mínimo de 45 días hasta la aprobación definitiva de los presupuestos.

La grieta entre ERC y Junts

"No es habitual que el 'president' de la Generalitat y el jefe de la oposición firmen un acuerdo en materia presupuestaria", ha subrayado Illa, que ha precisado que, pese a la relevancia del pacto, este es solo "puntual" y que su preocupación no es si Aragonès tiene ahora más oxígeno para alargar la legislatura, sino el hecho de que el actual Govern "no gobierne". Ahora, ha insistido, tiene "la herramienta" para hacerlo gracias a lo que ha vendido como un acto de "responsabilidad" ante un momento complejo y de generosidad de su partido porque "antepone los intereses" de los catalanes a los electorales. Su vocación, ha hecho hincapié, es "buscar consensos amplios" y ejercer una "política útil". De hecho, Illa ha aprovechado la grieta abierta entre ERC y Junts para pactar a conveniencia a bando y bando e ir consolidando una posición central en el Parlament.

Aún así, la interlocución entre republicanos y socialistas se ha alargado durante tres meses marcados por los recelos. Un toma y daca en el que los grandes proyectos han sido el principal hueso. El PSC planteó un pulso a ERC a sabiendas de la incomodidad que provocan en las filas del partido de Aragonès. Más allá de la B-40, el sapo que los republicanos decidieron tragarse la semana pasada como jugada estratégica para arrastrar el PSC hacia el 'sí' a los presupuestos, ambas partes han rubricado un acuerdo con los otros gracias a la orfebrería del lenguaje. Se creará una comisión técnica para plantear que el aeropuerto de El Prat "gane capacidad" y se modernice, una decisión que el PSC califica de "esencial" pese a que sobre el papel ha caído la palabra "ampliación". También que prosiga la tramitación del Hard Rock y que se apruebe el plan director durante el primer semestre del año. Y en materia de Rodalies, el pacto recoge llegar a un acuerdo con el Gobierno para traspasar los recursos a la Generalitat para que se haga cargo de la gestión, aunque no se especifica el plazo de dos meses que inicialmente planteaba el PSC.

Los socialistas exigían que estos grandes proyectos tuvieran un "reflejo presupuestario". Preguntado por si, efectivamente, esto será así, Illa ha respondido que "cuando sea necesario, sí, y cuando no sea necesario, no". Y es que algunos dependen del Gobierno y otros, como el Hard Rock, son un acto administrativo reglado, motivo por el que el Govern ha defendido siempre que tenían que quedar al margen del presupuesto. Los Comuns han celebrado que haya quedado claro que no habrá ninguna partida para estos proyectos y considera que lo acordado con el PSC es una simple "declaración de intenciones" que no llegará a materializarse.

Illa ha presumido de haber logrado 54 millones para el plan de barrios, 50 millones para reducir las listas de espera, dos mil plazas públicas de residencias, un acuerdo para reducir el tiempo de valoración de la ley de dependencia o más recursos para la educación inclusiva. También que la Generalitat se compromete a estudiar la reducción de un 10% de los entes que dependen de la administración. Lo que ha quedado fuera del acuerdo, ha admitido el líder del PSC, es que el Centre d'Estudis d'Opinió (CEO) pase a depender del Parlament. Tampoco se menciona explícitamente la eliminación de la delegación del Govern en Barcelona y del resto de provincias, aunque sí "analizar" su eficiencia. Y el plan piloto para la Renta Básica de Ciudadanía se mantiene en la ley de acompañamiento a pesar de que los socialistas pidieron explícitamente que se frenara.

Supone este acuerdo que las desconfianzas entre el PSC y ERC están solventadas? La respuesta de Illa es que han garantizado una "confianza verificable" a través de la comisión de seguimiento que se creará para fiscalizar el cumplimiento del pacto. Estará formada por tres miembros de ambas partes y se reunirá, como mínimo, una vez al trimestre. En esa comisión se hará también un seguimiento compartido de los recursos que se otorgan a los medios de comunicación.

La negociación a cuatro bandas del Govern ha dado sus frutos con dos grupos -PSC y Comuns-, pero descarta ya del todo a Junts, que siempre ha advertido de que un pacto con el PSC no sería compatible con sus siglas, tratando de que Aragonès eligiera entre sus dos socios mayoritarios. De hecho, ante la inminencia del acuerdo con los socialistas, el partido de Jordi Turull y Laura Borràs ha intentado una maniobra de última hora ofreciéndose a pactar las cuentas y rehacer la mayoría independentista. Ahora, los posconvergentes estudian la presentación de una enmienda a la totalidad a unos presupuestos que, paradójicamente, recogen los macroproyectos que ellos reclamaban y que han defendido en el Parlament votando a favor con el PSC.

Satisfacción republicana

ERC se mostró más que satisfecha por el acuerdo. Lo habían fiado todo a él. En su caso, y por llevar la manija de la Generalitat, el interés de partido se funde con el del Govern. Pese a todo, y ese todo incluye la renuncia formal, ya se verá si efectiva, a oponerse a la B-40, el Executiu republicano ha logrado, como mínimo, un año més de vida. Y el objetivo de llegar al final de la legislatura es ahora un poco menos utópico.

Eso sí, faltará ver con que apoyos cuenta para cada iniciativa. Acaso para rehacer puentes, Laura Vilagrà aseveró que sería muy importante que Junts se sumara al pacto de presupuestos. La Consellera de Presidència detalló que el Govern dará cumplida respuesta a la carta de Jordi Turull y que en estos momentos de zozobra económica es importante transmitir estabilidad, y que la inclusión de Junts al pacto la aportaría. "sería bueno para el país y bueno para el independentismo", dijo.

Vilagrà, por otra parte, mostró empeño en demostrar que en cuanto al aeropuerto no hay grandes novedades. Comisión de estudio, que nada tiene que ver con la Bilateral, el ánimo compartido de elevar el listón de competencia del aeródromo y, como siempre, las prevenciones medioambientales.