04 jun 2020

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Tener claros los principios universales de la democracia para que se pueda entender la sentencia

Javier Ruiz Moreno

Javier Ruiz Moreno

Fachada del Tribunal Supremo.

Fachada del Tribunal Supremo.

Decía Winston Churchill, ahora tan añorado a propósito del brexit, que "la democracia es el menos malo de los sistemas políticos". Posteriormente, el prestigioso economista Kenneth Arrow (1921-2017) estableció el teorema de la imposibilidad (o Paradoja de Arrow), conforme al cual los valores universales democráticos solo pueden lograrse mediante imposición (paradoja) por un dictador. Arrow establece su teorema mediante una inapelable demostración por el método axiomático. ¿Fueron enemigos de la democracia Churchill y Arrow? Taxativamente, no, y sí más bien valedores del menos malo de los sistemas políticos.

A punto de conocerse la esperada sentencia, trato de ser demócrata, políticamente objetivo, de no identificarme como independentista o como unionista, y pienso ahora en los valores democráticos que señalaba mi admirado Arrow: no dictadura, universalidad de alternativas, eficiencia de Pareto (distribución económica óptima), independencia de las alternativas irrelevantes (o que las opciones claramente descartadas no influyan en la decisión final) e imposibilidad de expresar preferencias falsas.

La imposibilidad de expresar preferencias falsas requiere un nivel máximo de información que, una vez obtenida, requiere también ser entendida. Sin ese entendimiento, por ejemplo, de una información jurídica, puede no cumplirse el valor democrático de imposibilidad de expresarse preferencias falsas, siendo compatible esa falta de entendimiento con una estricta ética kantiana (personas de honor). Pudiera ser posible, entonces, que la agregación de preferencias individuales falsas, en uno u otro sentido, juzgara de manera errónea la sentencia.

Sería exigible a las administraciones públicas que informaran a la ciudadanía sobre la independencia del poder judicial y sobre cuáles son los argumentos jurídicos para acusar a una persona de desobediencia, rebelión o sedición. Y que, si esas acusaciones se confirman, debería informarse a la ciudadanía de cuán graves son y por qué. Cuánto más se cumplan y se entiendan los principios universales de la democracia, mejor se entenderá la sentencia.

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