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La nueva Comisión Europea

La nueva presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen

EFE / PATRICK SEEGER

Primera visita, Madrid

Ruth Ferrero-Turrión

Una nueva generación llega al Ejecutivo europeo con ganas de convertir a Europa en una potencia geopolítica a nivel mundial, aunque todavía con muchos rotos a nivel interno

Tras una larga espera, por fin la nueva Comisión Europea ha sido aprobada en su totalidad por el Parlamento Europeo. Un mes más tarde de lo previsto, la presidenta de la Comisión ha podido dar su discurso y presentar a los nuevos miembros del Colegio de Comisarios después de un accidentado proceso de aprobación de tres de ellos. Von der Leyen, en su discurso, no ha escatimado en alabanzas hacia sus compañeros de trabajo de este nuevo ciclo político que comenzará oficialmente el próximo día 1 de diciembre, eso y poco más. Discurso plano, anodino, sin novedades, muy germano también por lo medido de las palabras. No había necesidad de grandes alharacas, ya estaba todo negociado con socialistas, democristianos y liberales.

Llega a la Comisión una tecnócrata, se marcha un político “de los de antes”. Los dos tienen su cara y su cruz. Juncker, un político clásico, de los que negocian con puro y copa y consigue acuerdos, pero repele la burocracia, 'bon vivant' alejado de la cotidianeidad ciudadana, con propuestas de olor a alcanfor que recuerdan a lo que quiso ser alguna vez la UE. Von der Leyen, bien formada, acostumbrada a lidiar con cuestiones técnicas, cumplidora de la norma, europeísta, también alemana, fiel a quien la encumbró, con ganas de hacer y de conseguir, pero siempre de manera ordenada, a la prusiana. Una nueva generación que llega al Ejecutivo europeo con ganas de convertir a Europa en una potencia geopolítica a nivel mundial, aunque todavía con muchos rotos a nivel interno.

Esta nueva Comisión viene con sus prioridades claras, cambio climático, innovación y una inmigración de “rostro humano”. Mucha agenda de seguridad y poca agenda social. Una Europa que se construye a la defensiva de amenazas exteriores, pero también de las domésticas en donde existe cada vez un mayor cuestionamiento de la actual UE con más nacionalismos y todavía más recelos hacia la clase política en general. A pesar de haber intentado responder durante los últimos meses hacia dónde va la UE, nada se ha avanzado. Diálogo de sordos, cada uno hablando sobre los mismos temas, pero con significados e interpretaciones diferentes.

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Comienza su andadura la nueva Comisión con una piedra en el zapato, el 'brexit'. Un proceso que lleva ya mas de tres años paralizando la toma de decisiones comunitaria y que va a continuar haciéndolo durante, al menos, dos meses más, Jonhson mediante. Un proceso que deja al borde de la legalidad al nuevo Ejecutivo. Cualquier decisión que se pueda tomar en relación con su capacidad sancionadora, podrá ser impugnada al faltar el comisario británico. Interioridades bruselenses.

se incorpora Josep Borrell como flamante alto representante para la Política Exterior de la UE, socialdemócrata, resolutivo y con las ideas claras sobre sus objetivos en esta etapa que ahora comienza. Está por ver qué es lo que el laberinto institucional comunitario le permite. De momento, ha conseguido en su última acción como ministro de Exteriores llevar a Madrid el COP25 y con él a Von der Leyen que, tan solo un día después de tomar posesión, pondrá rumbo a España para participar en este evento y para dar una mayor visibilidad al, todavía, Gobierno en funciones.

Ójala que dentro de cinco años algo se haya movido en la UE, aunque sea para levantar algo más de pasión. Los augurios no son buenos, pero igual nos sorprenden.