Nuevo buque

Así es el 'Wonder of the seas', el mayor crucero del mundo que ha recalado en Barcelona

  • El espectacular barco de Royal Caribbean, con capacidad hasta 7.000 pasajeros, tendrá puerto base en la ciudad, como reclama el ayuntamiento para que la actividad genere mayor impacto económico y menos efectos en el centro

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Patricia Castán
Patricia Castán

Periodista

Especialista en Economía local, comercio, turismo, vivienda, ocio, gastronomía y tendencias urbanas.

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Los 362 metros de eslora del 'Wonder of the seas' atracado este miércoles en el muelle Adossat suponen el mejor reflejo de la casi normalización de la actividad de los cruceros en Barcelona y por extensión en Europa tras la larga pandemia. El novísimo mayor crucero del mundo confirma con su presencia que el puerto catalán sigue siendo el principal del continente, en cuanto a cifras e innovación. La nave de Royal Caribbean no sorprenderá exteriormente a los fans de estas vacaciones en el mar, porque se trata del quinto de la serie Oasis (aunque cada uno suma algo de eslora o manga para batir sus propios récords), pero su interior sí alberga sorpresas, tanto en la competición por la espectacularidad como en un tema de gran actualidad como es la necesidad de sostenibilidad en estas ciudades flotantes.


/ JOAN CORTADELLAS

El 'Wonder' ha llegado desde Estados Unidos tras varias escalas previas para iniciar sus rutas semanales en la capital catalana durante toda la temporada alta. En total serán 25 salidas, todos los domingos. Este matiz es clave en un momento en que el ayuntamiento, poco amigo de esta actividad, defiende potenciar que Barcelona ejerza de puerto base y no como mera escala de unas horas. De ese modo, los viajeros (al margen de los cientos de usuarios catalanes que embarcarán cada semana) se suelen alojar en hoteles antes de iniciar la ruta para conocer la ciudad. No solo multiplican su gasto en la metrópolis, sino que hacen turismo de una forma más pautada y diversificada. Lo contrario del desembarco simultáneo a pie de Rambla para una visita rápida.

La naviera ha apostado siempre por establecer inicios y finales de ruta en la ciudad, así como por traer sus principales novedades. Como guinda, la semana pasada confirmó que tendrá una terminal propia en el Adossat, cuyo proyecto ya ha presentado al Port de Barcelona. El debut de esta semana afronta varios días de presentación a prensa de todo el continente antes de su primera ruta mediterránea, que se iniciará ya con pasaje normal el domingo. Podrá albergar hasta un máximo de 7.000 huéspedes, más 2.300 tripulantes.

El Central Park del crucero, que hará rutas desde Barcelona.

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Barco con ocho 'barrios'

En medio de una temporada con muchos estrenos, el crucero destaca por su singular diseño establecido en torno a 'barrios' o 'vecindarios', que en esta ocasión crecen hasta ocho al incorporar una zona propia para usuarios de las supersuites, con su restaurante privado, toboganes, cine, karaoke y toda la parafernalia deseable a bordo. También gana opciones gastronómicas, aunque será necesario un apetito tan XXL como el barco para profundizar en los 40 restaurantes, bares y 'lounges' del 'Wonder'.

De nuevo, se despliegan las actividades a bordo con más de cien artistas y técnicos para dar vida a los espectáculos en escenarios, teatro acuático, pista de hielo y demás, y no faltan una nueva área de actividad subacuática con los más pequeños, rocódromos, simuladores de olas para hacer surf, tirolina a 10 pisos de altura, carrusel, zonas de aventuras en familia, salas de juegos para niños, adolescentes o adultos, un paseo marítimo panorámico... Sin olvidar el omnipresente Central Park que caracteriza la serie, para pasear entre 20.000 plantas en un vial que cruza parte del buque y repleto de restaurantes y comercios.

El teatro para espectáculos acuáticos al aire libre del 'Wonder of the seas'.

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Lo que no se ve a simple vista son las innovaciones técnicas que permiten que poco a poco las nuevas generaciones de cruceros resulten menos contaminantes. En este caso, al contar con alimentación híbrida, el barco de casi 237.000 toneladas puede pasar a conectarse a la red eléctrica una vez atracado, para no utilizar carburantes y minimizar las emisiones. Sin embargo, el Port de Barcelona está desarrollando ahora su plan de electrificación, que se completará en 2030, y no podrá ofrecer ese servicio a estos buques hasta 2026. En paralelo, las próximas naves de la empresa --ahora en construcción-- ya serán de gas natural licuado.

Agua desalinizada y sistemas eco

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Pero en alta mar seis motores diésel proporcionan la energía suficiente para sus 2.867 camarotes, alimentar 24 ascensores y la vida en 18 cubiertas. Para reducir su impacto, explican fuentes de la naviera, cuentan con dos sistemas de purificación de emisiones que eliminan el 98% de las de sulfuros y reducen las de NOx u óxidos de nitrógeno. En el interior del gigante se aloja también una planta desalinizadora que permite tratar más de dos millones de litros de agua al día para abastecer al crucero.

Precisamente, el Port de Barcelona ha destacado que este año más del 50% de las 800 escalas de este 2022 en la ciudad serán de buques de menos de 10 años de antigüedad e incorporan este tipo de recursos. La propia infraestructura