01 jun 2020

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Hay que cuidar a los mayores, pero también a los que les cuidan

Manu Álvarez Morón

Dos enfermeros trasladan a un enfermo de coronavirus del hospital La Paz de Madrid.

Dos enfermeros trasladan a un enfermo de coronavirus del hospital La Paz de Madrid. / DAVID CASTRO

La pandemia del covid-19 ha evidenciado las consecuencias de recortar en sanidad. Pero también está sacando a la luz el drama de residencias y del sector geriátrico en general. El de las personas mayores es el colectivo más amenazado por el coronavirus, por eso hoy la sociedad pide que les protejamos. Pero esa misma sociedad es la que acostumbra a olvidarlos cuando no existe amenaza. Sin entrar en las condiciones en que se vive en algunas residencias, no hará falta tampoco recordar que en Barcelona cada dos días muere un anciano en la soledad de su domicilio para ilustrar esa afirmación. Pero voy más allá.

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A excepción de contadas instituciones privadas, los ratios de personal implantados por la Administración son insuficientes y los convenios establecen condiciones y sueldos más que discutibles, variables todas ellas que provocan que pocos quieran dedicarse al cuidado de nuestros mayores. Y ante ese panorama a nadie le puede sorprender que hoy, cuando el virus consigue colarse en una residencia, las consecuencias sean devastadoras ya que a los ancianos los siguen el personal sanitario y auxiliar con los que, no puede ser de otra manera, establecen contacto, además, sin los equipos de protección convenientes.

Pues sepan que vocación responsabilidad son los únicos motivos por los que personal gerocultor, auxiliares, enfermeras, fisioterapeutas y muchos otros profesionales ponen en riesgo su salud y la de los suyos. Únicamente. Así que apúntense a esa catarsis que muchos vislumbran después de esta crisis sanitaria y recuerden que hay que cuidar a los mayores y a los que les cuidan a los mayores. Porque los mayores de mañana somos los jóvenes de hoy.

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