Desigualdad

El 1% más rico posee cerca del 25% del patrimonio en España

  • Cerca del 60% del patrimonio del país está en manos del 10% más acomodado

  • El informe del World Inequality Lab, elaborado por el economista francés Thomas Piketty, advierte sobre el aumento de las desigualdades

Mendigo sin recursos pidiendo en la Plaça Catalunya

Mendigo sin recursos pidiendo en la Plaça Catalunya / Ricard Cugat

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Enric Bonet

La desigual repartición de las fortunas y el patrimonio también afecta a España. Según el macroestudio del World Inequality Lab, publicado este martes, el 1% de los españoles más ricos posee un 24,2% de la riqueza patrimonial del país, mientras que el 50% más pobre solo dispone del 6,7%. El informe elaborado por el prestigioso economista francés Thomas Piketty y su equipo advierte sobre las desigualdades económicas en España, pese a formar parte del club de países europeos que mejor logran frenar este problema, sobre todo en comparación con el resto de continentes.“España es un país relativamente igualitario en comparación con sus vecinos europeos. (…) Los niveles de desigualdad resultan parecidos a los de Francia e inferiores a los de Alemania”, apunta el macroestudio del World Inequality Lab, del que también forman parte Gabriel Zucman, Lucas Chancel, Emmanuel Saez o la madrileña Clara Martínez-Toledano. El 10% de los españoles más ricos acapara el 34,5% de los ingresos por el trabajo y el capital, mientras que en el conjunto de Europa copa el 36%. No obstante, estos porcentajes son calculados antes de la redistribución fiscal, especialmente beneficiosa en el caso español para las rentas más altas.

Los más ricos copan el patrimonio inmobiliario

De hecho, estas desigualdades se disparan en el caso de la riqueza patrimonial. La cúspide de la pirámide (el 1%) dispone de casi una cuarta parte del patrimonio inmobiliario del país. El 57,6% de estas fortunas están en manos del 10% más rico. Las clases medias —la franja intermedia entre el 10% más oneroso y el 50% modesto— poseen el 35,8%.

“Durante los últimos 30 años, pese a las burbujas financieras y las quiebras, la riqueza patrimonial del 10% se ha mantenido muy estable”, indica el informe. Y precisa que esto se debe al hecho “de que los ricos españoles vendieron una parte de sus activos inmobiliarios cuando estalló la burbuja en 2008”. Desde entonces, acaparan una parte creciente del pastel inmobiliario.España no escapa a la tendencia mundial de concentración de riqueza en la cúspide. El 10% de la población más acaudalada concentra el 76% del patrimonio mundial, y el 52% de los ingresos. América Latina, el norte de África y Oriente Medio (MENA) representan las regiones con más desigualdades de todo el mundo. En cambio, Europa es el continente con una redistribución más equitativa. Sin embargo, los autores del informe señalan que las desigualdades entre las poblaciones de los Estados más pobres y de los más ricos han disminuido en las dos últimas décadas, pero al mismo tiempo se han acrecentado en el interior de los países.

Los más ricos contaminan cinco veces más

Piketty y su equipo muestran cómo las desigualdades económicas se redujeron en España a lo largo del siglo XX. Como sucedió en el resto de Europa, esta tendencia se detuvo con el auge del neoliberalismo a partir de 1980. Desde entonces, aumentaron durante la década de los ochenta y tras las crisis financiera de 2008. De momento, no se observa un incremento significativo con la recesión provocada por el covid-19.

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Los dispares niveles de riqueza también se ven reflejados en las emisiones de dióxido de carbono. Según el macroestudio, los españoles más adinerados tienen una incidencia muy superior en el cambio climático respecto a los más pobres. El 1% más rico emite 64,7 toneladas anuales por persona y el 10%, 20,8 toneladas. En cambio, este porcentaje en el 50% de la población modesta baja a 4,6 toneladas per cápita.

Como apunte positivo, el informe muestra la igualdad creciente en la repartición de la riqueza entre hombres y mujeres. Las españolas poseen el 40% de las rentas del trabajo. Un porcentaje inferior a su peso en la población, pero muy superior al 24,7% de 1990.