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Editoriales

El PNV rentabiliza su pragmatismo

Los nacionalistas practican ahora la política del 'peix al cove' con otro nombre, años después de los contenciosos con Madrid con el terrorismo de fondo

Reunión entre Pedro Sánchez e Iñigo Urkullu en La Moncloa.

Reunión entre Pedro Sánchez e Iñigo Urkullu en La Moncloa. / DAVID CASTRO

En su reciente entrevista en Vitoria, el lendakari Iñigo Urkullu animó a Quim Torra a aprovechar las oportunidades de diálogo que ofrece el Gobierno de Pedro Sánchez, consejo que el 'president' desoyó y se inclinó por continuar con la confrontación y la equiparación entre el PP y el PSOE, como si nada hubiera cambiado. Pero el acuerdo que se firmará el lunes entre los gobiernos central y vasco certifica que algo sí que ha cambiado. El pacto significará el primer traspaso de competencias a Euskadi en siete años y, aunque es difícil que los Presupuestos finalmente se aprueben, compromete más al PNV en buscar un acuerdo para que las cuentas estatales salgan adelante. Sin embargo, ese pacto necesita el voto de los independentistas catalanes, que siguen empeñados en condicionarlo a medidas en favor de los presos que Pedro Sánchez no puede conceder.

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Los partidos independentistas, y en concreto ERCcomo se vio el miércoles en el Congreso de los Diputados, prefieren optar por la bronca, en contraste con la discreción y el pragmatismo del PNV, una actitud que va a rentabilizar en el acuerdo sobre los traspasos. Gráficamente, se podría decir que mientras unos se peleaban en el Congreso a gritos e insultos, otros estaban negociando más poder en los despachos. Y estos se han salido con la suya. Los nacionalistas vascos practican ahora la política del ‘peix al cove’ con otro nombre, años después de los contenciosos con Madrid con el terrorismo de fondo.