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LA LISTA MÁS FAMOSA

Disfrutar, entre los 10 mejores restaurantes del mundo

Mirazur, en Francia, se coloca en el primer lugar de The World's 50 Best Restaurants

Euskadi sitúa 5 establecimientos entre los 50: Etxebarri, Mugaritz, Azurmendi, Elkano y Nerua

Pau Arenós

De izquierda a derecha, Mateu Casañas, Oriol Castro y Eduard Xatruch, el trío del restaurante Disfrutar, en Barcelona.

De izquierda a derecha, Mateu Casañas, Oriol Castro y Eduard Xatruch, el trío del restaurante Disfrutar, en Barcelona.

En esta ocasión, The World’s 50 Best Restaurants ha resbalado, ya sin freno ni cinturón, por la rampa del lujo absoluto: de Bilbao y la ría de acero a Singapur, al complejo Marina Bay Sands, esas tres torres que representan el poderío de la ciudad-estado. Más que de cocina, esto (ya solo) trata de dinero. Consigue la gala quien más paga. Las oficinas de turismo lanzan miles y miles de euros o dólares para atrapar el episodio, y alguien debería fiscalizar si es rentable para el territorio. Ha ganado Mirazur, de Mauro Colagreco, y pese a que solo se ha movido dos puestos (El Celler de Can Roca y Osteria Francescana desaparecen por haber sido número 1), eso significa el colapso en el sistema de reservas. Lo mejor de la lista es la claridad del mensaje: solo hay un vencedor. Noma (que ha entrado de nuevo tras una reapertura), Etxebarri (¡un asador en el tres!), Gaggan, Geranium, Central, Mugaritz (¡eterno! 14 años arriba de todo), Arpège, Disfrutar (¡Barcelona Power!) y Maido acompañana a Mirazur en el Club de los 10.

Barcelona, que no es Singapur y solo tiene dos torres, mejora su posición como ciudad-estado gastroDisfrutar, el restaurante de Oriol Castro, Eduard Xatruch y Mateu Casañas, se coloca el 9, y Tickets, de Albert Adrià, el 20. Avanza más lento de lo deseado el otro espacio de Adrià en el inventario, Enigma, en el 82.

Es una excelente noticia para la ciudad, que la retrata como destino obligatorio para los gastrónomos –y la subespecie de los ‘foodies’–, pero que debería poner en alerta al Ayuntamiento por si alguien de The World’s 50 Best Restaurants quiere pasar la factura por una futura y (prescindible) organización de uno de estos certámenes con pajarita y lamé. Barcelona, que ya es un anuncio, no lo necesita. No cabe un turista esferificado más. La oferta de Disfrutar y de Tickets, y de Enigma, es fuera de serie y serían unos merecidísimos número uno. Cuidado con Euskadi, superpotencia: Etxebarri (3), Mugaritz (7), Azurmendi (14), Elkano (30) y Nerua (32).

Además del ganador, otra una noticia revolucionaria en el piso más alto del edificio: los ganadores de otros años han conseguido salir de la competición y quedarse congelados en una placentera eternidad. El Celler de Can Roca nunca más será el mejor restaurante del mundo pero tampoco dejará de serlo. Ni la Osteria Francescana ni Eleven Madison Park, por citar alguno. Se evitan la humillación que otros 'cracks' sufrieron, que es una caída sin paracaídas de la torre. En el pavimento hay un buen número de chefs estrellados.

Los gestores de este acontecimiento son muy espabilados: entendieron que con 50 llegaban a pocos cocineros –trafican con esas figuritas, de porcelana o marfil–, así que el inventario de 50 ha sido hasta ahora de 100, que ha crecido, en esta edición, a ¡120! Incomprensible, a menos que necesiten comparsas para dar relevancia al fastuoso chiringuito. Los puestos entre el 51 y el 120 fueron desvelados con anterioridad: Arzak, en el 53; Diverxo, el 75; Quique Dacosta, el 81; Martín Berasategui, el 87 y Aponiente, el 94.

También había sido anunciado un galardón viejo y discutidísimo (por segregar a las mujeres): la mejor cocinera, esta vez, Daniela Soto-Innes, del restaurante neoyorquino Cosme, que firma con un hombre, Enrique Olvera (su casa, Pujol, está en el puesto 12). Y un premio nuevo, llamado Icon, que ha recaído en José Andrés, uno de los pocos chefs que sí puede ser considerado icónico.