25 may 2020

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La carrera hacia la Casa Blanca

Y Amy Klobuchar apareció en las encuestas

La senadora por Minnessota aspira a conquistar el tercer puesto en las primarias de New Hampshire

Ricardo Mir de Francia

Amy Klobuchar, junto a varios de sus seguidores.

Amy Klobuchar, junto a varios de sus seguidores. / AP / Holly Ramer

En Iowa todo el mundo hablaba bien de ella, como si fuera esa vecina que todos quieren tener. Por su sentido del humor, por su pragmatismo, por su conocimiento de los problemas del mundo rural, por su receta del Taconite Tator Tot Hot, un plato típico del Medio Oeste. Pero las urnas fueron cicateras con ella: quinto puesto por detrás de Joe Biden y una pregunta en el ambiente: ¿está malgastando su tiempo y su dinero Amy Klobuchar? Posiblemente, pero habrá que espera para ofrecer una respuesta tajante. Tras el debate demócrata del pasado viernes, la senadora por Minnesota de 59 años vio cómo su posición en las encuestas se disparaba en New Hampshire, le llovían las donaciones y sus aforos se llenaban hasta la bandera. 

Nadie espera que gane en las elecciones de este martes, pero el tercer puesto que sugieren las encuestas podría dar nuevos bríos a su campaña. Solo Bernie Sanders y Pete Buttigieg la superan en los sondeos de este estado de Nueva Inglaterra. “Hay bastante gente que solía apoyar a otros candidatos y que ahora vienen a vernos y nos prometen su voto”, dijo la candidata este fin de semana. “Está pasando en todos lados, es verdaderamente raro, ojalá tuviera vídeos de todo ello”. Klobuchar compite ideológicamente por los votantes moderados del partido, al igual que Buttigieg, Biden y Michael Bloomberg, el exalcalde de Nueva York, que no entrará en juego hasta el Súper Martes del 3 de marzo. 

Dispersión de votos

Un buen resultado suyo en New Hampshire serviría para restar fuerza al sector más centrista del partido, que está viendo con preocupación cómo Sanders se aprovecha de la dispersión de sus votos entre varios candidatos. La fuerza de Klobuchar está en los 13 años de experiencia que acumula en el Senado, donde ha tendido puentes con sus rivales republicanos. En los debates ha sobresalido por su contundencia y sus frases redondas, casi perfectas para los cortes de voz televisivos.

Tiene también una historia personal con la que muchos estadounidenses son capaces de identificarse: hija de un periodista deportivo de provincias y una profesora, se crio en un hogar marcado por el alcoholismo de su padre, pero a base de trabajo duro logró hacerse fiscal, legisladora estatal y finalmente senadora en Washington. En la capital tiene peor reputación que en la campaña. Muchos de los que han trabajado con ella la describen como una déspota, pero esa es otra historia.