21 sep 2020

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PRIMARIAS

Sanders gana en New Hampshire y Klobuchar se inserta en la pelea

La victoria del socialdemócrata otorga credibilidad a su candidatura en este inicio de las primarias

Buttigieg obtiene un meritorio segundo puesto y se reafirma como el candidato de los sectores moderados

Ricardo Mir de Francia

Bernie Sanders, este miércoles en Manchester (New Hampshire).

Bernie Sanders, este miércoles en Manchester (New Hampshire). / AFP

Hace solo cuatro meses Bernie Sanders tuvo un ataque al corazón. Tenía 78 años y algunas voces anticiparon el final de sus ambiciones políticas. Claramente se equivocaron. El más progresista de todos los candidatos demócratas a la presidencia, el hombre que aspira a rehacer las costuras del sistema estadounidense con una transformación política de enorme calado, se ha impuesto esta madrugada en las primarias de New Hampshire. Una victoria que se suma a la que ya obtuvo en Iowa en el voto popular, tras quedar técnicamente empatado con el centrista Pete Buttigieg, quien obtuvo más delegados. Estos dos resultados servirán para dar credibilidad a una campaña en la que pocos creían hace unos meses y situar al socialdemócrata como el virtual favorito en este embarullado comienzo de la carrera demócrata. 

La victoria de Sanders está, sin embargo, lejos de ser lo contundente que podría haber sido tras el precedente del 2016. Se quedó con el 26% de los votos, menos de dos puntos por encima de Buttigieg, quien confirmó que tiene el viento de cara desde que diera la campanada en Iowa y ya  no es un simple alcalde desconocido de provincias. Para acabar de complicar el dibujo, Amy Klobuchar se insertó en la pugna con un imponente tercer puesto y casi el 20% de los votos. Nadie contaba con la senadora por Minnesota, que parece haber capitalizado su brillante actuación en el debate del pasado viernes para reclamar por derecho propio una oportunidad entre los sectores moderados del partido. 

Son muchos los demócratas que quieren saber cuánto antes quién será su candidato para volcar todos sus esfuerzos en derrotar a Donald Trump en noviembre. O como mínimo tener solo dos opciones entre las que elegir, una más pragmática y otra más combativa, pero este inicio de las primarias solo está contribuyendo a aumentar su confusión. Dos días antes de la votación el número de indecisos era inusualmente elevado, el mismo escenario que se dio en Iowa. Y en contra de la tradición, ni Iowa ni New Hampshire han servido para triturar candidaturas y aclarar el camino de los votantes. Cinco nombres siguen todavía en la pelea

Lo que no quita que este martes hubiera dos grandes perdedores: Joe Biden Elisabeth Warren, que no rascarán ni uno solo de los 24 delegados en juego. El vicepresidente de Barack Obama no solo ha visto como su condición de favorito se evaporaba a las primeras de cambio, sino que su candidatura ha entrado en la unidad de cuidados intensivos. Cuarto en Iowa y quinto en New Hampshire, con menos del 10% de los votos. Biden se esperaba la debacle y ni siquiera se quedó en el estado a esperar los resultados. Pero el partido todavía no le ha abandonado y sigue teniendo un amplio respaldo de las minorías, particularmente de los afroamericanos, por lo que confía en ganar en Carolina del Sur para resucitar su candidatura. Algo que viéndolo sobre el terreno, parece una quimera. 

Más enigmático es el pobre cuarto puesto de Warren, la senadora del vecino estado de Massachusets, que competía prácticamente en casa y que quedó también por debajo del 10% de votos. Warren pugna con Sanders por el trono de la izquierda. Es una candidata más completa y despierta menos recelos en Washington, pero no logra despegar y cada vez cuesta más avistar su camino hacia la nominación. Como dijo anoche, sin embargo, no piensa tirar la toalla. Y es que tiene una de las campañas mejor organizadas, con presencia en 30 estados, y el potencial de convertirse en la candidata de consenso a medida que la pugna se embarra con ataques cruzados. Ella es prácticamente la única que los ha evitado. “No podemos fracturarnos en facciones. No podemos dividir nuestro poder colectivo. Ganamos cuando nos unimos”, dijo anoche tras felicitar a sus rivales.

Por lo visto hasta ahora, el voto centrista está superando al de la izquierda, pero como hay también más candidatos moderados se está dispersando. Esa dispersión la ha aprovechado Sanders para ir dando forma a su candidatura, impulsada por un movimiento de base solo comparable al de Trump. Ya no es tan descabellado pensar que podría ganar la nominación. Lídera los sondeos nacionales y también los de Nevada, la próxima estación de estas primarias. Sobre la nieve de Nueva Inglaterra ha demostrado además que es el candidato preferido de los votantes sin formación universitaria, los mismos que dieron la victoria a Trump en los estados decisivos. "New Hampshire ha enviado hoy un mensaje: los trabajadores de este país están preparados para una revolución política", dijo Sanders tras celebrar su "gran victoria" en el estado. "Y eso es lo que se necesita para derrotar a Trump". 

Los que ya no seguirán en la pelea son el empresario Andrew Yang y el senador Michael Bennet. Muchos echarán de menos al primero, el primer candidato de origen asiático de la historia. Yang puso sobre la mesa algunos de los grandes dilemas que plantea el futuro, como la mecanización del empleo, y popularizó la idea de una renta básica de 1.000 dólares para cada estadounidense.