Debates en la Cámara Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

La política catalana es cosa de brujas

El Parlament va a reparar la memoria de las mujeres que fueron acusadas de brujería. Catalunya necesitaba este debate y lo necesitaba ya

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Plano general de la antigua plaza de Armas, hoy de Joan Fiveller, en el parque de la Ciutadella, con la reproducción de la estatua de Llimona.

Plano general de la antigua plaza de Armas, hoy de Joan Fiveller, en el parque de la Ciutadella, con la reproducción de la estatua de Llimona. / Acn

Los envidiosos que aseguran que el Parlament catalán no sirve de nada se están quedando sin argumentos. Hace unos días salía a la luz que un montón de sus funcionarios cobran opíparos emolumentos sin ir a trabajar. Eso ya justificaría por sí solo la existencia del Parlament pero, por si fuera poco, esta semana se ha sabido que la Cámara catalana va a reparar la memoria de las mujeres que fueron acusadas de brujería, hará cuatro o cinco siglos, quizás alguno más, da igual, Catalunya necesitaba este debate y lo necesitaba ya.

El debate lo promueven ERC, Junts, CUP y En Comú Podem, lo que demuestra que, cuando se trata de problemas acuciantes, nuestros políticos se ponen rápidamente de acuerdo, sin importar que sean de derechas o de izquierdas, lacistas o no.

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-En Olot, una mujer fue acusada de brujería en 1615 -revelará desde la tribuna un diputado, los ojos enrojecidos de tanto llorar recordando aquel hecho.

-Eso es culpa del patriarcado -bramará desde su escaño una señorita de la CUP.

-¡Independencia! -gritará uno de Junts, como de costumbre sin saber qué se discute, pero teniendo a punto la palabra adecuada.

Y así irá transcurriendo la sesión. Las discusiones se prevén muy reñidas, entre los que consideran que no se debe asar mujeres por más brujas que sean, y los que sostienen que en invierno es una forma como otra cualquiera de calentar el ambiente. Es de esperar que al final se imponga la razón y, aunque sea ajustadamente, el aquelarre, digo la sesión plenaria, termine con una resolución digna.

-Este Parlament considera que quemar mujeres en la hoguera está muy feo (grandes aplausos de los diputados y diputadas puestos en pie).

Tal resolución, además de ser la envidia del parlamentarismo mundial, sentará jurisprudencia, con lo que, de aquí en adelante, en Catalunya no se van a quemar más brujas. Ni siquiera se las va a ahorcar, para que vean ustedes si va a ser útil la sesión brujeril. Lo suyo sería que tuviese lugar de noche y a la luz de las velas, si se trata de celebrar sesiones de cara a la galería, por lo menos que acompañe el atrezo. Ya puestos, no estaría de más que alguna diputada se llegara hasta el Parlament montada en una escoba, así la prensa se haría eco del asunto.

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Lo que sí es cosa de brujas es lo de que se den por perdidos los 9,5 millones malversados en el referéndum del 1-0, y sin necesidad de meter en un puchero ojos de culebra, plumas de cuervo y un par de gotas de sangre de doncella. Ha sido suficiente con que el Gobierno español diga que esos dineros eran de la Generalitat, así que allá ella en qué se los gaste. Lo cual es mentira, porque esos 9,5 millones eran de todos los catalanes, pero qué más da, jamalají, jamalajá, nada por aquí, nada por allá, los millones han desaparecido. Tonto el último.

Gracias a debates como el de la brujería, se hablará poco de la corrupción que azota Catalunya. Según van apareciendo nuevos casos, se conoce que aquí hasta el lacista más inútil se lo lleva crudo. Y sin necesidad de pócimas ni ungüentos, basta con tener carnet del partido. Eso sí es magia negra.