17 feb 2020

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5ª EDICIÓN DEL GALARDÓN DE LITERATURA EN CATALÁN

Anna Ballbona, cuarta mujer en ganar el Premi Llibres Anagrama de novela

La poeta y periodista catalana se alza con la quinta edición del galardón con 'No soc aquí', su segunda novela, ambientada en una periferia rural de Barcelona arrasada por el tejido urbano

La protagonista, Mila, nacida en los 70, es hija de payeses que tuvieron que cambiar el tractor por la cadena de montaje

Anna Abella

Anna Ballbona, ganadora del quinto Premi Llibres Anagrama, este lunes.

Anna Ballbona, ganadora del quinto Premi Llibres Anagrama, este lunes. / MAITE CRUZ

Hace cinco años, Anna Ballbona (Montmeló, 1980) quedaba finalista del primer premio Llibres Anagrama de Novel·la con la celebrada ‘Joyce i les gallines’. Este lunes, la escritora, poeta y periodista catalana se ha convertido en la cuarta mujer en ganar, en su quinta edición, el galardón en lengua catalana, dotado con 6.000 euros, que concede la editorial fundada por Jorge Herralde gracias a ‘No soc aquí’. Se trata de su segunda novela, que según la escritora Imma Monsó, miembro del jurado, “se adentra en la vida de una familia que hace cuatro días vívía en la periferia rural de Barcelona: un mundo de payés que no responde al tópico, un tipo de vida que ha sido arrasado por el tejido urbano y del cual esta novela es un testimonio y un espléndido retrato”. 

Embarazada y con un don

Ballbona, autora de los poemarios ‘Conill de gàbia’ (LaBreu, 2012) y ‘La mare que et renyava era un robot’ (Premi Amadeu Oller 2008) y que ha estado incluida en diversas antologías de poesía, en ‘No soc aquí’ presenta a una protagonista, Mila, nacida a finales de los años 70 en un barrio apartado y mal urbanizado, encajonado entre una autopista, un cementerio, las vías del tren y un polígono industrial. La narradora, que es hija de payeses que tuvieron que cambiar el tractor por la cadena de montaje, ahora está embarazada. “Es una novela sobre la extrañeza hacia los propios orígenes familiares, hacia la herencia familiar -comenta Ballbona tras anunciarse el premio-. La protagonista siente que ese mundo es un compañero de viaje cuando entra en la universidad y ahí es importante el tema del desclasamiento, de la distancia social. Ella se da cuenta de cuán pequeño era el mundo en que había nacido y avanza en un viaje hacia la aceptación y el entender el lugar del que viene”. Para ello, añade, tendrá que dejar atrás "sus trucos de escapismo y sus huidas". 

Es un mundo, continúa la escritora de Montmeló, de polígonos industriales, “en un lugar indeterminado a media hora de Barcelona, que sin darme cuenta también aparece en mis poemas, que a menudo está lleno de clichés, porque parece que solo vivan ‘chonis’ o ‘quillos’. Allí se fuma, se hace el amor y se trafica. Son lugares cargados de vida”. 

El léxico familiar

Destaca además Ballbona la importancia, recordando a Natalia Ginzburg, “del léxico familiar de los personajes”. “Mila, que se llama así como homenaje a mi madre, que se llama Nila, y su familiares se definen por cómo hablan y cómo se expresan, por sus giros. He hecho un inventario de palabras y formas de hablar. Por ejemplo, el padre, que es catalanoparlante, dice ‘filipolles’, con efe en vez de ge, o la madre, cuando se enfada con alguien dice que ‘li xafaria el cap’ (le chafaría la cabeza)”.

A la protagonista de ‘No soc aquí’, que Anagrama publicará en marzo y de la que habrá traducción al castellano en junio, sus padres nunca la llevaron de vacaciones ni a cenar fuera pero sí a un curandero, “el hombre de allí arriba”, que le aseguró que tenía un don que iría manifestándose con el tiempo y que, señala la autora, “hace de revulsivo en su trayectoria y le permite atravesar unas fronteras de clase que parece que no están pero sí existen”. 

El escenario vital de Mila, que trabaja en una editorial de libros de texto, incluye Barcelona y París, donde ha estudiado Historia del Arte en un Erasmus (“Como muchos de su generación, es la primera de su familia en ir a la universidad”, apunta Mita Casacuberta, miembro del jurado). Es su mirada sobre todos esos lugares, de alguien que no pertenece a ellos, lo que define la novela, opina la editora Silvia Sesé. Una mirada, como destaca desde el jurado Jordi Puntí, con “un notable sentido del humor" que le permite, suscribe Ballbona, “tomar una distancia irónica de aquello que le resulta duro”, y que se refuerza con el uso de la primera persona. “Era un reto. Era lo mejor para que ella ordenara todos sus recuerdos para entender ese sentimiento de extrañeza. No es un dietario pero Mila sí escribe en una libreta que alguien encuentra”, añade.

Núria Bendicho, recomendación del jurado 

Además de la obra de Ballbona, elegida entre 28 originales presentados, el jurado, formado por Casacuberta, Puntí, Guillem Gisbert, Monsó y las editoras Isabel Obiols y Silvia Sesé, ha recomendado la publicación de ‘Terres mortes’, debut en la novela de Núria Bendicho, un drama rural ambientado en un pasado algo mítico sobre una familia que vive aislada, que Anagrama también editará.

Ballbona es la cuarta mujer en lograr un premio que va por su quinto año. Si el primer ganador fue Albert Forns ('Jambalaia’), en las siguientes ediciones le siguieron Tina Vallès (‘La memòria de l’arbre’)Llucia Ramis (‘Les possessions’) e Irene Solà (‘Canto jo i la muntanya balla’), una de las revelaciones de la pasada temporada y mejor libro del año según la lista de críticos, libreros y periodistas de EL PERIÓDICO