Rupturas de sangre azul

Cinco sonados divorcios reales antes de la separación de Cristina e Iñaki

La "interrupción de la relación matrimonial" no es algo nuevo en las monarquías europeas, donde solo la corona belga parece librarse de los disgustos conyugales

Cinco sonados divorcios reales antes de la separación de Cristina e Iñaki
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Laura Estirado
Laura Estirado

Periodista

Especialista en Gente, Moda, Tendencias, Estilo y Redes

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Tras las fotos publicadas la semana pasada por la revista 'Lecturas', con Iñaki Urdangarin paseando de la mano con Ainhoa Armentia, compañera de trabajo en un bufete de Vitoria, y de las declaraciones de su hijo Pablo, asegurando que "son cosas que pasan" y que se van "a querer todos igual", estaba cantado el comunicado que finalmente Cristina de Borbón y el exduque de Palma han remitido este lunes al mediodía a EFE, donde explican que han decidido "de común acuerdo, interrumpir su relación matrimonial" si bien subrayan que el compromiso con sus cuatro hijos "permanece intacto".

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De todas las casas reales europeas, por ahora, la única que no cuenta con un divorcio en su historia es la belga. Si bien hace un tiempo se rumoreó sobre la posible ruptura entre Laurent y Claire de Bélgica, el príncipe lo negó. Algo parecido ha ocurrido en Mónaco, donde el príncipe Alberto ha tenido que desmentir que haya crisis en su matrimonio con Charlene, en una entrevista exclusiva con la revista 'People'. Ya hubo reticencias antes de iniciar su noviazgo, pero las especulaciones se han disparado a raíz de la estancia por más de medio año en Sudáfrica de la exnadadora olímpica, aquejada de una grave infección de oídos, nariz y garganta de la que ahora se recupera, ya en Europa, en una clínica en Suiza.

No es al primera ni será la última crisis matrimonial, separación o divorcio que hace temblar a las casas reales europeas, donde aquello de "hasta que la muerte los separe" hace décadas que no siempre se cumple. He aquí cinco ejemplos.

Elena de Borbón y Jaime de Marichalar

El caso de Elena de Borbón y Jaime de Marichalar abrió la veda en la Casa Real española. Como los duques de Lugo no estaban todavía 'apartados' de la Casa del Rey, a diferencia de Cristina e Iñaki, exduque de Palma, implicado, juzgado y declarado culpable de malversación, prevaricación, fraude a la Administración, dos delitos fiscales y tráfico de influencias en el 'caso Noós' -por lo que ingresó en prisión en 2018-, su separación la anunció Zarzuela -y no un comunicado conjunto de los afectados remitido a la agencia EFE-, el 13 de noviembre de 2007, con una fórmula como poco original: "Después de 12 años de matrimonio y dos hijos en común, Su Alteza Real la Infanta Doña Elena y Jaime de Marichalar han convenido 'el cese temporal de la convivencia conyugal'". En verdad, la relación de Elena y Jaime hacía aguas desde 2001. En aquel escrito se dejaba claro que no era una separación definitiva, aunque sí se consumó dos años después. En 2009 firmaron el divorcio de mutuo acuerdo. Nunca trascendió el motivo que desencadenó su ruptura matrimonial, pero lo cierto es que la primogénita del rey emérito y el aristócrata aficionado a la moda siempre han mantenido una relación cordial. Algo extensible al resto de la familia. En su caso, ninguno de los dos ha tenido ninguna pareja oficial conocida después.

Jaime de Marichalar y Elena de Borbón, el día de su boda, el 18 de marzo de 1995 en la catedral de Santa María de la Sede de Sevilla.

/ Joan Cortadellas

Carlos de Inglaterra y Lady Di

Isabel II, además de la reina más longeva, es la que más sabe en divorcios de todas las monarquías europeas. Aunque su propio matrimonio con el duque de Edimburgo atravesó por una y mil crisis debido a las infidelidades del desaparecido príncipe Felipe, la monarca británica aguantó hasta el final casada con el rubio cadete de 1,83 metros de altura y complexión atlética del que se enamoró con 13 años. Abrió el camino su hermana, la princesa Margarita, que se divorció de Lord Snowdon 18 años después de su boda. Después tomaron nota los vástagos de la reina: tres de sus cuatro hijos han pasado por una separación, y solo dos -Carlos y Ana- han rehecho su vida. Pero sin duda la más sonada fue la ruptura de Carlos y Lady Di. Aunque él en verdad estaba enamorado de Camilla Parker, se casó en 1981 con una joven y tímida Diana. Solo unos años después y con dos niños pequeños, el matrimonio era solo un espectro. Ninguno de los dos disimulaba su malestar con el otro frente a la prensa, aunque siguieron juntos hasta 1992, cuando oficializaron su ruptura. Una historia retratada ampliamente por series como 'The Crown' o películas como 'Spencer' -por la que Kristen Stewart puede optar al Oscar-, y llena de suculentas polémicas, como las conversaciones secretas entre el heredero al trono y su amante por aquel entonces, Camilla Parker (recuerden aquello de "Quiero ser tu tampax", que le decía Charles a su enamorada). A esto se sumó el escándalo provocado por Lady Di contando, en un programa de máxima audiencia, que en su matrimonio no eran dos, que "eran tres". Se divorciaron en 1996, y un año después ella murió en un accidente de tráfico en París, convirtiéndose para siempre en la "princesa del pueblo".

Los hermanos de Carlos también están separados. La princesa Ana se divorció del capitán Mark Phillips, su marido desde 1973 y padre de sus dos hijos. La hija de la reina volvió a casarse en 1992 con Timothy Lawrence. Por su parte, el hoy defenestrado Andrés, duque de York, implicado en un caso de abusos a menores en un juicio en EEUU, también anunció su separación de Sarah Ferguson el mismo 'annus horribilis' de 1992. Entre ambos, sin embargo, existe ahora una magnífica relación, hasta el punto de ser su ex uno de los mejores apoyos del hijo predilecto de Isabel II.

Diana Spencer y Carlos de Inglaterra, el día en que se anunció el compromiso de boda. Primavera de 1981.

/ STR

Carolina de Mónaco y Philippe Junot (y su hermana Estefanía y Daniel Ducruet y Adans Peres)

Después de la británica, la casa de Mónaco tiene un buen currículum en divorcios. El único que aguanta, mal que bien, es el heredero, Alberto. Sus hermanas, Carolina y Estefanía, se han casado y divorciado varias veces. La mayor, que ha cumplido este domingo 65 años, se ha casado tres veces, pero solo ha firmado un divorcio, con Philippe Junot, con quien contrajo matrimonio en 1978, con solo 20 años y en contra de la voluntad de su padre, el príncipe Rainiero. El enamoramiento del playboy francés, mucho mayor que ella y un asiduo de las fiestas de la 'jet' en los 70, no duró mucho, y Carolina pidió el divorcio dos años después (aunque la princesa no obtuvo la nulidad eclesiástica hasta 1992). Años después de enviudar de su segundo marido, el guapo empresario y deportista Stephano Casirahi -padre de sus tres hijos mayores-, se casó con Ernesto de Hannover, el noble alemán, bebedor y pendenciero -y padre de su hija pequeña, Alexandra- con el que hace tiempo hacen vidas separadas -él sale ahora con Claudia Stilianopoulos, hija de Pitita Ridruejo- porque aún no han firmado los papeles y Carolina sigue legalmente casada con él.

Su hermana pequeña, la princesa rockera y circense Estefanía de Mónaco, lleva dos de dos. Primero se casó con Daniel Ducruet, padre de sus dos hijos mayores, y del que se divorció en 1996 tras una sonada infidelidad de él que fue portada en una revista francesa y salió en las teles de todo el mundo. También el español Adans Peres fue su esposo. Se casaron en secreto en 2003 y en menos de un año ya se habían separado.


Ernesto de Hannover con su mujer, Carolina de Mónaco.

AFP / VALERY HACHE

Marta Luisa de Noruega y Ari Behn

Marta Luisa de Noruega y el escritor de origen danés Ari Behn estuvieron casados 14 años. La primogénita de Harald y Sonia se vio obligada a renunciar a sus derechos dinásticos para contraer matrimonio con el hombre del que estaba enamorada y con el que tuvo tres hijas: Maud Angelica, Leah Isadora y Emma Tallulah. Tras varios escándalos, como el protagonizado por él cuando se retrató en un fotomatón hundiendo su cabeza en los pechos de una rubia despampanante, o cuando le vieron deambular por las calles de Londres como un vagabundo pidiendo limosna, o cuando se disfrazó de 'drag queen' en Barcelona, o cuando participó en un documental esnifando cocaína junto a unas prostitutas..., la casa real noruega anunció su divorcio en agosto de 2016. A pesar de todo mantuvieron las formas para seguir siendo una familia, aunque sus caminos sentimentales se bifurcaron. E incluso hicieron partícipes a sus respectivas nuevas parejas de su vida familiar. Finalmente, todo acabó con el fallecimiento de Ari Behn, que se suicidó el día de Navidad de 2019. Ella ha continuado su vida y mantiene una relación sentimental con el guía espiritual y chamán Durek Verret.

 Marta Luisa y Ari Behn, en 2010.

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Joaquín de Dinamarca y Alexandra Manley

La suya había sido una historia de cuento de hadas casi tan perfecta como la de Cristina e Iñaki. Joaquín de Dinamarca y Alexandra Manley se casaron en 1995 y tuvieron dos hijos. Pero una década después ya habían firmado el divorcio. Los daneses no daban crédito, nadie se esperaba la ruptura matrimonial del hermano pequeño del heredero al trono. No hubo rumores antes, si bien tras la separación se habló de otra mujer en la vida del príncipe. Tras el divorcio, Alexandra se convirtió en condesa de Frederiksborg y como premio recibió una fortuna y una tiara de su exsuegra. Luego se casó con el fotógrafo Martin Jørgensen, aunque tampoco le ha ido bien y se ha vuelto a separar. Joaquín de Dinamarca también rehízo su vida con Marie Cavallier. Con su nueva esposa ha formado una nueva familia, con dos hijos nuevos: Henrik y Athenea. Los ex mantienen una relación cordial, y se han vuelto a reunir por el 18º cumpleaños de su hijo mayor, Nicolás.

Joaquín de Dinamarca y Alexandra Manley, con sus dos hijos.

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