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maniobra preventiva

Así blinda Barcelona las futuras licencias de pisos turísticos

Suspende su trámite para evitar picarescas si hay más sentencias contra el PEUAT municipal

También quiere avanzarse al decreto del Govern que regulará las habitaciones en hogares compartidos y se aprobará en diciembre

Patricia Castán / Barcelona

Turistas con maletas por la calle de Argenteria.

Turistas con maletas por la calle de Argenteria. / FERRAN NADEU

El Ayuntamiento de Barcelona ha decidido "prevenir" antes que curar de cara al riesgo de una nueva eclosión de camas turisticas en la ciudad. La comisión de gobierno aprobó este jueves la suspensión de toda licencia o comunicado sobre pisos de uso turístico. Por esa vía acelerada, se quiere evitar cualquier fisura fruto de las distintas sentencias que estan habiendo (algunas en contra) sobre el plan especial urbanístico de alojamiento turistico (PEUAT) y sobre el inminente decreto de turismo que el Govern aprobará antes de acabar el año y regulará, entre otros muchos aspectos, las controvertidas habitaciones turísticas en domicilios particulares.

La teniente de alcalde de Urbanismo, Janet Sanz, criticó ayer  que la Generalitat no esté teniendo en cuenta al consistorio en ese plan, y Barcelona quiere poder «controlar» sus plazas turísticas antes de que pudiera abrirse un periodo de vacío legal municipal que pudiera derivar en una avalancha de tramitaciones, según el razonamiento del ayuntamiento. 

En paralelo, Sanz insiste en que de momento el PEUAT es firme y válido (aunque sufrirá ajustes «puntuales»),  pero quiere cubrirse las espaldas al máximo. Cabe recordar que actualmente en Barcelona hay 9.591 pisos turísticos con licencia, mientras que en los últimos años se ha llevado a cabo una ofensiva para cerrar unos 6.000 ilegales. El problema es que muchos de ellos han pasado a explotarse y anunciarse como habitaciones por días, aprovechando que hasta la fecha esta actividad está sin regular. «Es alegal», como enfatizó la edila. Se calcula que en Barcelona hay ya más de 9.000 pisos con habitaciones compartidas, lo que da una idea del trasvase que se ha producido hacia esta actividad, que en muchos casos no cumple con la esencia inicial de los hogares compartidos (como ingreso doméstico extra), sino que son un mero negocio.

El ayuntamiento ha reclama al Govern más detalles de la nueva regulación turística, poniendo la pelota en su tejado. Pero en la práctica, en los últimos meses se han producido varias sentencias del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya tanto favorables como contrarias al PEUAT. Alguna incluso cuestiona la integridad del plan, aunque hayan sido recurridas.

Riesgos controlados

Ante estas incertidumbres legales, algunas fuentes del sector aseguran que ya se están presentando declaraciones responsables o peticiones de licencia que podrían prosperar en caso de que la justicia tumbase finalmente partes clave del plan. Sanz asegura que la regulación de Barcelona (que ya limitó los pisos de uso turístico  y solo permitía abrir alguno en zonas concretas y con muchos condicionantes si previamente había habido bajas) sigue «plenamente vigente». «Esta decisión es solo preventiva», según la responsable de Urbanismo, enfocando más hacia el decreto de turismo del Govern que suma años de retraso, pero ya está en manos de la comisión jurídica asesora y se aprobará oantes del 31 de diciembre.

Turisme de la Generalitat replica que el decreto no supone riesgos y da un año de plazo a los ayuntamientos para modular la norma

No obstante, el director general de Turisme de la Generalitat, Octavi Bono, asegura a este diario «no entender que el ayuntamiento cite el decreto como motivo de esta suspensión». Insiste en que el consistorio ha tomado parte en cinco reuniones durante los últimos cinco años y tiene a su disposición (está colgado en el portal de Turisme y es público) el último texto completo, así como todas las alegaciones recogidas. Enfatiza también que tras la aprobación los municipios tienen un año para «modular» a su criterio el marco normativo según sus necesidades, por loque no ve ningún riesgo de coladero de licencias en este sentido.

Desencuentro entre administraciones

Bono relata también que se han aceptado algunas peticiones del ayuntamiento, aunque se mantiene el desacuerdo sobre la fórmula básica de una declaración responsable para ejercer la actividad turística, sobre el que el consistorio querría competencias directas. Pero este responsable apunta que el decreto »tiene otra jerarquía», fijando solo las bases normativas, y que luego Barcelona podrá incluso -vía ordenanza, por ejemplo- prohibir o limitar al máximo esta actividad como ya hizo con el PEUAT. De hecho, 13 municipios tienen ordenanzas específicas sobre pisos de uso turístico. Está por ver cómo reaccionará cada uno a la entrada en escena de las habitaciones.

La patronal de los pisos turístcos, APARTUR, ha rechazado la suspensión del ayuntamiento, y pide que en vez e moratorias «mal planteadas» se cuente con todo el sector para mejorar y reformular el PEUAT. 

Máximo 4 turistas

La figura de las habitaciones de alquiler turístico por días estaba en un limbo alegal pese a su imparable avance en la capital catalana. Nacieron como fórmula de economía colaborativa, donde un residente empadronado en una vivienda alquila una habitación a turistas para lograr unos ingresos extraordinarios. Sin embargo, con la presión a los pisos ilegales muchos operadores han optado por disfrazar la actividad como si se tratara de habitaciones, cuando allí no reside nadie permanentemente.

El ayuntamiento defendía esta fórmula porque el residente tiene un control sobre el huésped y se evitan las habituales molestias de algunos pisos turísticos. No obstante, el Gremi d’Hotels de Barcelona ha alertado reiteradamente de lo difícil que será el control de esta nueva actividad, averiguar si es realmente un domicilio.
El decreto del Govern considera hogar compartido el que aloja a terceros bajo su mismo techo en periodos de menos de 31 días, para un máximo de 4 turistas, solo en dormitorios. Precisará de un número de registro en la Generalitat.

Un vecino del Born lleva meses si recuperar el piso que un inquilino realquila por habitaciones

El pasado mayo, este diario daba cuenta de la rocambolesca historia de Iñaki Gorostiaga, quien alquiló un piso de 170 metros cuadrados en el Born a una familia rusa que resultó no ser lo que parecía. A los pocos días, los turistas comenzaron a entrar y salir a diario de la vivienda, que habían segmentado por habitaciones con cerradura para su alquiler por esta vía. Hasta cuatro parejas llegaban a alojarse simultánamente con el lucrativo engañó. Comenzó entonces un infierno para este propietario, que a día de hoy no ha conseguido recuperar la vivienda.

Pero el afectado vive en el mismo bloque, lo que le ha permitido vivir de cerca cuanto sucedía a pocos metros de él, mientras seguía la pista de su piso anunciado en AirbnbHasta cuatro veces ha conseguido que el portal retirase (por ilegal) el anuncio. Pero otras tantas se ha vuelto a colgar «cambiando de anfitrión» para despistar, es decir la persona que se encarga de recibir a los clientes.

Cartel en la finca de Lluís el Piadòs que alerta a los turistas sobre la ilegalidad del piso / FERRAN NADEU

La primera vez Iñaki pensó que muerto el anuncio, moriría la actividad. Solo tenía que esperar que se ejecutasen todas las reservas ya concertadas y luego no tendría visibilidad. Pero las trampas del propietario con nuevos anuncios hicieron que los turistas llegasen sin tregua todo el verano, hasta octubre.

Durante todo ese tiempo, el inquilino titular del contrato ha pagado religiosamente cada mes para mantener su mina de oro. No obstante, al finalizar la temporada alta turística, se ha producido un cambio de estrategia. «Deben tener menos demanda y ahora lo que han hecho es poner al anfitrión a vivir gratis en el piso, ya que han dejado de pagar», relata Gorostiaga. Un pago que, por cierto, siempre hacían con ingresos en efectivo para no dejar pistas.

Este propieatario ha denunciado por la vía judicial y también ante el ayuntamiento, sin solución hasta la fecha. Y eso que el inspector municipal pudo comprobar el trajín de visitantes y las muchas pruebas irrefutables de la actividad. Incluso el comedor se ha convertido en un dormitorio instalando allí varias camas. Pero hasta con los hechos demostrados, el cierre de la actividad comporta un largo proceso burocrático que ha hecho perder el sueño a esta familia propietaria durante los últimos siete meses. Su único consuelo es que al tratarse de una herencia familiar, no tienen la presión añadida de una hipoteca, por lo que batallará «lo que haga falta» hasta conseguir la orden para recuperar el inmueble.

Un vistazo a Airbnb da cuenta de lo extendida que está esta práctica. Muchas habitaciones ofertadas ya no respiran ese aire de formar parte del hogar de algún barcelonés, sino que parecen de diseño, de piso no habitado. Cuando el viajero llega descubre que en ese domicilio convive con otros turistas, no con el titular de la vivienda. Pero eso poco le suele importar si tiene una buena ubicación y diseño, como quedaba claro en las valoraciones del piso de Gorostiaga.

Para el mal operador, esta fórmula supone incluso más ganancias que antes.