03 jul 2020

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Las claves sobre el acuerdo con Irán que Trump ha desmantelado

El presidente de EEU ha anunciado que rompe el pacto nuclear

Ricardo Mir Francia

El presidente de los EEUU, Donald Trumps, durante un acto en Washington

El presidente de los EEUU, Donald Trumps, durante un acto en Washington / CARLOS BARRIA (REUTERS)

Con todo el mundo pendiente de Washington, Donald Trump ha anunciado su decisión de romper el tratado nuclear con Irán. A las 20.00 horas españolas se ha hecho el anuncio oficial sobre la no permanecencia de Estados Unidos en el pacto, una decisión que puede tener serias consecuencias para la estabilidad mundial. A pesar de las constantes presiones de sus aliados europeos para que preserve el acuerdo, Trump ha apostado por abandonarlo. 

Firmado en el 2015 tras más de dos años de negociaciones, el pacto entre Irán y las grandes potencias mundiales sirvió para restringir el programa atómico iraní a cambio del levantamiento de las sanciones internacionales que llevaban años estrangulando la economía del país asiático.

¿En qué consiste el acuerdo?

El acuerdo nuclear fue uno de los principales hitos diplomáticos del presidente Barack Obama, quizás el dirigente que más capital político arriesgó para que llegara a buen puerto. Suscrito también por RusiaChinaFranciaAlemania y Reino Unido, sirvió para evitar que Irán pueda desarrollar armas atómicas en secreto y, al mismo tiempo, para alejar la posibilidad de un ataque de EE UU y sus aliados contra las instalaciones nucleares iranís.

En virtud del compromiso adoptado, Teherán redujo su capacidad para producir uranio enriquecido, que puede utilizarse tanto como combustible para alimentar un reactor civil como para producir armas atómicas. De las 20.000 centrifugadoras que tenía instaladas en 2015, poco más de 5.000 quedaron operativas, un número que se comprometió a mantener hasta 2026. También se desprendió del 98% del uranio que tenía almacenado, una cifra que debe mantenerse hasta 2031. El stock restante es de bajo enriquecimiento, lo que garantiza que no pueda usarse de forma inmediata para producir armas. Al mismo tiempo se comprometió a reconvertir la planta de Arak, hasta entonces capaz de generar plutonio susceptible de alimentar una bomba, y también la de Fordo, dedicada al enriquecimiento de uranio.

Todas esas restricciones retrasan el tiempo que Irán necesitaría para producir armas atómicas. De tres meses se pasaría a más de un año, según las estimaciones estadounidenses.

¿Ha cumplido Irán con su parte?

El presidente del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), dependiente de Naciones Unidas, certificó el pasado mes de marzo que Irán ha cumplido hasta ahora con su parte del pacto. Hay pequeñas infracciones, pero nada que indique una seria vulneración de sus términos. “Si el acuerdo fracasa supondrá una gran pérdida para la verificación nuclear y el multilateralismo”, dijo entonces Yukiya Amano, presidente de la OIEA. Gracias al pacto, sus inspectores tienen acceso privilegiado a las instalaciones iranís. Las conclusiones de Amano las comparten todos los signatarios del acuerdo.

¿Por qué Trump se opone al acuerdo?

El presidente de Estados Unidos ha dicho que el pacto es “ridículo” y “demencial”, “el peor de la historia”, y ya durante la campaña prometió desmantelarlo. Por un lado, se opone a la temporalidad de cada una de las cláusulas, que tienen fecha de caducidad y teóricamente permitirían a Irán reanudar sus actividades previas una vez expiren. Tampoco le gusta que no diga nada sobre el programa de misiles balísticos de Irán o de sus actividades en Oriente Próximo que, a juicio de Washington, están desestabilizando la región. Todo eso ha llevado a Trump a acusar a Teherán de violar el “espíritu del acuerdo”, a pesar de que no hay nada en su letra pequeña que conmine al Estado persa a seguir los dictados de EE UU en lo que respecta a su política exterior y de Defensa.

¿Qué piensan los europeos?

La Unión Europea afirma que el acuerdo es imperfecto, pero en cualquier caso defiende firmemente su continuidad. En el último mes, el presidente francés, la canciller alemana y el ministro de Exteriores británico viajaron a Washington para tratar de convencer a Trump para que mantenga el acuerdo. Resignados ante su tozudez y decididos a ganar tiempo, apoyaron sus intenciones de renegociarlo, lo que debería incluir restricciones al programa balísticos o a la interferencia iraní en Oriente Próximo. Pero esa negociación debería producirse al tiempo que se mantiene la vigencia del acuerdo. Tanto Francia como Alemania han advertido que su ruptura podría significar la guerra.

¿Qué podría pasar si EE UU sale del acuerdo?

Israel y Arabia Saudí, los grandes enemigos de Irán en Oriente Próximo, no han dejado de hacer lobi para que Washington fulmine el acuerdo. Ambos países quieren cortarle las alas a su rival geopolítico, el único que disputa su hegemonía en la región. También quieren hacerlo los halcones de la Administración Trump, que se han dedicado a demonizar a Irán, al que acusan de ser el origen de todos los males en la región. Pero sus próximos pasos podrían depender de lo que haga Teherán: si decide reanudar sus actividades nucleares previas al acuerdo o trata de mantener el pacto con el resto de potencias firmantes.

Hay también mucho dinero en juego, ya que el levantamiento de las sanciones permitió a Irán recuperar 100.000 millones de dólares en activos que tenía congelados en el extranjero, así como reiniciar las exportaciones de petróleo y recuperar el acceso al sistema financiero internacional. Como hace en Cuba, las sanciones estadounidenses no solo afectan a las empresas estadounidenses, sino también a las extranjeras. Compañías como Boeing (EE UU), Total, Renault (Francia), Airbus (europea) o Shell (Holanda), que han firmado contratos multimillonarios con Irán desde 2015, se juegan mucho en la decisión de Trump.