28 may 2020

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crisis sanitaria internacional

La carrera por la vacuna contra el coronavirus

China, EE UU y Europa pugnan por ser los primeros en descubrir la inmunidad frente al covid-19

Una veintena de gobiernos, laboratorios y universidades trabajan contrarreloj en el desarrollo de una vacuna

Ricardo Mir de Francia / Adrián Foncillas

Las autoridades de China han anunciado este martes que han desarrollado con éxito una vacuna contra el coronavirus, por lo que han aprobado la realización de ensayos en humanos, según ha informado el Ministerio de Defensa en un comunicado. / VÍDEO: EUROPA PRESS

No es la carrera espacial, pero se le parece. La propagación meteórica del nuevo coronavirus, convertido ya en una pandemia que ha contagiado a más de 200.000 personas en todo el mundo y ha matado a más de 8.200, ha puesto en marcha una frenética competición global por encontrar una vacuna capaz de frenar la expansión del covid-19. En el esfuerzo participan al menos una veintena de gobiernos, compañías biotecnológicas, grandes farmacéuticas e instituciones académicas. Los últimos avances para secuenciar el genoma del virus han acortado los plazos y las predicciones más osadas apuntan a que las primeras inmunizaciones podrían estar listas antes de que acabe el año. De momento han comenzado los primeros ensayos clínicos en personas, tanto en Estados Unidos como en China

Las revelaciones sobre las maniobras de la Casa Blanca para adquirir en exclusiva y a golpe de talonario los derechos sobre la vacuna que está desarrollando el laboratorio alemán CureVac denotan que en este pulso contra el tiempo hay algo más que un mero interés sanitario. En la coctelera se han insertado también el orgullo nacional y la recompensa financiera, que podría ser mayúscula si el virus acaba infectando a un mínimo del 40% de la población mundial, como predicen algunos expertos. “Todo el mundo está tratando de encontrar algo que funcione para empezar a producirlo en masa. Por supuesto, hay una parte económica detrás, pero la situación es tan urgente que no importa quién sea el primero porque redundará en beneficio de todos”, asegura Iván Martínez, profesor del Departamento de Inmunología de la Universidad de Virginia Occidental. 

Todo avanza muy rápido. Este mismo lunes comenzaron en Seattle los primeros ensayos clínicos en voluntarios sanos de la vacuna desarrollada por Moderna, una compañía biotecnológica de Massachusetts, que cuenta con el respaldo financiero del Instituto Nacional de Salud. En lugar de utilizar muestras atenuadas o muertas del virus, como se hacía tradicionalmente, sus investigadores han reproducido en el laboratorio un segmento de su material genético (ARN mensajero). Al inyectarlo en el cuerpo, las células generan una proteína que provoca una respuesta inmune. Esa es al menos la idea. En esta primera fase del ensayo participan 45 voluntarios, pero no se espera que sus tres fases den resultados concluyentes hasta dentro de 12 meses. 

Sensación de urgencia

En circunstancias normales, se requieren años de ensayos clínicos y pruebas en animales antes de que una vacuna reciba la autorización burocrática para proceder a su comercialización. Pero la expansión feroz del coronavirus ha hecho que todo se acelere extraordinariamente, gracias en parte a la rapidez con la que China secuenció el pasado mes de enero el material genético del covid-19 para compartirlo poco después con la comunidad científica internacional. A los investigadores de Inovio y sus socios de la compañía china Beijing Advaccine Biotechnology les bastaron solo tres horas para dar con una potencial vacuna, derivada de las conclusiones extraídas por sus algoritmos. Pero no son los únicos laboratorios que trabajan en su desarrollo. 

NovavaxVaxart o Greffex también están desarrollando en EE UU sus propios proyectos. Más internacional es la Coalition for Epidemic Preparedness Innovation, un consorcio del que forman parte gobiernos, oenegés y laboratorios farmacéuticos, que tiene actualmente cuatro potenciales vacunas en marcha. “Hay una verdadera sensación de urgencia porque la amenaza que enfrentamos no tiene precedentes en los últimos 100 años en términos de propagación y potencial severidad”, ha dicho su consejero delegado, Richard Hatchett, aludiendo a la llamada gripe española de hace un siglo. 

Antes del otoño

En China hay otros nueve proyectos en marcha, que trabajan con cinco métodos diferentes. Sus autoridades anunciaron el martes que en dos semanas comenzarán los ensayos clínicos de la vacuna desarrollada por Cansino Biologics junto a la Academia Militar de Ciencias Médicas. “La vacuna no contiene sustancias infecciosas, es altamente segura y estable y solo requiere una inoculación”, aclaró uno de sus organismos sanitarios. El bombo con que la noticia fue propagada en los medios oficiales sugiere que para Pekín está es algo más que una carrera sanitaria. “No seremos más lentos que el resto”, dijo uno de los miembros de su Academia de las Ciencias.

Tampoco Europa quiere quedarse atrás. Tras anunciar esta semana una aportación de 80 millones de euros a CureVac, el laboratorio alemán ambicionado por Donald Trump, la presidenta de la Comisión Europea mostró su confianza en que la inversión dé frutos antes de final de año. “Espero que con esta ayuda podamos tener una vacuna en el mercado antes de la llegada del otoño”, dijo Ursula von der Leyen