ANÁLISIS TÁCTICO

Las claves tácticas del Barça-Benfica: Un singular 3-4-3 que se estrelló en la impotencia

 De Jong y Piqué decepcionados al final del decisivo partido

 De Jong y Piqué decepcionados al final del decisivo partido / Jordi Cotrina

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Marcos López
Marcos López

Periodista

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1- El estreno del cuadrado

Apostó por tres centrales. Sentó Xavi a Mingueza y colocó a Araujo como central / lateral diestro, situando a Lenglet en la otra punta: central / lateral zurdo. Y quedaba como Piqué como mariscal del área. Tuvo el técnico la valentía de escoger un sistema muy ofensivo, un singular 3-4-3 formando el cuadrado con una base en la que estaban Busquets y Frenkie de Jong, casi en paralelo, situando por delante suyo a Nico y Gavi. Luego, el dinamismo del juego azulgrana permitía que Jordi Alba jugara más de extremo que de lateral. No llegaba sino que vivía junto a la cal, ensanchando el campo, mientras Demir tenía la misma función en el flanco derecho.

El defensa uruguayo del FC Barcelona, Ronald Araujo, remata el balón en la jugada del gol anulado

/ EFE/Alberto Estévez

Un zurdo cerrado, como probó ese poético y envenenado disparo que repelió el larguero con tan mala leche, para venirse hacia dentro, abriendo un carril donde Araujo, poderoso atrás, tuvo llegada arriba. Y ‘Busi’, entretanto, disfrutando de ese equipo más agresivo en la presión, mucho más compacto, sin deshilacharse como antes. Vivían los 3 centrales lejos, muy lejos de Ter Stegen, que volvió a ser decisivo.

2.- La potencia de Nico no basta

Acabó el partido exhausto, pero dominando con una jerarquía impresionante el centro del campo. Acabó agotado, aunque dejando, de nuevo, una estampa de futbolista grande. Lleva apenas tres meses Nico en el primer equipo y da la sensación de que está toda la vida galopando por el Camp Nou.

Potente y, a la vez, delicado. Poderoso, y a la vez, dulce. Jugó un partido extraordinario porque no se dejó llevar por la tensión. Ni por la angustia. Conectó con inteligencia con Dembélé, pero el Barça topó con Otamendi.

Memphis en el área durante el decisivo partido de la fase de clasificación de la de liga de campeones, entre el FC Barcelona y el Benfica

/ Jordi Cotrina

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3.- Sufriendo a balón parado

En la primera media hora gobernó el Barça con un fútbol eléctrico, chisposo, repleto de energía. Esa energía juvenil que trasladaban Nico y Gavi con sus conducciones. Elegantes y llenas de fuerza porque permitían romper líneas ante un pétreo Benfica. Un equipo que no tenía presencia en el área de Ter Stegen porque era incapaz de superar la presión azulgrana. Necesitó, eso sí, dos acciones a balón parado para asustar al Barça. Y lo asustó con el cabezazo de Yaremchuk y el gol anulado a Otamendi porque el balón lanzado desde el córner en la esquina derecha había salido del campo.