OCHO EN DOS PARTIDOS

Xavi instaura un desfile de extremos en el Barça

Dembélé inicia una jugada de ataque ante el Benfica en el Camp Nou.

Dembélé inicia una jugada de ataque ante el Benfica en el Camp Nou. / Jordi Cotrina

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Marcos López
Marcos López

Periodista

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La idea es extrema. Y los extremos son capitales en la idea que intenta inculcar Xavi en un tiempo récord en el Barça, trabajando bajo el fuego real sin margen para pruebas o ensayos previos debido a que ha llegado ya con la temporada empezada y sin disponer de los recursos necesarios para potenciar esa idea de juego.

Se sostiene su filosofía, da igual jugar con el 4-3-3 (Espanyol) o 3-4-3 (Benfica) sobre esos jugadores que deben ser especialistas en el desborde, capaces de regatear con éxito, amenazando al rival ya desde el inicio, ubicados en una posición más estática. Pegados a la cal esperando que llegue el balón sin tener que ir a su encuentro.

El desfile de extremos ha sido constante en el embrionario Barça de Xavi donde el problema troncal sigue siendo el mismo que estranguló al Barça de Koeman: la falta de gol. Y la dañina ausencia de desequilibrio.

Gol y de penalti

El Barça de Guardiola arrancó, curiosamente, con idéntico problema. Derrota en Numancia (1-0) y empate en el Camp Nou ante el Racing (1-1). O sea, un gol en los primeros 180 minutos de su andadura en el 2008. Y lo marcó Messi de penalti. Un gol lleva también el de Xavi en el 2021 (1-0 al Espanyol y 0-0 contra el Benfica). Y lo ha marcado Memphis, también de penalti para culminar esa serie de curiosas coincidencias.

Aquel equipo se construía sobre el centro del campo (Xavi-Busquets, que debutó en esa segunda jornada ante el Racing, e Iniesta), mientras el actual se pretende edificar sobre la cultura de los extremos. Una cultura en desuso porque cada vez cuesta más encontrar jugadores que reúnan ese perfil. El de Cruyff, en cambio, surgía de la figura del medio centro teniendo en Milla y Guardiola a sus grandes símbolos.

Demir se lamenta de que su soberbio zurdazo se estrellara en el larguero del Benfica.

/ Jordi Cotrina

Ilias, Abde, Demir, Dest...

Necesita Xavi esos extremos que miren a los ojos del lateral y conviertan cada balón en un asunto de vida o muerte deportiva. Extremos que no solo juegan cuando reciben la pelota sino que también lo hacen cuando fijan a la defensa para provocar, como dice el técnico, la creación de esos "pasillos interiores" que promueven la llegada de los centrocampistas de segunda línea, sobre todo Nico y Frenkie de Jong.

Ahí, en la sala de máquinas, no hay duda alguna. Juegan siempre los dos escoltando a Busquets. El desfile se vive en las bandas ya que en los apenas 180 minutos que lleva sentado en el banquillo del Camp Nou ha utilizado a ocho jugadores. De Ilias, a quien hizo debutar en el primer equipo en el derbi, a Dest, al que recurrió en el tramo final ante el Benfica, aunque como extremo zurdo. Koeman lo usaba en la banda derecha.

Dembélé, Piqué, Lenglet y Dest, abatidos tras el 0-0 con el Benfica en el Camp Nou.

/ FCBARCELONA

Mimos a Dembélé

Guardiola tenía delanteros de talla mundial (prescindió de Ronaldinho, pero se quedó con Etoo, poseía a Henry y Messi estaba en el momento justo para explotar), pero Xavi debe manejar un ataque extremadamente limitado donde no ha podido reunir a su tridente favorito: Dembélé, a quien no para de mimar, dentro y fuera del campo, Memphis y Ansu Fati.

Tiene el nuevo entrenador que mirar obligatoriamente al Estadi Johan Cruyff de donde han llegado jóvenes como Ilias, Abde o incluso Demir, destinado inicialmente para el filial aunque ni ha pisado su vestuario porque apareció directamente en el Camp Nou, procedente de Austria. Por no tener, no tiene Xavi ni las piezas secundarias a ese trío ya que Braithwaite sigue de baja por la lesión que sufrió en la rodilla y sobre el Kun Agüero, con una arritmia cardíaca, se duda hasta de si podrá seguir jugando algún día a fútbol.

"Falta de eficacia"

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Desfilan los extremos (cuatro ante el Espanyol y otros cuatro distintos con el Benfica), se mantiene Memphis como única pieza fija de un ataque que no concreta el dinamismo, orden y presión del Barça de Xavi. "Es un problema de efectividad. El no meter las ocasiones te genera más ansiedad y al Benfica le dio más seguridad", reconoció el técnico, quien reveló la orden que trasladó el día antes a sus delanteros. "Les decíamos que dentro de un área todo debe ser a un toque. No hay tiempo y menos en este nivel". Falta el toque final. El toque que cambia todo. 

La crisis del gol azulgrana en Europa

450 minutos en la Champions

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