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CONCENTRACIÓN DE ESPAÑA

Alba, el conciliador: "Nunca he discutido con Luis Enrique"

El lateral de Barça regresa a la selección tras dos convocatorias ausente con la ilusión del primer día

Alejandro García

Declaraciones de Jordi Alba en las que sostiene: Nunca he dicho nada malo de Luis Enrique. / RODRIGO JIMÉNEZ (EFE / VÍDEO: ATLAS)

Un Jordi Alba cuidadoso en cada palabra, comedido, compareció a la primera oportunidad en su estreno con la España de Luis Enrique, dos convocatorias después, para secundar al seleccionador en los motivos que no motivaron su ausencia. “No hay que olvidar el pasado porque no ha sucedido nada entre Luis Enrique y yo, nunca hemos discutido. Nos conocemos perfectamente y me ayudaron mucho en su día, tanto él como su cuerpo técnico”, explicó varias veces con diferentes palabras.

En una comparecencia casi monopolizada por la relación entre Alba y Luis Enrique, se percibía en el ambiente la expectación que rodea al lateral del Barça estos días, también en sus primeras respuestas. Era un trámite necesario, pero no satisfactorio, en el que Jordi Alba superó sin sobresaltos reseñables las cuestiones más espinosas. Ante cualquier enfoque de pregunta, dirigió sus respuestas hacia la conciliación y, al final, todo terminó destensado entre la reiteración.

“El trato de Luis Enrique con el jugador es muy bueno. Te puedo hablar todo bueno, no hay nada malo”, llegó a decir, extenuado, casi a modo de conclusión, como si hubiera pronunciado en voz alta la frase que se había estado repitiendo constantemente a sí mismo antes de comparecer. “Luis Enrique me ayudó mucho en el Barcelona, nunca he dicho una mala palabra ni he tenido ningún problema con él. Estoy agradecido por poder volver a la selección”, había reseñado antes. 

La frase de la discordia

“No me arrepiento de nada. Es verdad que lo dije, en su día mostré mi deseo de jugar más minutos, nada más”, reivindicó Jordi Alba a cuenta de sus declaraciones, después de la salida del Barcelona de Luis Enrique, en las que aventuraba una mejora en su situación deportiva con el cambio de entrenador, y en torno a las cuales se ha explicado su ausencia en las dos primeras convocatorias de Luis Enrique. “Con Valverde también tengo una relación increíble y si mañana no me pone a jugar me tendré que joder, pero eso no tiene nada que ver con el trato personal”, ilustró para justificar su tesis.

En medio de la negación total, en la cuerda de su seleccionador, Alba también negó cualquier acercamiento previo al saludo en la llegada a la convocatoria. “No ha habido ningún encuentro ni ninguna llamada previa, ha sido una decisión suya”, dilucidó.

Intencionadamente, o no, con problema personal de por medio, o no, lo cierto es que el Jordi Alba que recibe Luis Enrique en la selección es un jugador que se mostró ilusionado, más que nunca, pero también concienciado, con la prudencia de quien ha visto muy de cerca el peligro. “Me lo he tomado con tranquilidad, creo que he madurado mucho”, dijo al principio. “Se me hacía un mundo no venir. Ojalá me pueda quedar mucho tiempo, pero hay que ganárselo para estar aquí. Esta vez me ha hecho más ilusión, parece que sea la primera vez que vengo”, reconoció después. 

En medio del arsenal de preguntas que tuvo que responder sobre el seleccionador, Alba se permitió una licencia a costa de la que se había permitido su entrenador el día de la convocatoria, cuando dijo que quería parecerse a Jordi Alba. “Tiene buen gusto”, dijo el lateral con una sonrisa.

Los meses de ausencia

Fueron muchas las muestras de cariño, de sus compañeros, y de reconocimiento, del mundo futbolístico, que recibió Alba durante su ausencia en la selección, que el defensa agradeció en varias ocasiones orientado por las cuestiones, con menos vehemencia que las propias preguntas. “Me he sentido más querido que otras veces, he notado el apoyo de la gente y lo agradezco”, dijo entre varias preguntas, sin querer personalizar en ningún jugador, como Ramos o Piqué, pese a que recibió preguntas directas sobre ellos. 

Aunque en ningún momento negó que su creencia era que debía estar con la selección, en la misma medida se implicó para poner de manifiesto su respeto a las decisiones del entrenador. “Me he sentido muy cómodo durante toda la temporada. Yo creía que tenía que venir, como todos los jugadores, pero el que decide es el entrenador”, repitió varias veces.