De madrugada
Desconcierto y aglomeraciones a la salida del Cruïlla por el corte de metro y tranvía en Barcelona
Montones de botellas y basura por un obsequio a los asistentes del festival Cruïlla
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El festival Cruïlla 2023 arrancó este miércoles con una dificultad de movilidad: el Fòrum es una de las zonas más afectadas por el corte de la L4 del metro y la T4 del TRAM de Barcelona este verano. Muchos asistentes al evento toparon con la incertidumbre de cómo volver a casa de madrugada después de los conciertos. Las interrupciones del servicio en ambos transportes han afectado muy directamente a la movilidad del público de esta cita, que han tenido que ingeniárselas para hallar alternativas.
EL PERIÓDICO ha podido comprovar 'in situ' el desconcierto de cientos de jóvenes al salir del festival, que en su primera jornada congregó a unas 9.000 personas según fuentes consultadas. Los más precavidos se anticiparon a las dificultades acudiendo en coche privado u organizando trayectos compartidos en vehículos propios o de sus familiares. No obstante, muchos otros improvisaron fórmulas diversas para sortear la falta de metro y Trambesòs.
El final de los conciertos coincide con la hora de cierre del subterráneo en laborable -medianoche- y los buses diurnos dejan de estar operativos incluso antes. Así que el taxi, el motosharing y el Bicing han sido casi las únicas alternativas durante la primera noche del festival. "¡Esperamos encontrar bicicletas disponibles cuando salgamos!", apuntaban por ejemplo Ales y Alessandro, dos de los asistentes consultados por este diario.
Moto para ir, bici o caminar para volver
Pedalear de madrugada fue una opción con más adeptos que las motos de alquiler por minutos, cabe matizar, para no tener que renunciar a tomar una copa durante las actuaciones: "Hemos llegado en moto pero no sabemos cómo volver, porque después del concierto no estaremos para conducir... Ya nos llebará alguien", confesaban Pau y Oriol antes de entrar en el recinto del Fòrum.
Pese a los avisos de las últimas semanas por parte de Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) y de la Autoritat del Transport Metropolità (ATM) sobre el corte de la L4 y la T4, grupos procedentes del festival esperaban en vano el TRAM en la estación del Fórum hasta que algún buen samaritano les explicaba que este transporte se encuentra fuera de servicio hasta finales de agosto. Este era el caso de Sandra y Sara, dos visitantes del festival que "no sabían de la existencia de estos cortes" y que, en cuanto los descubrieron, decidieron caminar hasta la parada de metro operativa más cercana.

Asistentes al festival Cruïlla esperando el TRAM en una estación fuera de servicio por el corte de la T4 / MANU MITRU
Mala hora para hacer trasbordos
Los trayectos alternativos con otras líneas de metro exigían varios trasbordos, sin embargo, y varios jóvenes manifestaban su temor a que el metro cerrase durante uno de estos enlaces. Emma y Roger por ejemplo aseguraban que su vuelta a casa consistiría en coger cuatro líneas distintas para llegar a su destinación. Un trayecto que originalmente duraba 25 minutos se les alargaba casi una hora con las obras o más: "No sabemos cuándo llegaremos a casa porque cuando nos cierren el metro a las doce seguro que tendremos que andar desde donde nos pille, con tantos transbordos".
El taxi y otros vehículos de alquiler con conductor (dirigidos por aplicaciones móviles) han sido otra alternativa frecuente en esta primera noche de festival. Dani y su grupo de amigos han optado por el uso de este transporte, que han descrito como "bastante caro" considerando que son estudiantes y ya habían invertido dinero en la entrada del festival. Según mostraban en su móvil, una de las principales app les ofrecía el trayecto por más de 70 euros al ser más de 4 pasajeros.

Dani y sus amigos buscando la opción más económica para volver a casa después del festival siendo un grupo de más de cuatro personas / MANU MITRU
Autobuses sustitutivos de la L4
Los autobuses lanzadera habilitados para paliar los cortes de la L4 fueron más frecuentados que el propio metro por los asistentes al Cruïlla, en especial para la llegada. La mayor afluencia de público a los conciertos del viernes y el sábado -se estima que unas 15.000 personas por noche- hace prever que en estos vehículos no cabrá ni un alfiler: sumados a los pasajeros habituales, las aglomeraciones durante los próximos conciertos están bastante aseguradas.
Empleados de TMB reconocían estar un poco sorprendidos por una jornada con "menos gente de la esperada" en la estación de metro El Maresme | Fórum, que ahora no conecta con el centro de la ciudad por el tramo cortado en el litoral. La elección de alternativas de transporte y la hora de cierre a medianoche han preservado la fluidez en esta parada de la L4, donde no ha habido aglomeraciones ni en los andenes ni en las escaleras.
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