23-F: "El franquismo todavía coleaba con ira"

Antonio Tejero asalta el Congreso de los Diputados el 23-F

Antonio Tejero asalta el Congreso de los Diputados el 23-F / EFE

Miguel Fernández-Palacios Gordon

Recuerdo aquella tarde. El Congreso votaba la investidura de Calvo Sotelo. Me llamó mi compañera: «¿Te has enterado?», me dijo. «¿De qué?», respondí. «Un golpe de Estado. Pon la radio». Corrí a encender la radio y el corazón me dio un vuelco. Radio Nacional emitía música militar. TVE no informaba. La Cadena SER –menos mal–, sí. Las noticias que llegaban eran alarmantes. Sensación de impotencia y rabia. Había que defender la incipiente democracia. A partir de ahí, muchas ideas se cruzaron en mi mente. ¿Qué hacer? ¿Cómo actuar? En Valencia, los golpistas sacaban los tanques a la calle. No podía ser. Si en Madrid ocurría lo mismo, intentaría comunicar con mis amigos para salir a plantar cara. Noche tensa. De madrugada el Rey –mucho tardó– ordenó mantener el orden constitucional. Horas después, todo quedó en un mal trago.

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Estaba claro, el franquismo todavía coleaba con ira. Éramos una democracia tutelada por sables. Y a día de hoy aún me sorprende que en Valencia nadie se echara a la calle.

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