03 abr 2020

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cambios en la UE

Una presidenta, tres lugartenientes y un jefe de la diplomacia europea para dirigir el club

El nuevo Ejecutivo comunitario pivotará sobre tres vicepresidencias, una por cada uno de los tres grandes grupo político, a las que se sumará la vicepresidencia de Josep Borrell como jefe de la diplomacia europea

Silvia Martinez

Josep Borrell en la Eurocámara en Estrasburgo.

Josep Borrell en la Eurocámara en Estrasburgo. / EFE / PATRICK SEEGER

El socialista holandés Frans Timmermans, la liberal danesa Margrethe Vestager y el conservador letón Valdis Domvrovskis ya conocen los largos pasillos del Berlaymont, la sede del Ejecutivo comunitario en Bruselas. En sus entrañas han trabajado estos últimos cinco años y seguirán haciéndolo como lugartenientes de la alemana Ursula von der Leyen que les ha designado vicepresidentes ejecutivos en su nuevo organigrama.

Cada uno de ellos representan a una de las familias políticas que auparon a la alemana y cada uno de ellos será responsable de dirigir y poner en práctica tres de los grandes ejes en los que pivotará el trabajo de la nueva Comisión: la transición ecológica y el pacto verde, la digitalización del Continente y la culminación de la unión bancaria y la unión económica y monetaria para blindar a la Unión Europea de futuras crisis.

Una alemana para dirigir la nueva Europa

El desembarco de Ursula von der Leyen en Bruselas se produjo por sorpresa. Su nombre no figuraba en ninguna de las quinielas previas ni había participado en el proceso de los 'spitzenkandidaten' promovido por el Parlamento Europeo para imponer a uno de los candidatos principales de las elecciones europeas. Aún así, fue la elegida por los jefes de Estado y de Gobierno de la UE para pilotar la nave de la nueva Comisión Europea. Un barco al que trasladará sus papeles y efectos personales desde este mismo sábado, según ha confirmado ella misma ante el pleno, y en el que tiene además la intención de fijar su residencia en una especie de minipiso de 25 metros cuadrados situado junto a su despacho. Una decisión que generó cierta polémica aunque ha terminado por disiparse. 

Casada y madre de siete hijos, nació en Bruselas donde residió sus primeros años y donde ha regresado para ocupar el alto cargo más disputado: la presidencia de la Comisión Europea que ha ocupado el luxemburgués Jean-Claude Juncker. Exministra de Defensa de Alemania, llegó a la política relativamente tarde, en el 2005, de la mano de Angela Merkel para ocupar la cartera de asuntos familiares. En su país defendió la introducción de un salario mínimo, limitar las restricciones para favorecer la llegada de trabajadores extranjeros y una cuota de mujeres en las empresas. 

Un socialista holandés para velar por el ''Green deal'

Frans Timmermans hizo campaña en las pasadas elecciones europeas como 'spitzenkandidaten' de los socialdemócratas europeos a la presidencia del Ejecutivo comunitario. Aunque su nombre estuvo sobre la mesa hasta prácticamente los últimos compases de la negociación entre los líderes europeos, la negativa del Partido Popular Europeo y la dura oposición de los países de Visegrado, contrarios al político holandés por su papel en los procedimientos de infracción abiertos contra Hungría o Polonia por la vulneración del Estado de derecho, tumbaron sus posibilidades. 

Político con mucha experiencia (ha sido ministro de Exteriores de los Países bajos y responsable de Asuntos Europeos) y políglota (habla holandés, inglés, francés, italiano, alemán y ruso), durante los últimos cinco años ha sido el brazo derecho del democristiano Jean-Claude Juncker, al que ha llegado a sustituir al frente del Ejecutivo comunitario en funciones cuando el luxemburgués ha tenido que pasar por el quirófano.

Su principal tarea como primer vicepresidente de la Comisión Europea será preparar el terreno para convertir a Europa en el primer continente climáticamente neutro en el 2050, persuadir a los gobiernos de la UE de comprometerse con una reducción de las emisiones de CO2 del 55% para el 2030, poner en marcha un nuevo fondo -denominado ‘Just Transition Fund’- destinado a apoyar a regiones y trabajadores –especialmente del sector del carbón- a adaptarse a la nueva era de energías limpias y extender el ámbito de aplicaciónn del sistema de comercio de emisiones para incluir a nuevos modos de transporte como el marítimo.

Una liberal danesa responsable del reto digital

Lo primero que hizo Margrethe Vestager hace cinco años nada más aterrizar en Bruselas como comisaria de competencia fue enviar un pliego de cargos al gigante de las telecomunicaciones Google. Una decisión que fue vista como una declaración de intenciones de que cómo afrontaba uno de los puestos con mayor peso político real en el seno de la Comisión Europea y que han hecho que sea conocida como “el azote de las multinacionales”. Hasta el punto de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llegó a afear sus millonarias multas a las empresas de Silicon valley a su jefe, Jean-Claude Juncker, durante una cumbre del G7 en Canadá: “Su señora de los impuestos realmente odia Estados Unidos”, le espetó. Semanas después la liberal danesa echaba mano de su fina ironía para devolverle el golpe. “He hecho mi propia verificación sobre la primera parte de la frase. Trabajo con impuestos y soy mujer así que es 100% correcto” pero “me gusta mucho Estados Unidos”, añadió.

Hija de pastores luteranos, madre de tres hijas y esposa de un profesor de matemáticas, estudió ciencias políticas y economía y empezó a trabajar en la administración pública danesa. Su carrera empezó a despegar en 1998 cuando con 29 años fue nombrada ministra de Educación y de Asuntos Eclesiásticos. Desde entonces no ha dejado de escalar.

Ha sido diputada, líder del Partido Social Liberal danés, ministra de Interior y de Economía, un puesto que le convirtió en indispensable en la política danesa durante varios gobiernos de coalición, que le dio a conocer en todo el continente europeo y que le ha valido el sobrenombre de ‘Margrethe III de Dinamarca’. Amante de las redes sociales –tiene cuenta en Facebook, Twitter y Linkedin- su próxima gran tarea además de seguir velando por la libre competencia será preparar a la UE para la nueva era digital.

Un halcón letón para cuidar de la economía

La designación del conservador letón Valdis Dombrovskis, de 48 años, como tercer vicepresidente ejecutivo cayó como un jarro de agua fría en las filas socialistas que aspiraban a repartirse dos vicepresidencias ejecutivas únicamente con los liberales. Exprimer ministro de Letonia durante casi un lustro, entre el 2009 y el 2014, dimitió del puesto después del colapso de un centro comercial en el que murieron 54 personas.

Ha sido eurodiputado y vicepresidente durante la última legislatura responsable del euro, el diálogo social y de servicios financieros en los últimos años. Su tarea será coordinar y supervisar el trabajo de los comisarios del área económica e intentar repetir la buena entente que ha mantenido con el francés Pierre Moscovici con el italiano Paolo Gentiloni, el nuevo responsable de Asuntos Económicos en el colegio de comisario. 

Un experimentado político español para la diplomacia europea

El socialista español Josep Borrell, de 72 años y un gran conocedor de las instituciones europeas –fue presidente del Parlamento Europeo entre el 2004 y el 2007-, dimitirá este mismo viernes como ministro de Exteriores en funciones para empezar a ejercer desde este 1 de diciembre como Alto Representante para la Política Exterior y de Seguridad de la UE. Un cargo en el que reemplazará a la también socialista, la italiana Federica Mogherini y para el que fue escogido por los líderes europeos en una larga y complicada cumbre celebrada en julio. Además de jefe de la diplomacia europea también ocupará una de las ocho vicepresidencia del Ejecutivo comunitario. Se trata de uno de los comisarios con más experiencia política que acompañarán a Von der Leyen los próximos cinco años.