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Cambiar de centro, la mejor opción ante el acoso escolar

LAIA ABRIL

Sergio de Fuente GarridoAlcorcón

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Domingo, 19 de marzo del 2017 - 12:00 h

¿Debo cambiar a mi hijo/a de centro escolar?, ¿estaré tomando la decisión correcta? Estas son las preguntas que se hacen muchos progenitores en nuestro país cuando sus hijos/as son víctimas del acoso escolar y no saben cómo parar esta horrible situación; a pesar de los ambiguos mensajes de tranquilidad y paciencia que reciben por parte de los docentes; y las supuestas medidas que estos y el centro escolar en cuestión dicen tomar para que sus hijos se sientan protegidos y arropados, sin volver a ser hostigados por sus compañeros de clase.

Algunos especialistas, ante esta situación, consideran que cambiar de centro escolar a la víctima no es la mejor solución para acabar con el acoso. La razón básica de esta apreciación se debe a que el colegial, a pesar de haber cambiado de centro, probablemente vuelva a sufrir acoso por parte de sus compañeros, por lo que antes de arriesgarnos a estos hechos es preferible esperar, tener paciencia y confiar en la pericia de los docentes para resolver eficazmente este problema. Aportando hechos y argumentos, me gustaría desdecir esta afirmación; ya que desde mi punto de vista es totalmente incierta.

Hace tres años sufrí acoso tanto verbal como físico por un chico de mi clase, al que me vi obligado a denunciar para que me dejara de molestar. El centro escolar y los docentes sabedores del incidente expusieron a mis padres que iban a tomar seriamente cartas en el asunto. Sorprendentemente, y al igual que en la mayoría de los casos de 'bullying', nada resultó ser cierto. Hasta tal punto llegó la falsedad de los docentes que dos días después de ocurrir el suceso hicieron sentarme al lado de mi agresor, siendo además castigado de manera injusta y amenazado con ser expulsado para siempre del instituto debido a que el centro no quería complicarse ni tener problemas con la justicia.

A mi parecer, el hostigamiento no es el único inconveniente. También lo es la marginación y el aislamiento que se vive cuando sufres este problema; nadie quiere estar contigo, nadie te escucha, nadie te hace caso, todos se muestran indiferentes a lo que te ocurre. Yo diría que eso es peor, más triste y más doloroso que ser humillado, insultado o agredido. Las personas que lean esta carta y hayan sufrido acoso sabrán perfectamente a lo que me refiero.

Cambiar de instituto probablemente haya sido una de las mejores decisiones que he tomado en toda mi vida. Muchas personas están preocupadas por si toman una decisión equivocada cambiándose de centro. Yo les animo a hacerlo. A veces es mejor arriesgarse y cambiar que permanecer siempre en el lugar equivocado. No se dejen engañar por tan equívocos consejos.

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