28 oct 2020

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TRES DETENCIONES EN MES Y MEDIO

Ernesto de Hannover, noble pendenciero

El marido de Carolina de Mónaco ha quedado libre de su último arresto esta semana tras amenazar a una pareja en Austria

A finales de julio el príncipe alemán tuvo dos altercados con la policía y uno de ellos acabó con ingreso psiquiátrico

Laura Estirado

Ernesto de Hannover, en la boda de su hijo Christian con la peruana Alessandra de Osma, en marzo del 2018.

Ernesto de Hannover, en la boda de su hijo Christian con la peruana Alessandra de Osma, en marzo del 2018. / EFE

Las broncas, visitas a los juzgados y los arrestos se están convirtiendo en las últimas semanas en el pan de cada día del príncipe Ernesto de Hannover, esposo de Carolina de Mónaco. El último capítulo se ha producido este jueves por la noche, cuando el noble más pendenciero de las casas europeas ha sido puesto en libertad bajo medidas cautelares tras su detención el lunes en Austria acusado de amenazar a una pareja, y de comportamiento agresivo. El aristócrata la lió parda con el servicio de la cabaña de caza donde se alojaba, en la localidad austriaca de Grünau im Almtal, llegando a romper una ventana con una señal de tráfico.

El noble alemán, de 66 años, ha sido puesto en libertad por un juez de instrucción de la ciudad austriaca de Wels, si bien le ha puesto algunas condiciones, como mantenerse alejado de las supuestas víctimas y del lugar de los hechos. La legislación austriaca contempla la posibilidad de suspender el arresto provisional si el acusado se compromete a no ocultarse ni huir mientras se completa el proceso judicial.

Además, el príncipe se ha comprometido a mantenerse en un lugar determinado, cuya ubicación, claro, es un asunto secreto. De hecho, las autoridades judiciales han mantenido total discreción sobre el caso y ni siquiera han confirmado oficialmente que el detenido era Hannover.

Ingresado en una unidad psiquiátrica

Según el diario 'Kronen Zeitung', Ernesto de Hannover ya había sido ingresado en una unidad psiquiátrica el pasado 15 de julio tras atacar a agentes de Policía, y una semana después acudió con un bate de béisbol a una comisaría y amenazó a varios agentes.

Ese 15 de julio Hannover estaba en su residencia de Austria y llamó a los servicios de emergencia. Según confirmaron las autoridades de Alta Austria a los medios locales, el alemán pidió ayuda alegando que alguien quería matarlo. La policía aseguró que cuando llegó a la casa del príncipe este se comportó de modo agresivo con ellos, los atacó físicamente y amenazó con un cuchillo. Hannover entonces tuvo que ser llevado a la fuerza a una clínica, donde se le realizó un examen psiquiátrico y permaneció unos días en observación. Al ser puesto en libertad, el alemán quiso dar su versión de los hechos y concedió una entrevista al 'Kronen Zeitung'. Según él, sufrió una hipoglucemia y por eso llamó a los servicios de emergencia.

"Dije que debían darse prisa porque me sentía muy mal. Pero no sé por qué vino la policía", explicó Hannover. Según él, los agentes le atacaron sin motivo. Él negó las acusaciones y amenazó con denunciarlos.

Pero el conflicto no quedó aquí. Días después Hannover volvió a protagonizar otro altercado violento: según consta en las denuncias interpuestas por los funcionarios, Hannover quiso vengarse y fue a por ellos mientras dirigían el tráfico y desde su coche los insultó e intentó golpearles con un bate de béisbol.

En esa ocasión, el príncipe no fue interrogado en persona y prestó declaración a través de su abogado sobre los cargos de resistencia a la autoridad, amenazas y daños corporales.

Ernesto de Hannover con su mujer, Carolina de Mónaco. / Afp / VALERY HACHE

A cargo de la familia

Tras esos dos incidentes, señala ese medio sensacionalista, el príncipe quedó a cargo de familiares, que se ocuparon de que no apareciera en público. Hasta el nuevo incidente de esta semana cuando volvió a perder los nervios con una pareja en Wels.

Largo historial conflictivo

El príncipe tiene una larga trayectoria conflictiva. Tiene fama de ser un gran conocedor de los destilados.  Como la indisposición que sufrió en el bodorrio de tres días de su propio hijo Christian con Alessandra de Osma, en el 2018, o la 'espantá' que se marcó en la boda de Felipe y Letizia (Ernesto se fue de copas la víspera del enlace y al día siguiente Carolina desfiló solita por la alfombra mojada -ese día llovía- de La Almudena. Su cara de princesa digna, sí, pero también de muy mala fue uno de los cotilleos del enlace real.

Además, Hannover lleva años pisando los tribunales por diferentes motivos. Por ejemplo, en el 2009 tuvo que comparecer ante un tribunal alemán para defender su propio honor en la revisión del proceso en el que fue condenado por una paliza que presuntamente propinó al dueño de una ruidosa discoteca en Kenia, en el 2000.

Para más inri, tiene pollos hasta con los de su sangre. Se lleva mal con su propio primogénito, Ernst August, con el que se peleó antes de su boda en 2017 con Ekaterina Malysheva, por temor a que un divorcio de los novios supusiera pérdidas económicas para la Casa Hannover.